El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, destacó el fuerte potencial de crecimiento de la minería argentina y planteó la necesidad de generar condiciones que permitan ampliar las inversiones, el empleo y el desarrollo de proveedores en todo el país. Durante el Forbes Mining Summit, cuestionó las leyes provinciales que establecen porcentajes obligatorios de contratación local y sostuvo que son inconstitucionales porque pueden limitar la circulación de trabajadores entre las provincias.
“Si miramos para atrás, definitivamente es el mejor momento de la minería argentina”, afirmó Lucero durante el encuentro, según informó Forbes. El funcionario vinculó esta oportunidad con la estabilización macroeconómica, la apertura internacional y las políticas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
En ese escenario, destacó especialmente el impacto del RIGI, que, según explicó, permitió mejorar las condiciones de competitividad de Argentina frente a otros países de la región, especialmente en proyectos vinculados al cobre. También remarcó que la transición energética internacional incrementa la demanda de minerales estratégicos como el litio y el cobre, dos recursos en los que Argentina cuenta con un importante potencial.
El crecimiento del litio refleja parte de esta transformación. Lucero señaló que la capacidad instalada aumentó un 170% en los últimos dos años y medio, mientras que las operaciones pasaron de tres a siete desde fines de 2023. Algunas de las nuevas instalaciones ya alcanzaron niveles cercanos al 90% de su capacidad, mientras otras continúan atravesando el proceso de puesta en marcha.
Para 2035, el secretario proyectó una producción de alrededor de 650.000 toneladas anuales de litio, con la posibilidad de que Argentina se consolide entre los principales productores mundiales.
El cobre representa otra de las grandes oportunidades. Según Lucero, existen entre seis y siete proyectos de clase mundial que podrían demandar inversiones por aproximadamente US$25.000 millones durante su construcción.
“Argentina puede convertirse en el tercer gran jugador en la región detrás de Chile y de Perú, con más o menos 1,5 millones de toneladas por año, de acá a 9 años”, señaló.
En paralelo, el funcionario destacó el escenario favorable para el oro y la plata y consideró que el mercado del litio podría avanzar hacia una mayor estabilidad después de las fuertes variaciones registradas en los últimos años.
El desarrollo de estos proyectos también abre una oportunidad para ampliar el empleo y la red de proveedores argentinos. Lucero advirtió que la industria necesitará ingenieros, técnicos, conductores y trabajadores especializados, por lo que consideró prioritario anticipar esa demanda y preparar los recursos humanos necesarios.
“Tenemos una sensación de que probablemente nos falten personas y falten proveedores, pero mi obsesión es tenerlo medido”, expresó.
En ese contexto apareció el debate por las normas provinciales de compre y contratación local. Lucero sostuvo que esas regulaciones deberían ser revisadas dentro de un acuerdo federal que permita acompañar el crecimiento de la actividad sin limitar la movilidad laboral.
“Ese tipo de normas provinciales son, jurídicamente hablando, inconstitucionales, porque son una aduana interior que frena la circulación de riqueza y de personas dentro del país”, afirmó.
Y agregó: “Un argentino que creció en una provincia debería poder ir a trabajar a otra provincia si tiene una oportunidad, y esas leyes lo frenan”.
El planteo del secretario no apunta a desplazar a los trabajadores de las comunidades donde se desarrollan los proyectos. Por el contrario, destacó que las propias empresas tienen incentivos para incorporar mano de obra y proveedores cercanos, tanto por una cuestión de costos como por la necesidad de integrarse con las comunidades.
“Hay un interés genuino de la empresa en insertarse en la comunidad y en nutrirse de la comunidad para tener a los proveedores que en lo posible lo puedan abastecer”, sostuvo.
Para acompañar la expansión minera, Lucero también puso el foco en la infraestructura. Las futuras inversiones requerirán mejores rutas, ferrocarriles, logística y generación de energía para garantizar el abastecimiento de los proyectos y facilitar la salida de la producción.

En ese punto, mencionó los procesos vinculados con Belgrano Cargas y los corredores viales, y remarcó que las grandes operaciones mineras requieren entre tres y cinco años de construcción. Ese plazo, consideró, representa una oportunidad para preparar la infraestructura necesaria antes de que las nuevas minas entren en producción.
El agua es otro de los desafíos que el sector deberá abordar. Lucero explicó que se están analizando alternativas junto al Instituto Nacional del Agua para ampliar la disponibilidad del recurso, entre ellas el tratamiento de efluentes y nuevos esquemas de aprovechamiento.
El objetivo, según planteó, es encontrar soluciones que permitan compatibilizar el crecimiento de la minería con las necesidades de otras actividades productivas.
Con proyectos de litio y cobre que demandarán inversiones millonarias, el Gobierno busca consolidar a la minería como uno de los motores de las exportaciones, el empleo y el desarrollo regional. Para Lucero, el desafío ahora es acompañar ese potencial con infraestructura, trabajadores capacitados, proveedores competitivos y reglas que permitan que las oportunidades se extiendan a todo el país.