La producción de lúpulo de la Patagonia argentina alcanzó por primera vez un destino en Europa con el envío de un pallet de menos de una tonelada a la cervecería Wiper and True, en Bristol, Reino Unido, para elaborar una IPA de edición limitada. La operación fue concretada por Patagonia Lúpulos Andinos, empresa de la Comarca Andina que cuenta con casi 90 hectáreas en producción y que, según explicó su responsable, el ingeniero agrónomo Hernán Testa, hasta ahora había comercializado su producción en el mercado argentino y en países limítrofes. El embarque representa una nueva posibilidad comercial para un sector que busca ampliar destinos en un contexto internacional marcado por cambios en el consumo de cerveza.
La conexión entre la Patagonia y Bristol surgió a partir de un argentino que trabaja en Wiper and True, una cervecería de perfil artesanal ubicada en esa ciudad británica. La empresa desarrolla cada año nuevas recetas bajo el formato de elaboraciones colaborativas y, para esta oportunidad, decidió crear una variante de India Pale Ale (IPA) en la que el lúpulo tuviera un papel central.

Hernán Testa, ingeniero agrónomo y responsable de Patagonia Lúpulos Andinos, supervisa los cultivos que abastecen a grandes industrias y productores artesanales.
El contacto permitió que el productor argentino y el equipo cervecero trabajaran sobre las características que debía tener la bebida. La propuesta establecía que la cerveza incorporara también trigo y que no se destacara por un nivel excesivo de alcohol o amargor.,segun publico LMNeuquen
“Eso es lo que el maestro cervecero anotó en el pizarrón en la empresa de Reino Unido”, explicó Testa sobre las condiciones iniciales planteadas por Wiper and True, según el medio +P.
A partir de esas pautas comenzó el desarrollo de la receta, un proceso que para Patagonia Lúpulos Andinos forma parte de una modalidad de trabajo que fue creciendo desde su ingreso al segmento de cerveza artesanal.
El Humulus lupulus, nombre científico del lúpulo, es una planta trepadora y perenne de la familia de las cannabáceas. Sus flores son uno de los ingredientes esenciales de la cerveza porque aportan características vinculadas con el amargor, el aroma y el sabor.

En Argentina, la producción se concentra principalmente en regiones donde las condiciones climáticas y de suelo permiten desarrollar el cultivo. Entre ellas se encuentran la Comarca Andina y el Alto Valle de Río Negro, zonas que abastecen a buena parte de la industria cervecera nacional.
Patagonia Lúpulos Andinos combina dos segmentos comerciales. Por un lado, mantiene desde 1984 una relación de provisión con Quilmes. Por otro, desde 2008 trabaja con cervecerías artesanales, un mercado que modificó la forma de vinculación con los clientes y llevó a la empresa a profundizar el conocimiento sobre el producto final.
Testa explicó que el trabajo con cervecerías artesanales implica una relación diferente a la que existe con una gran industria. En lugar de limitarse a proveer una materia prima determinada, la empresa puede participar en la definición de las características que tendrá la cerveza.
“El mundo lupulero” es como Testa define a ese universo productivo y comercial, en el que las variedades de lúpulo y sus características adquieren un peso central en la elaboración.
“El hecho de empezar a trabajar con la cervecería a mí particularmente me hizo incrementar muchísimo mi formación como ingeniero agrónomo… A veces, la relación con el cliente que nos demanda el lúpulo, nos hace meternos dentro de la receta de la cerveza que quieren elaborar, y eso es algo maravilloso para nosotros”, afirmó el especialista, según +P.
El productor también se desempeña como juez internacional en competencias de cervezas lupuladas, una actividad que complementa su experiencia agronómica y su conocimiento sobre las características que buscan los elaboradores.
La modalidad de trabajo que describe Testa se basa en el desarrollo conjunto de las recetas. El objetivo es que el productor y el maestro cervecero definan qué variedades utilizar y cómo combinarlas para alcanzar el perfil buscado.
“La receta la construimos de manera conjunta, y así es como nacen un montón de recetas especiales, como una edición limitada o una edición ocasional y este fue el caso de la participación con Reino Unido”, explicó el ingeniero.
Para la elaboración prevista en Bristol se seleccionaron entre tres y cuatro variedades de lúpulo. Dos de ellas tienen una participación menor en términos de volumen, pero son materiales que la empresa continúa cultivando por sus características y por el interés que generan dentro de este tipo de elaboraciones.
La selección no responde solamente a una cuestión de disponibilidad. En las cervezas donde el lúpulo tiene un papel protagónico, la elección de las variedades puede modificar de manera significativa el perfil final del producto. Por eso, el trabajo previo entre quien produce el insumo y quien formula la cerveza resulta determinante.
La experiencia con Reino Unido se suma a otras colaboraciones internacionales realizadas por Patagonia Lúpulos Andinos. La empresa participó de elaboraciones con productores de República Checa y Eslovenia, además de otras experiencias, pero hasta esta operación sus exportaciones se habían limitado a países cercanos.
El envío a Bristol constituye, por lo tanto, un cambio de escala geográfica para el emprendimiento, aunque se trate de un volumen pequeño en relación con su capacidad productiva.
La exportación consistió en un pallet de lúpulo que no llegó a una tonelada. El volumen fue reducido, pero permitió concretar la primera operación de la empresa con un destino europeo.
Según Testa, el proceso administrativo y los requisitos formales para concretar el envío no presentaron mayores dificultades. La carga fue enviada por vía aérea aproximadamente 15 días antes de la publicación del artículo de +P.
La operación representa una experiencia que podría servir como antecedente para futuras ventas externas. La empresa cuenta con casi 90 hectáreas en producción y recibe propuestas comerciales de diferentes mercados, de acuerdo con lo explicado por su responsable.
El tamaño del establecimiento convierte a Patagonia Lúpulos Andinos en uno de los emprendimientos de mayor dimensión y visibilidad dentro de la producción argentina de lúpulo. La posibilidad de colocar variedades específicas en mercados especializados puede generar oportunidades adicionales más allá del volumen total exportado.
En este caso, el destino no fue una gran industria cervecera, sino una cervecería que buscaba desarrollar una receta particular y limitada. Esa característica permitió que variedades producidas en la Patagonia fueran seleccionadas para una elaboración diseñada específicamente en el Reino Unido.
La experiencia también muestra otra vía para la internacionalización de la producción regional: no necesariamente se trata de competir por grandes volúmenes, sino de encontrar compradores interesados en determinadas variedades y perfiles.
El desembarco del lúpulo patagónico en Reino Unido ocurre en un escenario internacional que presenta desafíos para la cadena cervecera. Según los datos que maneja Testa, el consumo mundial de cerveza cayó 0,7%.
“Lo cual no deja de ser un montón de litros, uno lo diría en términos porcentuales y dice bueno, pero tampoco es un escándalo. No es tanto, pero es un montón”, afirmó el productor al describir el impacto de esa disminución, de acuerdo con +P.
Al mismo tiempo, el mercado muestra una mayor demanda de bebidas de menor graduación alcohólica y una expansión del segmento de cervezas sin alcohol. Testa sostiene que ese es actualmente el segmento que registra el crecimiento más significativo dentro de la industria.
Las tendencias de consumo también generan cambios en las estrategias de las fábricas. En un escenario de búsqueda de mayor eficiencia energética y de reducción de costos, algunas cervecerías pueden utilizar menores cantidades de lúpulo, lo que repercute sobre la demanda de la materia prima.
A esa situación se suma una oferta internacional de lúpulo que, según el productor argentino, atraviesa un período de cosechas extraordinarias.
El resultado es un mercado en el que los productores deben encontrar nuevas alternativas para diferenciarse. La calidad, las variedades disponibles y la posibilidad de desarrollar perfiles específicos pueden convertirse en herramientas para acceder a nichos especializados.
La colaboración con Wiper and True se inscribe precisamente en esa lógica. La cerveza elaborada en Bristol no busca solamente incorporar lúpulo argentino como materia prima, sino desarrollar una bebida con características definidas a partir de las variedades seleccionadas.
La producción de lúpulo constituye una de las actividades agrícolas que encontraron condiciones favorables en distintas áreas de la Patagonia. La combinación de suelo y clima permitió desarrollar una cadena que abastece principalmente a la industria cervecera argentina.
En la Comarca Andina y el Alto Valle de Río Negro, el cultivo forma parte de una matriz productiva regional que incluye otras actividades agrícolas y ganaderas. El desarrollo de emprendimientos especializados permitió generar conocimientos específicos sobre variedades, manejo de cultivos y procesamiento.
Para Patagonia Lúpulos Andinos, el vínculo con las cervecerías artesanales amplió ese conocimiento y modificó la relación comercial con los clientes. La elaboración conjunta de recetas llevó a la empresa a involucrarse más directamente en las características buscadas por los productores de cerveza.
El envío a Reino Unido constituye una consecuencia de ese proceso. Una operación de menos de una tonelada puede parecer pequeña frente al volumen que maneja una explotación de casi 90 hectáreas, pero tiene un significado diferente desde el punto de vista comercial: demuestra que una variedad cultivada en la Patagonia puede integrarse a una receta diseñada en otro continente.
La experiencia también deja abierta la posibilidad de explorar nuevos destinos. La empresa ya había realizado colaboraciones con cervecerías extranjeras, pero esta vez consiguió concretar una exportación directa a Europa.
La IPA que se elabore en Bristol tendrá como uno de sus elementos distintivos el lúpulo producido en la Patagonia. Para Testa, el objetivo no se limita a vender el producto, sino a participar de un proceso en el que el conocimiento agronómico y la elaboración cervecera se encuentran.
En un mercado internacional que enfrenta una menor demanda general, cambios en las preferencias de los consumidores y una mayor búsqueda de eficiencia, la apertura de nuevos destinos puede convertirse en una estrategia para los productores. En ese contexto, Patagonia Lúpulos Andinos dio un primer paso hacia Europa con un envío pequeño en volumen, pero significativo como antecedente comercial.
La operación entre la Comarca Andina y Bristol conecta dos extremos de la cadena: el cultivo de una planta adaptada a las condiciones patagónicas y una cerveza de edición limitada desarrollada en Reino Unido. El resultado será una nueva IPA en la que una parte de la identidad productiva argentina viajará incorporada a una receta elaborada al otro lado del Atlántico.