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Ganadería: hay más de 2 millones de vacunos en feedlots y el mercado espera una mayor oferta

El stock en corrales creció 5,6% interanual, mientras la faena acumula una baja del 10% y el peso de las carcasas alcanza máximos.

Ganadería: hay más de 2 millones de vacunos en feedlots y el mercado espera una mayor oferta
viernes 11 de septiembre de 2026 - 09:22

Más de 2 millones de vacunos permanecen encerrados en corrales de engorde en la Argentina y su evolución durante los próximos meses será determinante para la oferta de carne del último tramo de 2026. Al 1 de septiembre había 2,086 millones de animales en feedlots, un 5,6% más que en igual momento del año pasado, mientras que entre enero y agosto la faena bovina llegó a 8.130.170 cabezas, con una disminución interanual del 10%. El dato fue destacado por el Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan) en su último análisis sobre la actividad.

La combinación de menor faena, mayor cantidad de hacienda encerrada y ciclos de engorde más extensos plantea una incógnita para el mercado: cuántos de esos animales que actualmente permanecen en los corrales estarán terminados y llegarán a los frigoríficos durante los próximos cuatro meses.

La respuesta será relevante para determinar el volumen de carne vacuna disponible hacia el cierre del año. Los feedlots tienen actualmente una participación cercana al 38% de los animales enviados a faena, por lo que cualquier modificación en el ritmo de salida de los corrales puede repercutir de manera directa sobre la oferta.

Ganadería: hay más de 2 millones de vacunos en feedlots y el mercado espera una mayor oferta

Rosgan advirtió que “Los próximos cuatro meses serán determinantes para establecer cuánto de la hacienda actualmente encerrada terminará convirtiéndose en oferta efectiva de faena”, según consignó Agrofy News al difundir el informe.

Menos faena y mayor retención

El comportamiento de la faena durante 2026 muestra un escenario diferente al de un año atrás. Entre enero y agosto se contabilizaron 8,13 millones de cabezas, lo que representa una caída del 10% frente al mismo período de 2025.

La retracción no fue un fenómeno puntual. Durante agosto, la actividad frigorífica acumuló 14 meses consecutivos de variación negativa interanual, de acuerdo con el análisis de Rosgan.

Uno de los datos que permite explicar esta dinámica es la participación de las hembras. En agosto representaron el 43,1% de la faena, el porcentaje más bajo desde junio de 2021.

Ganadería: hay más de 2 millones de vacunos en feedlots y el mercado espera una mayor oferta

La menor presencia de hembras en los frigoríficos es consistente con un proceso de mayor preservación del rodeo. En lugar de destinar una proporción elevada de vientres a faena, el mercado muestra señales de retención orientadas a sostener la capacidad reproductiva.

Desde Rosgan describieron el proceso de esta manera: “El propio mercado parece haber comenzado a regularse, con una mayor retención orientada a preservar la capacidad productiva futura”, según la información difundida por Agrofy News.

A esta dinámica se suma el regreso de esquemas de recría, que prolongan el proceso productivo antes de que los animales sean enviados a los frigoríficos. Esa estrategia reduce temporalmente la disponibilidad de hacienda para la faena inmediata, pero permite llevar los animales a mayores pesos.

El resultado es una combinación que modifica el flujo tradicional de animales hacia la industria: hay menos cabezas faenadas, pero los animales que llegan pueden aportar una mayor cantidad de kilos.

Un récord en el peso de las carcasas

El menor número de animales enviados a faena no se trasladó de manera proporcional a la producción de carne. Una de las razones está en el incremento del peso medio de la res.

Durante agosto, el peso promedio de la res faenada alcanzó los 246 kilos, once kilos más que en el mismo mes del año anterior. Según el informe de Rosgan, se trata del máximo registrado en más de tres décadas.

El incremento refleja el impacto del alargamiento de los ciclos productivos. Al permanecer más tiempo en recría o engorde, los animales llegan al frigorífico con mayor peso, lo que permite compensar parcialmente la reducción en el número de cabezas.

Rosgan sintetizó ese efecto al señalar que existe una “mayor cantidad de kilos producidos por animal”, de acuerdo con la cita publicada por Agrofy News.

El dato resulta central para interpretar la evolución de la producción cárnica. Una comparación basada exclusivamente en cabezas faenadas puede mostrar una caída importante, pero el aumento del peso de cada res reduce parte de esa diferencia cuando se analiza la cantidad total de carne obtenida.

Para los próximos meses, por lo tanto, no solo será importante conocer cuántos animales abandonan los corrales, sino también con qué peso llegan a faena.

El papel de los feedlots

Los corrales de engorde adquirieron un peso creciente dentro del abastecimiento de hacienda para la industria frigorífica. Actualmente aportan alrededor del 38% de los animales que llegan a faena, una proporción que convierte a su nivel de ocupación en uno de los principales indicadores para anticipar la oferta.

El registro de septiembre muestra 2,086 millones de vacunos encerrados, frente a un nivel 5,6% inferior en igual fecha del año pasado.

Ese stock representa una reserva de animales que, dependiendo de los tiempos de terminación y de las condiciones productivas y comerciales, podría transformarse en oferta durante el último cuatrimestre.

Sin embargo, el volumen de animales encerrados no equivale automáticamente a una cantidad determinada de cabezas que serán faenadas. Los tiempos de engorde, las decisiones de los productores y las condiciones de los corrales pueden modificar el ritmo de salida.

Por eso, el dato que genera mayor expectativa no es solamente el número de animales actualmente alojados en los feedlots, sino la velocidad con la que esos animales alcancen el peso de terminación y sean enviados al mercado.

La situación también debe analizarse junto con la evolución de la recría. Un mayor uso de esta etapa productiva implica que parte de la hacienda permanece más tiempo fuera de los circuitos de terminación inmediata.

El clima puede modificar el escenario

A la dinámica propia de los corrales se agrega un factor externo: las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.

El fenómeno de El Niño podría generar un escenario de precipitaciones superiores a lo habitual. Para la ganadería, un exceso de agua puede generar dificultades tanto en los sistemas pastoriles como en los establecimientos de engorde intensivo.

Rosgan señaló que las lluvias excesivas pueden complicar el acceso y la utilización de los potreros. En los feedlots, además, pueden limitar la capacidad de recepción de nuevos animales.

Esto introduce una variable adicional en el cálculo de la oferta futura. Las condiciones de los caminos internos, los corrales y los potreros pueden influir sobre el movimiento de hacienda y sobre las decisiones de ingreso y salida de animales.

Si las precipitaciones dificultan las operaciones, la dinámica de los corrales podría apartarse de la trayectoria esperada a partir del stock actual.

Una oferta que dependerá del ritmo de salida

El escenario ganadero llega al último cuatrimestre con dos datos que, a primera vista, parecen contrapuestos. Por un lado, la faena cayó 10% en los primeros ocho meses del año y atraviesa una prolongada etapa de retroceso interanual. Por otro, el número de animales encerrados en feedlots se ubica por encima del nivel registrado un año atrás.

La explicación está relacionada con una mayor retención de hacienda, el menor envío de hembras a faena y la extensión de los ciclos productivos. Ese proceso también permitió elevar el peso de los animales terminados.

La incógnita ahora está en determinar cómo evolucionará el stock encerrado desde septiembre hasta diciembre. Una salida acelerada de los animales podría incrementar la disponibilidad de carne durante esos meses. Si, en cambio, los ciclos se prolongan, parte de esa hacienda podría trasladar su impacto sobre la oferta hacia períodos posteriores.

El peso récord de las carcasas ofrece, mientras tanto, una señal de transformación dentro del sistema productivo: menos cabezas pueden generar una mayor cantidad de kilos por animal.

Para el mercado de carne vacuna, los próximos cuatro meses serán entonces un período de seguimiento clave. La cantidad de hacienda encerrada, el ritmo de terminación, el comportamiento de la faena, la participación de hembras y las condiciones climáticas determinarán cuánto de ese stock se convierte finalmente en carne disponible.

El dato de los 2,086 millones de vacunos en corrales constituye una referencia importante, pero no una garantía de oferta. La verdadera dimensión de ese stock se conocerá a medida que los animales completen sus ciclos productivos y comiencen a ingresar a los frigoríficos.

 

 

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