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Hasta 35% de margen en dólares: la oportunidad que detectan para la soja y el maíz

Las cotizaciones a cosecha mejoraron y los analistas aconsejan cubrir parte de la producción para proteger los márgenes

Hasta 35% de margen en dólares: la oportunidad que detectan para la soja y el maíz
lunes 28 de septiembre de 2026 - 13:25

Los productores argentinos de soja y maíz enfrentan el inicio de la nueva campaña de granos gruesos con una combinación de precios a cosecha y costos de insumos que, según estimaciones privadas difundidas el 24 de septiembre de 2026, permitiría alcanzar márgenes de rentabilidad de entre 30% y 35% en dólares. El análisis fue presentado por Matías Amorosi, gerente general de AZ-Group, durante un webinar para operadores e inversores del sector, donde recomendó evaluar coberturas y fijar parte de los valores futuros para evitar que una eventual baja de las cotizaciones reduzca la rentabilidad proyectada.

El escenario comercial está marcado por valores que, de acuerdo con el análisis presentado, resultan favorables para la planificación de la campaña. La soja se ubica alrededor de los US$ 360 por tonelada para entrega a cosecha, mientras que el maíz ronda los US$ 207 a US$ 208 por tonelada. En el caso del cereal, la cotización representa una mejora de aproximadamente US$ 20 respecto del valor observado un mes antes,informo TN.

Para Amorosi, la relación entre los precios de los granos y los costos necesarios para producirlos constituye uno de los principales elementos a considerar antes de avanzar con decisiones comerciales. El equilibrio entre el valor de los cultivos y el precio de fertilizantes, fitosanitarios y otros insumos genera, según su evaluación, una ventana que puede resultar favorable para el productor.

La recomendación, por ese motivo, no apunta solamente a sembrar bajo las actuales condiciones, sino también a analizar mecanismos que permitan proteger los precios de venta de una parte de la producción prevista. El objetivo es reducir la exposición de la empresa agrícola ante eventuales movimientos adversos de los mercados internacionales.

En mercados de commodities, las cotizaciones pueden modificarse por factores que exceden las decisiones de los productores argentinos. Cambios en la oferta de los principales países productores, alteraciones en la demanda, movimientos financieros, condiciones climáticas y conflictos internacionales pueden generar variaciones significativas en períodos relativamente cortos.

Por eso, el planteo de los analistas consiste en aprovechar los valores actuales para asegurar una porción del resultado económico esperado, sin depender exclusivamente de que los precios continúen subiendo hasta el momento de la cosecha.

Un escenario favorable para soja y maíz

La relación de precios entre granos e insumos ocupa un lugar central en el análisis de rentabilidad de la campaña. Un precio elevado del producto final no garantiza por sí solo un buen resultado si los costos de producción aumentan en la misma proporción. Del mismo modo, una mejora en las cotizaciones puede traducirse en mayores márgenes cuando los principales insumos mantienen una relación favorable respecto del valor de la cosecha.

En este caso, el análisis presentado por AZ-Group parte de una combinación que, de acuerdo con sus estimaciones, permite proyectar márgenes positivos para los dos principales cultivos de la campaña gruesa.

La soja aparece con una cotización a cosecha cercana a los US$ 360 por tonelada, mientras que el maíz se encuentra alrededor de los US$ 208 por tonelada. Estos valores son utilizados como referencia para calcular el resultado esperado de las explotaciones, aunque el margen efectivo dependerá de factores como rindes, costos financieros, alquileres, ubicación de los campos, tecnología utilizada y gastos de comercialización.

En el caso del maíz, además, la mejora registrada durante el último mes reforzó las perspectivas comerciales. El cereal avanzó unos US$ 20 por tonelada respecto de la referencia anterior, según los datos mencionados durante la presentación.

La diferencia entre los resultados proyectados para cada establecimiento hace que las estimaciones generales deban interpretarse como referencias y no como una garantía de rentabilidad. Las estructuras de costos varían significativamente entre productores, especialmente entre campos propios y arrendados y entre las distintas regiones agrícolas.

Aun así, la lectura de AZ-Group apunta a que existe actualmente una oportunidad para comenzar a tomar decisiones sobre la comercialización de la nueva cosecha.

Por qué recomiendan cubrir parte de la producción

La estrategia sugerida por los especialistas consiste en evitar que la totalidad del resultado esperado quede expuesta a las fluctuaciones futuras. Una alternativa es fijar precios o realizar coberturas sobre una parte de los granos antes de la cosecha.

La lógica detrás de esta estrategia es preservar un margen considerado atractivo en el momento en que se toma la decisión. Si los precios internacionales posteriormente bajan, la cobertura de una parte de la producción puede ayudar a limitar el impacto sobre los ingresos. Si las cotizaciones continúan subiendo, en cambio, el productor habrá resignado parte del potencial de esa mejora sobre el volumen que ya haya fijado.

Se trata, por lo tanto, de una decisión de administración del riesgo más que de una apuesta sobre la dirección futura del mercado.

En este punto, la recomendación presentada durante el webinar fue que los productores abandonen una estrategia basada exclusivamente en esperar mejores precios y evalúen alternativas de cobertura de acuerdo con sus estructuras de costos y necesidades financieras.

La decisión también puede estar relacionada con los compromisos que cada empresa debe afrontar durante la campaña. Los productores que tienen alquileres, créditos, compra de insumos financiados o necesidades específicas de flujo de fondos pueden utilizar la comercialización anticipada para obtener mayor previsibilidad sobre sus ingresos.

Geopolítica y mercados agrícolas

Las perspectivas de precios también están condicionadas por factores externos. Según el análisis presentado por Amorosi, las tensiones geopolíticas internacionales forman parte del escenario que explica la volatilidad de los mercados agrícolas.

Los conflictos internacionales pueden afectar tanto el transporte marítimo como el suministro de insumos y la circulación de mercaderías. Los cambios en las rutas comerciales y el incremento de los costos logísticos pueden modificar los precios internacionales de los productos agrícolas y de los fertilizantes.

El análisis también puso el foco en las tensiones entre Estados Unidos e Irán y en la guerra entre Rusia y Ucrania, debido a sus posibles efectos sobre las rutas comerciales y el tránsito marítimo.

La situación en la región del Mar Negro adquiere especial importancia para los mercados agrícolas porque allí se concentra una parte relevante del comercio internacional de granos. Cualquier interrupción de los embarques o aumento del riesgo asociado al transporte puede llevar a los compradores internacionales a buscar proveedores alternativos.

Para Argentina, esos movimientos pueden generar oportunidades comerciales, pero también mayor volatilidad. Un cambio en los flujos internacionales de mercadería puede modificar rápidamente la competencia entre países exportadores y, por lo tanto, las cotizaciones disponibles para los productores.

El factor climático suma incertidumbre

A la geopolítica se agrega el comportamiento esperado del clima. El análisis presentado durante el webinar incorporó la transición hacia una fase asociada con El Niño y sus posibles efectos sobre Sudamérica.

En Argentina, un escenario con mayores precipitaciones puede favorecer el desarrollo de los cultivos de verano, especialmente durante las etapas iniciales de la campaña. Sin embargo, el exceso de humedad también puede generar dificultades para los cultivos de invierno que todavía permanecen en los lotes.

Uno de los riesgos señalados está relacionado con el trigo. Lluvias excesivas durante la primavera pueden provocar pérdidas de nutrientes, dificultades durante la cosecha y problemas sobre la calidad comercial del grano.

El impacto de El Niño no sería uniforme en toda la región. Para Brasil, uno de los principales productores y exportadores agrícolas del mundo, el escenario climático podría presentar condiciones diferentes, con posibilidades de lluvias deficitarias en algunas zonas del centro y norte del país.

La eventual reducción de la disponibilidad de agua en regiones productivas brasileñas sería un factor relevante para el mercado internacional de la soja, debido al peso de Brasil en la oferta global. Una producción menor a la prevista podría reducir la disponibilidad mundial y ejercer presión sobre las cotizaciones.

Sin embargo, se trata de variables sujetas a cambios durante el desarrollo de la campaña. Las proyecciones climáticas no permiten establecer por anticipado cuál será el resultado definitivo de la producción brasileña ni determinar cómo responderán los precios.

Una estrategia basada en la previsibilidad

Con este escenario, la recomendación central de los analistas consiste en administrar el riesgo comercial y no depender exclusivamente de una eventual suba de los precios hasta la cosecha.

El contexto actual presenta márgenes proyectados de hasta 35% en dólares, pero esos resultados pueden modificarse por cambios en los rindes, los costos, los precios internacionales o las condiciones financieras. Por esa razón, la comercialización anticipada aparece como una herramienta para transformar parte de una rentabilidad estimada en un resultado con mayor grado de previsibilidad.

La decisión sobre qué porcentaje de la producción cubrir dependerá de cada empresa y de su estructura económica. También será relevante definir los plazos de entrega, los costos de las herramientas utilizadas y el nivel de exposición que cada productor esté dispuesto a asumir.

La principal conclusión del análisis es que el productor cuenta actualmente con una oportunidad comercial que puede ser gestionada mediante coberturas de precios, en lugar de esperar exclusivamente a que el mercado determine el valor de la cosecha al momento de la entrega.

En un escenario internacional atravesado por conflictos, cambios en el clima y movimientos en la oferta y la demanda, la administración del riesgo se vuelve un componente central de la planificación agrícola.

El desafío para la campaña 2026/27 será, entonces, combinar una producción eficiente con una estrategia comercial que permita preservar los márgenes proyectados. Con valores de referencia cercanos a US$ 360 para la soja y US$ 208 para el maíz, los especialistas consideran que existe una ventana para comenzar a tomar decisiones sobre la comercialización.

 

 

 

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