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El sorgo argentino puede ganar terreno en China ante la caída de la oferta mundial

Estados Unidos y Australia reducirían su producción y Argentina prevé recuperar cosecha y exportaciones en la campaña 2026/27.

El sorgo argentino puede ganar terreno en China ante la caída de la oferta mundial
lunes 21 de septiembre de 2026 - 13:23

La menor disponibilidad de sorgo en los principales países exportadores abre una oportunidad para la producción argentina durante la campaña 2026/27, en un mercado donde China concentra buena parte de la demanda mundial. Según un análisis de la Asociación Maíz y Sorgo (MAIZAR), Estados Unidos y Australia proyectan fuertes caídas en sus cosechas, mientras Argentina espera recuperar producción y elevar sus exportaciones a 1,5 millones de toneladas. El escenario adquiere relevancia porque China prevé importar alrededor de 6,3 millones de toneladas y utiliza el sorgo, entre otros destinos, para elaborar baijiu, una bebida tradicional de alta demanda en ese país.

El informe difundido por MAIZAR plantea que la reducción de la oferta de Estados Unidos y Australia podría generar un espacio para otros proveedores durante el ciclo 2026/27. Para Argentina, el desafío será transformar esa situación internacional en mayores embarques y recuperar la superficie sembrada que perdió durante la campaña anterior,informo TNCampo.

De acuerdo con las proyecciones citadas en el análisis, la producción estadounidense de sorgo alcanzaría 7,21 millones de toneladas, una disminución del 35% respecto del ciclo anterior. La caída estaría vinculada con menores rendimientos y una reducción del área cosechada, en un contexto de condiciones climáticas adversas que afectaron particularmente a Kansas, principal estado productor del cereal en Estados Unidos.

Australia también enfrenta una reducción significativa. El organismo estadístico agrícola ABARES estima que la cosecha australiana caerá 26%, hasta poco más de 1,9 millones de toneladas, como consecuencia de una menor superficie y rendimientos más bajos en un escenario de sequía.

La combinación de ambas bajas reduce la disponibilidad de sorgo procedente de dos proveedores relevantes del mercado internacional. Esa menor oferta coincide con una demanda china que continúa siendo determinante para el comercio global del cultivo.

China, el mercado que concentra la atención

China proyecta importar aproximadamente 6,3 millones de toneladas de sorgo durante la campaña 2026/27, según los datos citados por MAIZAR.

El país asiático tiene además una característica que resulta particularmente relevante para los productores argentinos: el sorgo es utilizado como materia prima para la elaboración de baijiu, una bebida alcohólica tradicional china cuya producción requiere variedades con determinados atributos.

MAIZAR señaló que los taninos presentes en el sorgo constituyen uno de los atributos valorados para ese destino. Esa particularidad genera una demanda específica que puede favorecer a proveedores capaces de ofrecer el tipo de grano requerido por la industria china.

La menor disponibilidad de Estados Unidos y Australia ya comenzó a generar movimientos entre otros exportadores. En ese contexto, China habilitó a proveedores de Brasil, país que durante este año empezó a incrementar sus embarques de sorgo.

Las estimaciones de mercado citadas en el informe ubican las posibles exportaciones brasileñas entre 500.000 y 800.000 toneladas durante el año.

La aparición de Brasil como proveedor agrega competencia regional para Argentina, pero también confirma el interés que existe por ocupar el espacio que dejan los principales exportadores afectados por la caída productiva.

Para el sorgo argentino, por lo tanto, la oportunidad internacional tiene una doble dimensión: existe una demanda que necesita abastecimiento y, al mismo tiempo, otros países de la región buscan consolidarse como proveedores.

Argentina busca recuperar producción

El contexto internacional encuentra a la producción argentina en una etapa de recuperación.

Según los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, durante la campaña 2025/26 Argentina produjo 2,8 millones de toneladas de sorgo, un volumen 10% inferior al registrado en el ciclo anterior, cuando la cosecha había alcanzado los 3,1 millones de toneladas.

Para la campaña 2026/27, las estimaciones apuntan a una recuperación. La producción podría llegar a 3,2 millones de toneladas, mientras que las exportaciones alcanzarían alrededor de 1,5 millones de toneladas.

La superficie implantada también constituye un factor central. Las proyecciones contemplan unas 740.000 hectáreas cultivadas, una recuperación respecto del área perdida durante la campaña anterior.

La posibilidad de aumentar la producción aparece así asociada tanto a la recuperación del área como a las condiciones del mercado internacional.

Para la cadena argentina, recuperar superficie será una condición necesaria para aprovechar el eventual aumento de la demanda externa. El mercado puede ofrecer una oportunidad, pero el volumen disponible para exportar dependerá de cuánto logre producir el país y de la participación que mantenga el consumo interno.

Una oportunidad que combina precio y calidad

El presidente de MAIZAR, Federico Zerboni, destacó que el escenario actual ofrece una posibilidad que va más allá del comportamiento de los precios.

“El sorgo argentino tiene hoy una oportunidad no solo de precio: China valora atributos de calidad presentes en nuestra genética, en un momento en que el mercado mundial enfrenta una menor oferta de proveedores clave. El paso que sigue es que la cadena recupere la superficie perdida la campaña pasada, antes de que otros orígenes de la región consoliden su presencia en ese mercado”, afirmó Zerboni, según la información difundida por TN Campo.

La referencia a la genética adquiere importancia porque la demanda china no depende únicamente de la cantidad disponible. Las características del grano también pueden incidir en la posibilidad de acceder y permanecer en determinados mercados.

En ese sentido, Argentina cuenta con una producción que puede orientarse hacia distintos destinos, aunque el crecimiento de las exportaciones dependerá de la capacidad de la cadena para responder a los requisitos comerciales y de calidad.

La coyuntura internacional presenta, además, un elemento temporal. La caída de la producción en Estados Unidos y Australia genera un espacio que puede ser ocupado por otros países. Brasil ya comenzó a avanzar en ese mercado y otros proveedores también podrían intentar incrementar sus ventas.

Por eso, la recuperación de la superficie argentina aparece como uno de los principales desafíos para la campaña actual.

El desafío de convertir la oportunidad en exportaciones

El escenario internacional no garantiza por sí mismo un aumento de las ventas argentinas. Para aprovecharlo, el país necesita contar con volumen, calidad y capacidad exportadora.

Las proyecciones de 3,2 millones de toneladas de producción y 1,5 millones de toneladas de exportaciones para 2026/27 muestran un crecimiento respecto de la campaña anterior, pero también reflejan el límite que impone la disponibilidad interna.

El sorgo tiene distintos usos dentro del mercado argentino, por lo que una mayor cosecha permitiría ampliar simultáneamente las posibilidades de abastecimiento interno y externo.

La situación de los principales competidores internacionales también será determinante. Si la reducción productiva de Estados Unidos y Australia se mantiene durante el ciclo, la demanda internacional podría sostenerse sobre una oferta más limitada.

China será uno de los mercados centrales para observar esa evolución. Con importaciones proyectadas en torno a los 6,3 millones de toneladas, su comportamiento puede tener un impacto significativo sobre los flujos comerciales del cultivo.

Para Argentina, la oportunidad aparece en un momento en que la producción busca recomponerse después de la caída registrada en 2025/26. El aumento previsto de superficie y cosecha permitiría disponer de un mayor volumen para exportación, mientras que los atributos valorados por la industria china podrían constituir una ventaja comercial.

Pero el tiempo también juega un papel relevante. La consolidación de Brasil y otros proveedores regionales podría modificar rápidamente el mapa de abastecimiento de China.

El desafío para la cadena argentina será, entonces, recuperar el área sembrada, sostener los niveles de calidad y responder con volumen a una demanda internacional que encuentra menos oferta disponible en algunos de sus principales proveedores.

La campaña 2026/27 presenta así un escenario diferente para el sorgo. Mientras Estados Unidos y Australia enfrentan importantes reducciones productivas, Argentina proyecta una recuperación de su cosecha y de sus exportaciones.

Con China como principal foco de demanda y Brasil avanzando como nuevo proveedor, el mercado internacional ofrece una oportunidad concreta para la cadena argentina. El resultado dependerá de la capacidad del país para transformar la recuperación productiva en mayores embarques y una presencia sostenida en el mercado asiático.

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