Argentina exportó 831.628 hectolitros de vino varietal durante el primer semestre de 2026, lo que representó un incremento del 6,5% interanual en los envíos al exterior, de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) con datos provisorios. El crecimiento se produjo pese a una baja del precio promedio por litro, que retrocedió 9% hasta los US$3,41, mientras que el valor FOB total de las ventas alcanzó US$283,3 millones, un 1,6% más que en igual período de 2025.
Los datos del organismo muestran un escenario mixto para la vitivinicultura argentina durante los primeros seis meses del año. Por un lado, el país logró colocar una mayor cantidad de vino en los mercados internacionales. Por otro, el incremento del volumen no se tradujo en una mejora equivalente del ingreso de divisas, debido a la disminución del precio medio de exportación.
El informe del INV contempla las operaciones realizadas entre enero y junio de 2026 y analiza las exportaciones de vinos varietales según color, tipo de presentación, variedad, destino, volumen, valor FOB y precio promedio por litro.
El crecimiento de los despachos estuvo impulsado principalmente por el vino vendido a granel. En este segmento, las exportaciones aumentaron 21% interanual, frente a una suba mucho más moderada del 1,8% en los vinos fraccionados.
La diferencia entre ambas categorías explica buena parte de la evolución del comercio exterior vitivinícola durante el semestre. Mientras el fraccionado mantiene una mayor participación del producto terminado destinado al consumidor final, el granel permite comercializar mayores volúmenes con una estructura de precios diferente.
En términos generales, el aumento de los hectolitros exportados evidencia una mayor colocación de vinos argentinos fuera del país. Sin embargo, la caída del precio promedio muestra que el desempeño en volumen no tuvo el mismo comportamiento en términos de valor unitario.
Por color, el vino tinto varietal fue el principal protagonista del período. Sus exportaciones aumentaron 7,3% respecto del primer semestre del año anterior.
También se registró una evolución positiva en los vinos blancos, cuyos despachos crecieron 5,5% interanual. En cambio, el vino rosado tuvo un comportamiento diferente y registró una caída del 25,5% en el volumen exportado.
El crecimiento de tintos y blancos se observó tanto en las operaciones de vinos fraccionados como a granel, según el relevamiento oficial.
La evolución por color muestra que la expansión de las exportaciones no fue homogénea dentro de la industria. Mientras los dos segmentos principales consiguieron aumentar sus ventas externas, el rosado perdió participación en términos de volumen.
El comportamiento de los precios también presentó diferencias entre categorías. El informe señala un incremento del precio medio correspondiente al vino varietal rosado fraccionado, aunque esa mejora no alcanzó para compensar la disminución del monto total de divisas generado por ese segmento.
En el caso de los vinos tintos y blancos, el valor FOB mostró aumentos en las exportaciones fraccionadas y en el vino tinto vendido a granel. Esa evolución se produjo, sin embargo, en un contexto general de menores precios medios por litro.
El dato resulta relevante para evaluar la situación del sector porque permite diferenciar dos variables que habitualmente aparecen asociadas: la cantidad de vino que Argentina consigue colocar en el exterior y el ingreso que obtiene por cada litro vendido.
Durante el primer semestre, la primera variable tuvo una evolución positiva, mientras que la segunda mostró una tendencia descendente.
El mapa de compradores estuvo encabezado por Reino Unido, que recibió 237.096,90 hectolitros de vinos varietales argentinos durante el primer semestre.
En segundo lugar se ubicó Estados Unidos, con 154.667,89 hectolitros, seguido por Brasil, que registró compras por 124.642,56 hectolitros.
El listado de los principales destinos continuó con Canadá, con 57.230,62 hectolitros, y Alemania, que importó 26.292,91 hectolitros.
Más atrás aparecieron Países Bajos, con 19.614,32 hectolitros; México, con 16.821,57; Francia, con 15.280,94; Colombia, con 14.661,83; y Perú, con 11.796,12 hectolitros.
La distribución de los destinos confirma la presencia de los vinos argentinos tanto en mercados tradicionales como en países de América Latina y Europa.
El Reino Unido concentró el mayor volumen entre los compradores detallados por el INV, con una diferencia significativa respecto de Estados Unidos y Brasil. La presencia de estos tres mercados en los primeros lugares también refleja la importancia que tienen tanto los destinos extrarregionales como los mercados latinoamericanos para la industria vitivinícola nacional.
Brasil, en particular, se mantiene entre los principales destinos por volumen, mientras que Estados Unidos continúa siendo uno de los mercados centrales para la comercialización internacional del vino argentino.
El principal contraste del informe aparece al comparar el volumen con el valor de las operaciones.
Argentina exportó 6,5% más vino varietal que durante el primer semestre de 2025, pero el incremento de los ingresos fue de apenas 1,6%. El valor FOB pasó así a US$283,3 millones.
La diferencia entre ambas tasas está vinculada con la evolución del precio medio. El valor promedio de exportación se ubicó en US$3,41 por litro, lo que significó una reducción del 9% respecto del año anterior.
En otras palabras, el sector logró vender más litros, pero a un precio promedio menor.
Este comportamiento adquiere especial importancia para analizar la evolución de la vitivinicultura argentina en los mercados externos. El crecimiento de las cantidades exportadas puede ampliar la presencia internacional de los productos nacionales, aunque una reducción sostenida de los precios puede limitar el impacto de ese aumento sobre la generación de divisas.
El resultado del semestre combina entonces dos tendencias: mayor volumen y menor precio unitario.
La situación tampoco fue idéntica para todas las categorías. El informe oficial señala que hubo aumentos en el ingreso de divisas generado por los vinos tintos y blancos fraccionados y por el tinto a granel, mientras que el precio medio por litro se redujo.
El rosado fraccionado presentó un caso particular: logró aumentar su precio promedio, pero terminó registrando una disminución en el monto total de divisas debido a la caída de los volúmenes comercializados.
Dentro de las cifras del semestre, uno de los datos que más se destaca es el crecimiento de las exportaciones de vino a granel, que avanzaron 21% interanual.
La magnitud de ese aumento supera ampliamente al crecimiento registrado por los vinos fraccionados, que fue de 1,8%.
La evolución plantea un cambio en la composición del crecimiento exportador del sector durante la primera mitad del año. El mayor volumen colocado en el exterior estuvo acompañado por una expansión particularmente marcada de las operaciones a granel.
El fenómeno debe observarse junto con la caída del precio promedio general. El incremento de los envíos de granel, sumado a su estructura de comercialización, forma parte del escenario que explica por qué el volumen creció a un ritmo superior al valor total de las exportaciones.
De todos modos, el informe también registra aumentos del valor FOB en determinadas categorías fraccionadas, lo que muestra que la evolución no fue uniforme en todo el mercado.
Los resultados de enero a junio dejan un balance con señales positivas y desafíos para el sector vitivinícola.
La principal noticia favorable es el crecimiento del volumen exportado. Los 831.628 hectolitros representan un incremento de 6,5% frente al primer semestre de 2025 y muestran una mayor colocación de vinos varietales argentinos en los mercados internacionales.
A su vez, los ingresos por exportaciones alcanzaron US$283,3 millones, con una mejora de 1,6% interanual.
Pero el aumento del valor fue considerablemente menor que el crecimiento físico de los despachos. La razón principal se encuentra en el precio medio, que cayó 9% y terminó en US$3,41 por litro.
La evolución por tipo de producto agrega otros matices. El granel mostró el mayor crecimiento, mientras que el fraccionado avanzó a un ritmo menor. Por color, los tintos y blancos aumentaron sus volúmenes y los rosados registraron una caída significativa.
En el frente comercial, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil fueron los principales compradores por volumen, seguidos por Canadá y Alemania. Otros destinos relevantes fueron Países Bajos, México, Francia, Colombia y Perú.
Los datos corresponden a un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura y tienen carácter provisorio. Por ese motivo, las cifras del primer semestre pueden presentar modificaciones posteriores a medida que avance la consolidación de los registros.
El desempeño de la segunda mitad del año permitirá determinar si el crecimiento de los volúmenes exportados se sostiene y, especialmente, si el sector consigue recuperar parte del valor perdido en términos de precio promedio.
Por ahora, el balance de los primeros seis meses muestra una industria que vendió más vino en el exterior, pero a un precio promedio inferior. La evolución de esa relación entre cantidad, precio e ingreso de divisas será uno de los principales indicadores para medir el desempeño de las exportaciones vitivinícolas argentinas durante 2026.