Villa Logüercio, una pequeña localidad del partido de Lobos con alrededor de 400 habitantes, se convirtió en una alternativa para una escapada cerca de la Ciudad de Buenos Aires gracias a la laguna de Lobos, un espejo de agua de unas 800 hectáreas rodeado de naturaleza. El destino ofrece pesca, deportes acuáticos, caminatas y observación de aves a unos 120 kilómetros de CABA, según informó TN.
La laguna de Lobos es el principal atractivo de la localidad. Su extensión y cercanía con los principales centros urbanos bonaerenses permiten organizar visitas de un día o escapadas de fin de semana sin necesidad de recorrer grandes distancias.
Uno de los puntos más elegidos es la costanera, desde donde se puede caminar junto al agua y observar la vegetación y la fauna característica del ambiente. También existen espacios que permiten organizar picnics y pasar varias horas al aire libre.
La pesca deportiva ocupa un lugar central en la identidad turística de Villa Logüercio. Esta actividad comenzó a ganar protagonismo especialmente a partir de 1945, con la inauguración del Club de Pesca Lobos.
El pejerrey es uno de los grandes protagonistas de la laguna. Sin embargo, durante determinados períodos del año existen restricciones relacionadas con la temporada de veda, por lo que es necesario consultar las normas vigentes antes de organizar una jornada de pesca.
El espejo de agua también permite desarrollar deportes y actividades acuáticas, una alternativa que amplía las opciones para quienes buscan combinar descanso con propuestas recreativas.
Más allá de la laguna, el entorno natural ofrece recorridos para caminar y descubrir otro perfil del destino. Uno de ellos atraviesa la zona por donde antiguamente circulaba el ferrocarril y conduce hacia el arroyo Las Garzas.
En ese trayecto aparecen pastizales y juncales que funcionan como refugio para diferentes especies. El paisaje permite alejarse del movimiento de la costanera y recorrer un ambiente característico de la llanura bonaerense.
El avistaje de aves es otra de las actividades posibles. En los alrededores de la laguna pueden observarse garzas, patos y diferentes aves acuáticas asociadas a este tipo de ecosistemas.
La fauna terrestre también tiene presencia en el área. Durante los recorridos pueden aparecer zorros grises, lagartos overos, comadrejas y cuises, entre otras especies.
La combinación de agua, vegetación, caminos rurales y construcciones bajas le da a Villa Logüercio un perfil diferente al de los destinos turísticos urbanos. Su escala reducida y la presencia dominante de la laguna hacen que buena parte de las actividades estén relacionadas directamente con la naturaleza.
Otro punto a favor es la distancia. Villa Logüercio se encuentra a unos 120 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, lo que permite llegar en auto y regresar durante la misma jornada o extender la visita durante todo el fin de semana.
Desde CABA, uno de los recorridos posibles conecta la Autopista Riccheri, la Autopista Ezeiza-Cañuelas y la Ruta Nacional 205 hasta llegar al partido de Lobos.
La cercanía permite organizar un itinerario sencillo: recorrer la costanera durante la mañana, almorzar o hacer un picnic frente a la laguna y dedicar la tarde a los senderos, la observación de fauna o las actividades vinculadas con el agua.
Así, Villa Logüercio combina el perfil tranquilo de una localidad de alrededor de 400 habitantes con un atractivo natural de dimensiones muy superiores a su casco urbano. La laguna de Lobos, con sus aproximadamente 800 hectáreas, concentra buena parte de una propuesta que apuesta por el turismo de cercanía, las actividades al aire libre y las escapadas cortas desde CABA.