El INTA Chubut completó la esquila preparto de 936 ovinos en el Campo Experimental Río Mayo (CERM), en Chubut, durante dos jornadas de trabajo realizadas bajo los protocolos de PROLANA y del Estándar de Lanas Responsables (RWS). La actividad incluyó controles de bienestar animal, tratamientos sanitarios, registros productivos y toma de muestras para evaluar la calidad de la fibra, en un contexto de baja disponibilidad forrajera y una condición corporal inferior a la esperada para el período previo a la parición.
La esquila correspondió a animales del núcleo de Dohne Merino puro de pedigrí, Dohne Merino puro por cruza y Merino. En total se obtuvieron 18 fardos, con 3.432 kilogramos de lana, equivalentes a un promedio de 3,67 kilos por animal. Del volumen total, 2.812 kilos correspondieron a lana vellón de categoría adultos, lo que representó el 81,93% de la producción obtenida.
La esquila preparto constituye una práctica de importancia para los sistemas ovinos de la Patagonia. Además de permitir la obtención de una fibra en condiciones adecuadas para su comercialización, se realiza en un momento del ciclo productivo en el que las ovejas atraviesan una elevada demanda nutricional asociada con la gestación.
Según explicó la ingeniera agrónoma Ivana Clich, acondicionadora y profesional del INTA Chubut, la práctica se realiza cuando la fibra atraviesa un período de menor resistencia. “La esquila se realiza bajo el programa PROLANA y siguiendo estándares de bienestar animal a través del estándar de lana responsable RWS”, señaló Clich, según informó el INTA.
La especialista explicó que durante la gestación se incrementan los requerimientos energéticos y proteicos del animal, situación que puede repercutir sobre las características de la fibra. En ese punto del ciclo, la esquila permite trabajar sobre un vellón cuya lana presenta un adelgazamiento y, bajo condiciones adecuadas de manejo, contribuir a preservar la calidad final del producto.
Antes de comenzar las tareas, la médica veterinaria Ingrid Bain realizó una capacitación dirigida al personal del Campo Experimental Río Mayo, al contratista de esquila Salvador Pereyra y a los integrantes de la comparsa. La actividad estuvo centrada en los criterios de bienestar animal establecidos por RWS, con indicaciones sobre el manejo de los ovinos y la atención de eventuales lesiones durante el procedimiento.
El trabajo también contempló medidas preventivas en las instalaciones. Antes del ingreso del equipamiento se efectuó la desinfección de las bajadas eléctricas, prensas y elementos que entran en contacto con los animales y la lana. La tarea estuvo a cargo de Miguel Alan.
La jornada contó además con la supervisión de los instructores de PROLANA Chubut, Segundo Ruiz y Arsenio Saihueque. Durante el segundo cuarto de esquila se evaluó el desempeño de los distintos integrantes del equipo, incluidos esquiladores, playeros, meseros, prensero, encargado y acondicionador.
En esa instancia, el desempeño del personal de la máquina de esquila obtuvo una calificación de 7,5 sobre 10, mientras que el acondicionamiento de la lana alcanzó 8 sobre 10. Esta última tarea estuvo a cargo de Ivana Clich.
El seguimiento de los procedimientos buscó garantizar que la obtención de la fibra se realizara bajo pautas de manejo compatibles con los requisitos de los protocolos utilizados en el establecimiento.
La esquila también fue aprovechada para realizar distintas intervenciones sobre la majada. El veterinario Nicolás Rucci y el técnico Martín Hurtado coordinaron la aplicación de ivermectina mediante un antiparasitario inyectable a los animales recién esquilados.
También se aplicó una vacuna clostridial de refuerzo, como parte del manejo sanitario de los animales.
En paralelo, los técnicos registraron de manera individual diferentes indicadores productivos y de condición de los animales. Entre ellos se incluyeron el Peso de Vellón Sucio (PVS), el peso corporal y la condición corporal de ovejas, carneros y capones.
Estos registros permiten contar con información para el seguimiento de la evolución de la majada y relacionar las características productivas con las condiciones ambientales y nutricionales del establecimiento.
Otro de los componentes de la jornada fue la toma de muestras de lana. Se realizaron muestreos de calado de fardos y de puño, que serán analizados en el Laboratorio de Lanas de Rawson. Los estudios permitirán determinar parámetros como finura y rinde, además de otras características relevantes para establecer la calidad de la fibra obtenida.
Las tareas se desarrollaron con la presencia de inspectores de la oficina local del SENASA en Río Mayo, quienes fiscalizaron las actividades y asentaron los registros correspondientes.
La situación productiva de la majada estuvo atravesada por las condiciones del invierno y por el comportamiento del pastizal natural. El ingeniero zootecnista Martín González, especialista del INTA Chubut, señaló que durante esta etapa del año la oferta forrajera presenta restricciones tanto en cantidad como en calidad.
“En esta época del año, transitando aún el invierno, la oferta forrajera del pastizal es escasa en calidad y cantidad”, explicó González, según informó el INTA. El especialista indicó que las lluvias y nevadas de los últimos meses permitieron acumular humedad, pero las bajas temperaturas mantienen al pastizal natural en una etapa de latencia hasta el inicio del rebrote primaveral.
El establecimiento, además, viene de atravesar un período seco. De acuerdo con González, los efectos de esa situación todavía se observan sobre la disponibilidad y calidad del recurso forrajero.
El momento es especialmente sensible porque falta aproximadamente un mes para el comienzo de las pariciones. Durante la etapa final de la gestación aumentan los requerimientos nutricionales de las ovejas, que necesitan llegar al parto con reservas corporales suficientes para sostener la producción de leche y favorecer un adecuado peso de los corderos.
Ante este escenario, el equipo técnico evalúa comenzar con una suplementación preparto destinada inicialmente a los lotes de ovejas que presentan menor condición corporal.
La medida apunta a mejorar el estado de los animales antes de la parición y reducir el impacto que pueden tener las restricciones alimentarias propias del invierno sobre el desempeño reproductivo y productivo de la majada.
Las condiciones ambientales también tuvieron incidencia sobre la producción de lana. De acuerdo con Ivana Clich, los vellones obtenidos fueron más livianos y presentaron menor longitud de fibra en comparación con los valores habituales registrados en la provincia.
“Debido a las condiciones climáticas y del pastizal de la temporada pasada, los vellones resultaron más livianos y con lana más corta, registrando en promedio unos 800 gramos menos por animal frente a los 4 a 4,5 kg habituales en Chubut”, explicó la especialista, según informó el INTA.
La profesional remarcó además la necesidad de prestar atención al manejo nutricional durante el período que rodea a la parición. Frente a la posibilidad de que continúen las bajas temperaturas y las condiciones climáticas adversas, planteó la utilización de recursos suplementarios como fardos, balanceado o pellets de alfalfa antes, durante y después del parto.
Los resultados obtenidos durante la esquila permitirán complementar esta evaluación mediante los análisis de laboratorio. La información sobre rinde, finura y demás parámetros de calidad permitirá caracterizar la fibra producida en el Campo Experimental Río Mayo y generar registros para el seguimiento de la producción.
La experiencia también forma parte del trabajo que el INTA desarrolla sobre sistemas ovinos de la Patagonia, donde el manejo de la majada debe adaptarse a fuertes variaciones estacionales en la disponibilidad de forraje y a condiciones climáticas que pueden afectar tanto la condición corporal de los animales como el rendimiento de la lana.
Con la finalización de la esquila preparto, el CERM completó una intervención que integró producción, sanidad, bienestar animal y evaluación de calidad. Los 936 animales fueron esquilados y tratados sanitariamente, mientras que los registros individuales y las muestras de lana permitirán profundizar el análisis de los resultados de esta campaña.
El próximo período estará marcado por el ingreso a la primavera y el inicio de las pariciones. En ese escenario, el seguimiento de la condición corporal y la disponibilidad de alimento serán variables centrales para definir las decisiones de manejo de la majada en las semanas previas al nacimiento de los corderos.