La campaña argentina de girasol 2026/27 comenzó con una expansión del área prevista y un fuerte crecimiento de las exportaciones del complejo oleaginoso. Según el último informe de coyuntura de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), elaborado sobre estimaciones de su asesor económico Jorge Ingaramo, la intención de siembra alcanza 3 millones de hectáreas, un 5,3% más que en el ciclo anterior, mientras que entre enero y julio de 2026 las exportaciones del complejo alcanzaron US$ 2419,4 millones, el doble que en igual período de 2025. El escenario combina una mayor superficie destinada al cultivo, una intensa actividad industrial y una demanda internacional sostenida, factores que mantienen al girasol como uno de los cultivos relevantes para la generación de divisas del sector agroindustrial argentino.
El avance de la nueva campaña se produce mientras la industria procesadora registra un incremento significativo de la actividad. Durante los primeros siete meses del año, la molienda de girasol alcanzó 3,42 millones de toneladas, lo que representa una suba del 25,4% respecto del mismo período de 2025.
El comportamiento de la molienda tuvo además un antecedente destacado en marzo, cuando el crushing mensual llegó a 567.144 toneladas, el máximo registrado para ese mes dentro de la información analizada, informo TN
El aumento de la actividad industrial tuvo su correlato en el comercio exterior. De acuerdo con información del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) basada en estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el complejo girasolero generó US$ 2419,4 millones en exportaciones entre enero y julio. El resultado implica un crecimiento interanual del 100,1% y representa el 7,6% del total de los envíos agroindustriales argentinos durante ese período.
La superficie proyectada para el ciclo 2026/27 marca una expansión respecto de la campaña anterior. Las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) ubican la intención de siembra en 3 millones de hectáreas, con un incremento del 5,3%.
Al 9 de septiembre, ya se habían implantado aproximadamente 701.000 hectáreas, equivalentes al 23,4% de la superficie proyectada. El avance se ubicaba 5,1 puntos porcentuales por encima del promedio histórico para esta etapa del año.
El ritmo de implantación no es homogéneo en todo el territorio. Las labores se concentraban especialmente en las regiones Centro y Norte, donde las condiciones permitieron avanzar con mayor rapidez.
El NEA presentaba el mayor nivel de avance, con el 94% de las tareas de siembra completadas. Le seguía el Centro-Norte de Santa Fe, con 50%. En otras regiones, el proceso se encontraba en etapas iniciales: Centro-Norte de Córdoba registraba 8%, Núcleo Norte 15% y Centro-Este de Entre Ríos 10%.
En Buenos Aires y La Pampa, en tanto, el comienzo de las labores todavía dependía de la apertura de la ventana de siembra correspondiente a esas zonas.
La evolución de la superficie será uno de los factores que determinarán el volumen final de producción. Para la próxima cosecha existen, además, diferentes estimaciones según la fuente utilizada.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta para Argentina una producción de 8 millones de toneladas de girasol, mientras que la consultora Oil World calcula una cosecha de 6,4 millones de toneladas.
La segunda estimación considera una superficie de 3,12 millones de hectáreas y un rendimiento promedio de 2,05 toneladas por hectárea. Las diferencias entre ambas proyecciones reflejan que todavía existe margen para que las condiciones productivas y climáticas modifiquen el resultado definitivo.
A nivel comercial, sin embargo, el mercado ya muestra un nivel importante de actividad. Las compras correspondientes a la campaña 2025/26 alcanzaron 5,177 millones de toneladas, un 46% más que en el ciclo precedente.
También comenzaron a registrarse operaciones correspondientes a la nueva campaña. Hasta el momento del relevamiento, los contratos de la campaña 2026/27 acumulaban 231.800 toneladas.
Estos números muestran que una parte de la comercialización de la nueva cosecha comenzó antes de que finalizara la campaña anterior y mientras todavía se encontraba en desarrollo la implantación del nuevo ciclo.
El escenario argentino se inserta en un mercado internacional donde también se espera un aumento de la producción.
Según las proyecciones del USDA, la producción mundial de girasol alcanzaría las 63,55 millones de toneladas, con un crecimiento de 15,4%. Entre los principales responsables de la recuperación aparecen Ucrania, con un aumento proyectado del 21,5%; Rusia, con 20%; y la Unión Europea, con 12,7%.
La molienda mundial también tendría una evolución positiva. La estimación alcanza los 56,53 millones de toneladas, un incremento del 13,3%, mientras que el consumo global de aceite de girasol crecería 13%.
El aumento de la oferta internacional no se tradujo, al menos por el momento, en una pérdida significativa de valor para el aceite. Las cotizaciones de referencia continúan mostrando niveles firmes.
En el puerto de Rotterdam, la tonelada de aceite de girasol se ubicaba en torno de US$1395 para las posiciones septiembre-octubre. En el mercado argentino, los precios FOB de referencia de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires alcanzaban US$1306 por tonelada para septiembre, mientras que para los embarques de la nueva cosecha correspondientes al período abril-junio de 2027 se ubicaban en US$1225.
La Secretaría de Agricultura, por su parte, estableció valores oficiales FOB de US$1292 por tonelada para septiembre-octubre.
La firmeza del mercado no se limita al aceite. La semilla de girasol también mantiene valores relevantes en el mercado local.
La Bolsa de Comercio de Rosario estableció un valor Cámara de $759.500 por tonelada, equivalente a US$506 según el tipo de cambio divisa del Banco de la Nación Argentina.
En las terminales portuarias de Bahía Blanca y Quequén, las cotizaciones se ubicaban en US$450 por tonelada, mientras que para entregas con destino a fábrica en San Lorenzo alcanzaban US$500.
La combinación entre el precio de la semilla, el nivel de molienda y el valor de los productos industriales contribuye a explicar el desempeño exportador que mostró el complejo durante los primeros siete meses de 2026.
El girasol no genera divisas únicamente a partir de la exportación del grano. Su industrialización permite obtener aceite y otros derivados, por lo que el comportamiento de las plantas procesadoras tiene un peso significativo dentro de la cadena.
La expansión prevista para la campaña 2026/27 llega después de un período de fuerte crecimiento del procesamiento industrial y de las ventas externas.
Los 3 millones de hectáreas proyectadas representan una señal de mayor presencia del cultivo en la superficie agrícola nacional. Al mismo tiempo, el avance de la siembra muestra un ritmo superior al promedio histórico en el inicio de la campaña, aunque con diferencias marcadas entre regiones.
El resultado final dependerá de la superficie que efectivamente se implante, de los rendimientos alcanzados y de la evolución de los mercados internacionales durante los próximos meses.
El contexto externo presenta un dato relevante: se espera una recuperación de la producción mundial, particularmente en algunos de los principales países productores. Esto podría aumentar la disponibilidad internacional, aunque las proyecciones también anticipan una mayor molienda y un incremento del consumo de aceite.
Para Argentina, el desafío será sostener el nivel de actividad industrial y aprovechar la demanda internacional mientras se desarrolla la nueva campaña.
Los datos disponibles hasta septiembre muestran una cadena que llega al nuevo ciclo con mayor superficie prevista, un fuerte crecimiento de la molienda, un incremento de las compras y exportaciones que superaron los US$2400 millones en apenas siete meses.
El desempeño del complejo girasolero durante 2026 también refuerza el peso de los productos agroindustriales en la generación de divisas. Con una campaña que recién comienza y una demanda mundial que continúa activa, el cultivo enfrenta ahora el desafío de transformar las expectativas iniciales en producción efectiva y sostener el dinamismo comercial registrado durante el año.