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El huevo gana espacio en la mesa argentina: proyectan un consumo de 430 unidades por persona en 2026

La cadena avícola prevé facturar más de US$2.200 millones este año y avanza con proyectos para reutilizar residuos y subproductos.

El huevo gana espacio en la mesa argentina: proyectan un consumo de 430 unidades por persona en 2026
viernes 02 de octubre de 2026 - 08:51

La producción y el consumo de huevos volverán a crecer en la Argentina durante 2026, según las proyecciones difundidas por la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) durante la Semana del Huevo y el Día Mundial del Huevo. La entidad estima que la producción alcanzará unas 440 unidades por habitante, de las cuales alrededor de 430 llegarían al consumo interno, mientras que la facturación de la actividad superaría los US$2.200 millones. El escenario fue presentado el 30 de septiembre, en un contexto de expansión del parque productivo y de inversiones orientadas a incorporar prácticas de economía circular en la cadena avícola.

Los números difundidos por CAPIA muestran el peso que tiene el mercado interno para esta actividad. Según explicó su presidente ejecutivo, Javier Prida, durante 2025 la producción llegó a 406 huevos por habitante y unos 398 fueron destinados al consumo doméstico.

Para este año, la cámara espera que el volumen producido avance hasta cerca de 440 huevos per cápita. La estimación contempla que aproximadamente 430 unidades por persona tengan como destino la mesa de los consumidores argentinos.

“El año pasado cerramos con una producción de 406 huevos per cápita, de los cuales 398 se destinaron al consumo en el mercado interno”, afirmó Prida, según consignó TN.

El dirigente agregó que para 2026 la entidad proyecta “una producción cercana a los 440 huevos per cápita, manteniendo una oferta sólida donde unos 430 huevos quedarán en la mesa de los argentinos”. La declaración fue realizada en el marco de las actividades vinculadas con la Semana del Huevo.

Una cadena que proyecta más producción y facturación

La expansión del consumo está acompañada por un aumento del plantel de gallinas ponedoras. De acuerdo con las estimaciones de CAPIA, el sector cerraría el año con alrededor de 67 millones de aves, un dato que la entidad vincula con la capacidad de abastecimiento de la producción nacional.

La cadena avícola también tiene un impacto en el empleo. Según las cifras difundidas por la cámara empresaria, la actividad genera puestos de trabajo directos e indirectos para más de 32.000 personas en diferentes economías regionales.

A partir de este nivel de producción, CAPIA proyecta una facturación superior a los US$2.200 millones para 2026. La cifra contempla el conjunto de la actividad y refleja el volumen económico que representa la producción de huevos dentro de la cadena avícola argentina.

El mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción. La elevada participación del consumo doméstico hace que la evolución de la demanda de los hogares tenga una incidencia directa sobre las perspectivas del sector.

Prida definió al huevo como una proteína de acceso amplio y vinculó el aumento de su consumo con sus características nutricionales y su disponibilidad en el mercado.

“Esto ratifica al huevo como una proteína amigable, saludable, económica y de facilísimo acceso para toda la población”, señaló el titular ejecutivo de CAPIA, según TN.

Más allá de la valoración expresada por el dirigente, el dato central para la cadena es el volumen proyectado: si se cumplen las estimaciones de la cámara, cada habitante consumirá durante 2026 un promedio de aproximadamente 430 huevos, una cifra superior a la registrada en 2025.

El desafío ambiental: qué hacer con los residuos

El crecimiento de la producción también plantea desafíos vinculados con el manejo de los residuos generados por la actividad. En ese punto, la industria avícola comenzó a incorporar proyectos destinados a reutilizar subproductos y transformar desechos en insumos para otras actividades productivas.

Uno de los principales focos está puesto en el guano de las gallinas ponedoras. CAPIA informó que distintas empresas del sector están realizando inversiones para procesarlo y comercializarlo posteriormente como enmienda orgánica o fertilizante, según el tratamiento aplicado.

El objetivo es aprovechar los nutrientes presentes en ese residuo y reincorporarlos al circuito productivo en lugar de considerarlos exclusivamente como un desecho.

“Estamos trabajando fuerte en el aprovechamiento integral del guano. Se están realizando inversiones muy importantes en el sector para procesarlo y comercializarlo como enmienda orgánica o fertilizante, según el tratamiento técnico aplicado, cerrando así un ciclo productivo cada vez más eficiente y respetuoso con el medio ambiente”, explicó Prida, de acuerdo con TN.

La estrategia forma parte de una tendencia más amplia hacia la economía circular, que busca reducir los desperdicios y aprovechar materiales que pueden volver a incorporarse a otros procesos productivos.

En el caso de la producción de huevos, ese esquema no se limita al guano. También alcanza a los cereales utilizados para alimentar a las aves, los huevos destinados al procesamiento industrial y las cáscaras que quedan después del cascado.

Del cereal al huevo y del residuo al fertilizante

Según la información presentada por CAPIA, algunos establecimientos están desarrollando sistemas en los que los propios productores participan de distintas etapas de la cadena.

En determinados casos, los establecimientos producen cereales que posteriormente son destinados a la elaboración del alimento para las aves. El huevo producido puede comercializarse fresco o ingresar a plantas para su procesamiento industrial.

A partir de allí aparece otro subproducto que comenzó a recibir mayor atención: la cáscara del huevo.

Las plantas dedicadas al cascado y a la industrialización están trabajando en su recuperación para obtener materiales destinados a diferentes usos industriales. De esta manera, el proceso busca reducir la cantidad de residuos y aumentar el aprovechamiento de los componentes del huevo.

El modelo plantea una integración mayor de la cadena: desde la producción de los insumos para alimentar a las aves hasta el aprovechamiento de los materiales que quedan después de obtener el producto destinado al consumidor.

En paralelo, el tratamiento del guano apunta a cerrar otro circuito de nutrientes. Una vez procesado, puede convertirse en una enmienda orgánica o fertilizante, dependiendo de las características del tratamiento aplicado.

La posibilidad de utilizarlo en actividades agrícolas genera un vínculo directo entre la producción avícola y la producción de cultivos, ya que los nutrientes contenidos en el residuo pueden volver al suelo bajo determinadas condiciones.

Más huevos en el mercado interno

La evolución proyectada para 2026 también refleja una tendencia de crecimiento del consumo interno. El dato de 430 huevos por habitante representa la cantidad que CAPIA espera que efectivamente llegue al mercado doméstico durante el año.

La comparación con 2025 permite dimensionar la evolución esperada. De los 406 huevos producidos por habitante el año pasado, 398 fueron destinados al mercado interno. Para 2026, la cámara proyecta 440 huevos producidos por habitante y 430 destinados al consumo.

Esto implica que el sector espera incrementar tanto la oferta total como el volumen destinado a los consumidores argentinos.

La diferencia entre producción y consumo interno contempla los otros destinos de la producción, entre ellos la elaboración de productos industrializados y las operaciones comerciales vinculadas con el exterior.

Para una actividad con fuerte dependencia del mercado doméstico, sostener el abastecimiento resulta un elemento central. El crecimiento del plantel de ponedoras es uno de los factores que la cámara considera determinantes para alcanzar los volúmenes previstos.

El sector también debe afrontar los costos asociados a la alimentación de las aves, la energía, la infraestructura, la logística y el procesamiento. La evolución de esas variables condicionará la capacidad de la cadena para transformar el aumento de producción en un crecimiento sostenido de la actividad.

Una industria que busca aprovechar cada etapa

La estrategia planteada por CAPIA combina dos objetivos: incrementar la producción para atender la demanda y avanzar en mecanismos que permitan aprovechar los subproductos generados durante el proceso.

En esa línea, el desarrollo de tratamientos para el guano y la reutilización de la cáscara forman parte de una transformación que busca reducir residuos y generar nuevos usos para materiales que anteriormente podían quedar fuera del circuito productivo.

El concepto de economía circular también modifica la manera en que se analiza la eficiencia de una explotación avícola. Ya no se trata únicamente de producir más huevos con una determinada cantidad de aves, sino de evaluar qué ocurre con los insumos y residuos en cada etapa de la cadena.

La integración de cultivos para alimentación animal, producción de huevos, procesamiento industrial y recuperación de subproductos permite avanzar hacia un esquema en el que una mayor proporción de los materiales permanezca dentro del circuito económico.

Para la industria, el desafío consiste ahora en ampliar esas prácticas y sostener las inversiones necesarias para que el tratamiento de residuos sea técnica y económicamente viable.

Mientras tanto, las cifras proyectadas por CAPIA muestran una cadena que espera cerrar 2026 con 67 millones de gallinas ponedoras, más de 32.000 empleos directos e indirectos y una facturación superior a US$2.200 millones.

El dato que resume la dimensión del mercado es el consumo previsto: unos 430 huevos por habitante durante el año. Si la estimación se cumple, el producto mantendrá una presencia central en la alimentación de los hogares argentinos, mientras la industria busca acompañar ese volumen con nuevas inversiones, mayor integración de la cadena y un uso más eficiente de sus recursos y subproductos.

La Semana del Huevo, en este contexto, no solo sirve como marco para difundir los datos de consumo. También expone los cambios que atraviesa una actividad que busca combinar mayor producción, abastecimiento interno y aprovechamiento integral de los residuos.

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