El empleo agroindustrial en Argentina podría aumentar en unos 830.000 puestos durante diez años si se eliminaran los derechos de exportación, según una proyección de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). El escenario supone una expansión de la producción de granos, carnes y biocombustibles, con efectos sobre la actividad primaria, la industria, la comercialización y el transporte.
El informe fue difundido y citado por TN Campo el 19 de octubre de 2026. El estudio Empleo en las cadenas agroindustriales contabilizó 4.332.114 puestos de trabajo vinculados con el sector durante 2025, equivalentes a más del 23% del empleo privado nacional. La cifra muestra que la actividad laboral asociada al agro excede las tareas rurales e incluye una extensa red de industrias y servicios.
Según el relevamiento de FADA, las cadenas agroindustriales sostuvieron más de 4,3 millones de puestos de trabajo durante 2025. La distribución por etapa productiva fue la siguiente:
Producción primaria: 34%.
Comercialización: 27%.
Industria: 21%.
Transporte y logística: 9%.
Otros servicios: 9%.
Esta estructura comprende desde la siembra y la cosecha hasta la elaboración de alimentos, la distribución comercial y los servicios profesionales. También incluye actividades vinculadas con maquinaria agrícola, insumos, seguros, servicios financieros y logística.
El informe permite observar la dimensión económica de las cadenas agroindustriales en distintas regiones del país. La producción agrícola concentra el 32% del empleo de estas cadenas; las economías regionales representan el 29%, y las cadenas de carnes y lácteos reúnen el 23%.
La cadena de la carne vacuna encabeza el listado de actividades agroindustriales por cantidad de empleos. Le siguen las frutas, verduras y legumbres, y el complejo sojero.
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Cadena productiva |
Puestos de trabajo aproximados |
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Carne vacuna |
519.000 |
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Frutas, verduras y legumbres |
462.000 |
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Soja |
446.000 |
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Trigo |
440.000 |
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Maíz |
258.000 |
Las cinco cadenas concentran prácticamente la mitad del empleo generado por las actividades agroindustriales relevadas por FADA.
La distribución también refleja la presencia federal del sector. La vitivinicultura tiene un peso destacado en Cuyo; la yerba mate, en el nordeste argentino; la caña de azúcar, en el noroeste; y la producción de granos, en la región pampeana. La actividad ovina también forma parte de la estructura laboral de la Patagonia.
La estimación de FADA parte de un escenario hipotético de eliminación de las retenciones a las exportaciones. De acuerdo con la economista jefa de la entidad, Nicolle Pisani Claro, “En 10 años, las cadenas de granos y carnes podrían crear unos 830 mil empleos extras, desde la producción primaria, la industrialización, comercialización y transporte”.
El crecimiento proyectado se vincula con un aumento de aproximadamente 70 millones de toneladas en la producción de granos. Parte del volumen adicional podría destinarse a las exportaciones y otra parte al mercado interno.
La expansión de los cereales y las oleaginosas también tendría efectos sobre actividades que utilizan esas materias primas. El maíz, por ejemplo, se emplea en la alimentación de ganado bovino, porcino y aviar, además de la elaboración de bioetanol. La soja, por su parte, es materia prima para producir biodiésel.
Según el desglose difundido junto con el informe, la mayor producción de cereales y oleaginosas permitiría generar unos 430.000 empleos, mientras que las cadenas de carnes y biocombustibles aportarían otros 425.000 puestos. Estas cifras parciales suman 855.000 empleos, un monto superior a la proyección general de 830.000 mencionada en la misma cobertura. Por eso, corresponde conservar la estimación principal como aproximada y no presentar ambos cálculos como si fueran idénticos.
FADA informó que las cadenas agroindustriales generaron alrededor de 480.000 puestos de trabajo entre 2020 y 2025, un promedio de 80.000 por año. Entre las actividades que impulsaron ese crecimiento se destacaron la carne vacuna, la soja, el trigo, el girasol y el sector lácteo.
Ese antecedente sirve como referencia para el análisis de las posibilidades de expansión, pero no garantiza que se repita el mismo ritmo ni que la eliminación de los derechos de exportación produzca automáticamente la cantidad de empleos proyectada.
La estimación depende de un escenario que contempla más producción y actividad económica. Su concreción también está vinculada con factores como la inversión, la infraestructura, la competitividad y la capacidad de industrialización.
Por lo tanto, los 830.000 puestos adicionales deben interpretarse como una proyección de FADA bajo determinadas condiciones tributarias y productivas, no como empleos ya creados ni como un resultado asegurado.