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Raízen: cómo se convirtió en un gigante del azúcar y el etanol tras la alianza entre Cosan y Shell

La compañía procesó 70,5 millones de toneladas de caña en 2025/26 y atraviesa una etapa de reordenamiento y venta de activos

Raízen: cómo se convirtió en un gigante del azúcar y el etanol tras la alianza entre Cosan y Shell
lunes 05 de octubre de 2026 - 13:57

Raízen se consolidó como uno de los principales jugadores de la industria sucroenergética de Brasil luego de la asociación que en 2011 unió a Cosan y Shell. En la campaña 2025/26, la compañía procesó 70,5 millones de toneladas de caña de azúcar, produjo 4,824 millones de toneladas de azúcar y alcanzó una producción de 2.576 millones de litros de etanol, en una operación que actualmente comprende 24 unidades agroindustriales y cerca de 1,2 millón de hectáreas vinculadas a su producción.

La dimensión de Raízen permite entender el peso que adquirió la empresa dentro de los mercados de azúcar, etanol y energía. Su modelo combina producción agrícola, procesamiento industrial, generación eléctrica a partir de biomasa y desarrollo de biocombustibles de segunda generación. A la vez, la compañía atraviesa una etapa de reorganización de su cartera de activos, que incluyó la salida del negocio de combustibles en la Argentina.

El origen de Raízen se encuentra en la expansión de Cosan, uno de los grupos agroindustriales más importantes de Brasil. La historia de esa compañía comenzó en 1936, cuando la familia Ometto inició sus operaciones en la usina Costa Pinto, ubicada en Piracicaba, en el estado de San Pablo,explico Bichos de Campo.

Con el paso de las décadas, el grupo incorporó nuevas plantas y aumentó su capacidad industrial hasta convertirse en un actor relevante de la producción brasileña de azúcar y etanol. El crecimiento se aceleró bajo el liderazgo de Rubens Ometto, integrante de la familia fundadora. En 2005, Cosan comenzó a cotizar en Bolsa y amplió sus actividades hacia otros segmentos.

El punto de inflexión llegó en 2011, cuando Cosan y Shell decidieron integrar parte de sus operaciones en una nueva compañía. La firma brasileña aportó su estructura vinculada con el azúcar y el etanol, que en ese momento incluía 23 unidades productivas, además de activos relacionados con la distribución de combustibles.

Shell, por su parte, incorporó sus operaciones brasileñas de distribución y comercialización de combustibles y otros activos relacionados con los biocombustibles. De esa combinación surgió Raízen, cuyo nombre fue formado a partir de los conceptos de “raíz” y “energía”, una denominación que buscaba sintetizar la integración entre el sector agrícola y el energético.

En la actualidad, Cosan y Shell mantienen aproximadamente el 44% del capital total cada una y la mitad de las acciones ordinarias con derecho a voto. El resto se encuentra principalmente en manos de inversores que ingresaron al capital luego de la apertura bursátil de Raízen en Brasil, concretada en 2021.

Una operación basada en la caña

El corazón del negocio continúa siendo la caña de azúcar. Raízen combina materia prima proveniente de sus propios cultivos con caña adquirida a productores independientes. En conjunto, la operación está vinculada con unas 1,2 millón de hectáreas, aunque esa superficie no pertenece íntegramente a la compañía.

La caña llega a una red de 24 unidades agroindustriales, donde se transforma en distintos productos. El jugo extraído puede destinarse a la elaboración de azúcar o etanol, mientras que los residuos del procesamiento, principalmente el bagazo y la paja, tienen otros usos industriales y energéticos.

Esta posibilidad de modificar el destino de la materia prima es una de las características del modelo brasileño. Las compañías pueden ajustar parcialmente la proporción destinada a azúcar o etanol según las condiciones de los mercados y la rentabilidad de cada producto.

Durante la campaña 2025/26, Raízen destinó 53% de su mix industrial al azúcar y 47% al etanol. El resultado fue una producción de 4,824 millones de toneladas de azúcar y 2.576 millones de litros de etanol a partir de los 70,5 millones de toneladas de caña procesadas.

La producción agrícola, sin embargo, mostró un retroceso. El rendimiento de la caña propia se ubicó en 72,9 toneladas por hectárea, por debajo de las 76,9 toneladas registradas en el ciclo anterior. De acuerdo con los datos de la empresa, las condiciones climáticas adversas redujeron la disponibilidad de materia prima en aproximadamente 900.000 toneladas.

En azúcar, la producción disminuyó 5,5% durante el período y quedó en torno de los 4,8 millones de toneladas. Las ventas alcanzaron 5,2 millones de toneladas, mientras que el precio promedio obtenido por el azúcar propio se ubicó en 2.320 reales por tonelada, un 9,1% menos que en el ejercicio anterior.

El desempeño del etanol fue todavía más contractivo. La producción convencional llegó a 2.576 millones de litros, con una caída interanual de 17,9%. La diferencia se explica, en parte, por la decisión industrial de destinar una mayor proporción de la caña al azúcar durante una parte significativa de la campaña.

La apuesta por el etanol de segunda generación

Más allá de los productos tradicionales, Raízen busca aumentar el rendimiento de cada hectárea mediante el desarrollo del etanol de segunda generación (E2G).

La tecnología permite utilizar materiales que quedan como residuos después del procesamiento convencional de la caña. En lugar de aprovechar únicamente los azúcares presentes en el jugo, el proceso incorpora bagazo y paja, lo que permite obtener etanol a partir de una mayor cantidad de materia prima disponible.

La compañía sostiene que esta tecnología puede elevar hasta un 50% la producción de etanol sin incrementar la superficie cultivada. Su primera planta comercial comenzó a funcionar en Costa Pinto y posteriormente la empresa amplió su capacidad con nuevas instalaciones.

Uno de los proyectos más importantes fue la planta construida en Bonfim, con capacidad para producir 82 millones de litros de E2G por año y una inversión estimada en 1.200 millones de reales.

En la campaña 2025/26, Raízen produjo 120,2 millones de litros de etanol de segunda generación, más del doble de los 51,5 millones obtenidos en el ejercicio anterior. Aunque todavía representa una fracción reducida frente al etanol convencional, el E2G ocupa un lugar estratégico en la expansión tecnológica de la compañía.

El aprovechamiento de los residuos también alcanza a la generación eléctrica. El bagazo de caña puede utilizarse como combustible dentro de las propias plantas industriales para producir energía. Una parte de esa electricidad se utiliza en las operaciones y otra puede ser comercializada.

La expansión hacia los combustibles

La evolución de Raízen no quedó limitada al negocio agrícola. La asociación entre Cosan y Shell también permitió que la empresa adquiriera una fuerte presencia en la distribución y comercialización de combustibles.

En 2018, uno de los movimientos más relevantes de esa expansión fue la adquisición de los activos de Shell en la Argentina. La operación incluyó la refinería de Dock Sud y una amplia red de estaciones de servicio, además de otros activos vinculados con el negocio de combustibles.

La Argentina pasó así a ocupar un lugar relevante dentro de la estructura internacional de Raízen y se convirtió en uno de sus principales mercados fuera de Brasil.

Sin embargo, esa etapa llegó a su fin en 2026. En el marco de un proceso de venta de activos destinado a reducir su nivel de deuda, Raízen acordó transferir sus operaciones argentinas al grupo Mercuria por US$1.420 millones.

En sus últimos balances, la compañía pasó a presentar el negocio argentino como una operación discontinuada, en línea con el proceso de desinversión.

La salida de la Argentina forma parte de un proceso más amplio de revisión de activos y estructura financiera. Para Raízen, el desafío consiste en sostener una operación de gran escala en azúcar y biocombustibles mientras avanza en tecnologías como el E2G y administra las necesidades de inversión propias de una industria intensiva en capital.

A más de una década de su creación, la compañía conserva la combinación que definió su origen: la producción agrícola de Cosan y la experiencia energética y comercial de Shell. Su escala actual muestra hasta qué punto aquella asociación transformó a dos negocios complementarios en uno de los principales grupos integrados de azúcar, etanol y energía de Brasil.

 

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