Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, aseguró que la relación entre Argentina y Estados Unidos atraviesa un nivel incluso superior al registrado durante la década de 1990 y destacó las oportunidades que abre el nuevo escenario bilateral para las inversiones y el desarrollo productivo. En una entrevista realizada por Forbes, el ejecutivo también identificó a la infraestructura, la competitividad y los costos como los principales desafíos que todavía enfrenta el país para acelerar su crecimiento.
Díaz sostuvo que el acercamiento entre ambos países forma parte de un cambio en la estrategia internacional argentina y remarcó la magnitud alcanzada por el vínculo.
“Yo te diría que si uno analiza por lo menos los 19 años que estoy en AmCham, y obviamente conectado con el mundo americano de hace más de 30 años, te diría que es inclusive superior al proceso de los años 90”, afirmó.
El ejecutivo vinculó esta etapa con una mayor apertura de Argentina al mundo y con una estrategia orientada a aprovechar sectores que actualmente tienen capacidad para atraer capital y aumentar las exportaciones.
Entre los avances mencionó iniciativas vinculadas con inversiones, minerales críticos e infraestructura, además de la participación de empresas estadounidenses en proyectos de largo plazo.
Para Díaz, el contexto internacional presenta una oportunidad porque Argentina cuenta con recursos y sectores que tienen una demanda creciente en los mercados globales. Sin embargo, consideró que todavía existen obstáculos que dificultan una aceleración de la inversión y de las exportaciones de productos manufacturados.
El CEO de AmCham identificó tres grandes limitaciones: infraestructura, competitividad y costos para operar en Argentina.
La primera está relacionada con las necesidades de infraestructura energética, logística y ferroviaria. La segunda corresponde a los niveles de competitividad, incluso dentro de actividades que aparecen entre los principales motores económicos. La tercera comprende los costos generales que enfrentan las empresas para desarrollar sus operaciones.
Díaz puso como ejemplo al sector de gas y petróleo, donde consideró que todavía existe margen para optimizar costos vinculados con la actividad productiva.
El diagnóstico empresarial también mostró diferencias importantes entre sectores. Según explicó, no todas las compañías atraviesan el escenario económico de la misma manera y existen distintas velocidades incluso dentro de una misma actividad.
Entre los sectores que identificó como motores de la economía argentina mencionó a la minería, el gas y el petróleo, la economía del conocimiento, la logística y el agro.
En cambio, ubicó a actividades como la industria automotriz y determinadas ramas manufactureras entre aquellas que deberán atravesar procesos de reestructuración. También señaló al sector textil como uno de los casos donde será necesario redefinir modelos de negocio.
Uno de los datos más relevantes del análisis estuvo relacionado con la situación de las compañías que integran AmCham.
“Yo te diría, hoy tengo casi 70% de mis empresas que están más en debilidad estructural que en oportunidad de crecimiento, por lo menos en los próximos 18 meses”, afirmó Díaz.
En ese escenario, señaló a la competitividad como uno de los temas centrales para la economía argentina, aunque advirtió que las transformaciones necesarias requieren tiempo y conviven con sectores afectados por la caída del consumo.
El ejecutivo también analizó cómo puede influir el escenario político de 2027 sobre las decisiones empresariales. Según explicó, el impacto no será uniforme.
Los proyectos vinculados con sectores como minería o energía tienen horizontes de inversión de 10, 20 o 30 años, por lo que las decisiones de largo plazo pueden tener una dinámica diferente. En otros sectores, en cambio, las empresas pueden esperar mayores definiciones antes de avanzar con procesos de transformación o nuevas inversiones.
Díaz consideró además que el vínculo bilateral con Estados Unidos podría mantener su relevancia más allá de los movimientos políticos de corto plazo, debido a la existencia de intereses económicos compartidos y proyectos destinados a fortalecer la infraestructura y la capacidad productiva.
De esta manera, el diagnóstico de AmCham combina una perspectiva favorable sobre las oportunidades internacionales de Argentina con desafíos internos todavía pendientes. Minería, energía, agro, logística y economía del conocimiento aparecen como sectores con capacidad de impulsar inversiones, mientras que infraestructura, costos y competitividad continúan condicionando la velocidad de expansión de la economía.