El Grupo Banco Mundial trabaja en la creación de un fondo fiduciario para impulsar el desarrollo de la energía nuclear en países en desarrollo, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para canalizar recursos hacia América Latina y el Caribe. La iniciativa fue presentada durante la XI Semana de la Energía, organizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) en Santo Domingo, y busca facilitar asistencia técnica, fortalecer los marcos regulatorios y generar condiciones para futuras inversiones en infraestructura nuclear.
Según informó EconoJournal, en una nota de Nicolás Deza, el nuevo instrumento financiero permitirá canalizar recursos a través de diferentes organismos multilaterales, con el objetivo de acompañar a los países interesados en incorporar tecnología nuclear a sus sistemas energéticos.
El fondo estará orientado inicialmente a financiar asistencia técnica para el desarrollo de leyes, regulaciones e instituciones necesarias para evaluar, autorizar y supervisar proyectos nucleares.
La iniciativa también contempla el fortalecimiento de capacidades nacionales para avanzar en estudios de viabilidad, planificación energética y preparación de infraestructura.
El proyecto forma parte de una estrategia de cooperación internacional que involucra al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y a instituciones multilaterales de financiamiento.
En septiembre, el OIEA y el BID firmaron un acuerdo destinado a promover el intercambio de conocimientos, la asistencia técnica y la planificación de proyectos relacionados con el uso seguro y responsable de la tecnología nuclear.
El director general del organismo, Rafael Mariano Grossi, destacó la importancia de combinar capacidades técnicas y financieras para acompañar las decisiones energéticas de los países latinoamericanos.

“podemos contribuir a que los países de América Latina y el Caribe tomen decisiones fundamentadas”, afirmó Grossi al referirse al alcance de la cooperación.
Durante el encuentro, Jari Vayrinen, experto en Energía y Cambio Climático del Grupo Banco Mundial, explicó que la institución está ampliando sus herramientas de apoyo al sector nuclear después de levantar las restricciones internas que mantenía sobre su financiamiento.
“Estamos creando un fondo para girar recursos a través de distintas agencias”, señaló el especialista.
El Banco Mundial comenzó a trabajar en mecanismos de financiamiento para asistencia técnica, infraestructura eléctrica y estructuración de proyectos nucleares.
Entre las herramientas disponibles se encuentran las garantías destinadas a facilitar la participación de bancos comerciales en futuras inversiones.
Además, la Corporación Financiera Internacional (IFC), integrante del Grupo Banco Mundial, puede intervenir en proyectos privados mediante financiamiento de deuda o inversiones de capital.
El alcance de estas herramientas contempla diferentes segmentos de la cadena de valor nuclear, desde actividades mineras hasta infraestructura tecnológica y procesos relacionados con el tratamiento de instalaciones.
Por su parte, Lina Escobar, especialista senior en Energía del BID, explicó que la primera etapa del trabajo regional estará enfocada en construir las condiciones institucionales necesarias para desarrollar proyectos.
“Que tengan su ley nuclear, su regulación”, expresó al describir uno de los objetivos centrales de la asistencia técnica.
El BID también analiza la posibilidad de financiar estudios de planificación energética para determinar la viabilidad de futuras centrales nucleares.
Según los resultados de esos estudios, podrían evaluarse garantías al sector privado y mecanismos de financiamiento para infraestructura complementaria.
La expansión de la energía nuclear representa una alternativa que varios países latinoamericanos comenzaron a incorporar en sus estrategias de diversificación energética.
De acuerdo con un escenario de baja incorporación nuclear elaborado por el OIEA, América Latina y el Caribe podrían sumar 8.000 megavatios (MW) de capacidad nuclear, de los cuales aproximadamente el 40% correspondería a reactores modulares pequeños.
Estas tecnologías forman parte de las alternativas que se estudian para ampliar la generación eléctrica y complementar otras fuentes de energía.
Entre los países que avanzan en el desarrollo de condiciones regulatorias se encuentran El Salvador y Colombia, que comenzaron a establecer estructuras institucionales para evaluar proyectos nucleares.
El Salvador cuenta desde 2024 con una Ley Nuclear y trabaja en el fortalecimiento de sus organismos de regulación y desarrollo.
La directora del Programa de Implementación de Energía Nuclear y representante de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa, Nelly Abrego, explicó que el país busca diversificar sus fuentes de generación para fortalecer la estabilidad del suministro eléctrico.
“Necesitamos buscar fuentes alternas de potencia para tener una estabilidad que no se vea afectada por fenómenos climáticos”, sostuvo.
El país centroamericano proyecta estar preparado en un plazo de 36 meses para iniciar el proceso de licenciamiento como desarrollador de su programa nuclear.
En paralelo, el Grupo Banco Mundial está finalizando un acuerdo para brindar asistencia en estudios de prefactibilidad relacionados con posibles instalaciones nucleares.
Colombia también dio pasos en esa dirección mediante la aprobación de una legislación que centraliza la regulación del sector.
La nueva normativa establece la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN), organismo que tendrá responsabilidades de autorización, inspección, vigilancia y fiscalización de las actividades nucleares.
El país ya había incorporado la energía nuclear entre las alternativas consideradas en su Plan Energético Nacional 2022-2052.
Estas iniciativas reflejan un interés creciente por ampliar las opciones de generación eléctrica y desarrollar capacidades tecnológicas dentro de la región.
La articulación entre el Banco Mundial, el BID y el OIEA busca facilitar ese proceso mediante asistencia técnica, financiamiento y fortalecimiento institucional, con especial atención a la seguridad y a los requisitos regulatorios.
El futuro fondo fiduciario podría convertirse en una herramienta para acompañar la preparación de proyectos nucleares en América Latina y el Caribe, aunque la construcción de nuevas centrales dependerá de los estudios de viabilidad, las decisiones nacionales y la disponibilidad de inversiones.