arlos Segura, Jefe de la Unidad de Extensión y Experimentación Adaptativa de los Valles Calchaquíes de INTA, compartió la situación y los trabajos de mejoramiento que realizan desde el Instituto.
“Este es un cultivo que se adapta muy bien en áreas templadas y tropicales, pero lo más importante es que, luego de la cosecha, la zona tenga las condiciones óptimas para el secado de las vainas. Éstas se dan especialmente en los Valles Calchaquíes, por esto es la zona productora por excelencia en Argentina” explicó Segura y comentó que además de las técnicas naturales, en ciertos lugares, como en la localidad de Cerrillos, se están comenzando a utilizar hornos de secado, utilizados en tabaco.
Pero a pesar de que este producto se comercializa en todo el país, comentó que hay cerca de 3.000 productores que están sufriendo los efectos de la crisis. “Debido a que algunos precios no se han actualizado, muchos de estos agricultores continúan con este cultivo solamente porque es una tradición. Actualmente, con los rendimientos que se obtienen – entre 1.500 y 2.000 kilos de materia seca por hectárea – no llegan a cubrir los costos. Quienes sí están teniendo ganancias, son aquellas empresas más grandes, con capacidad de incorporar tecnología, que les permite alcanzar todo el potencial de rendimiento”, comentó el técnico.
En este sentido remarcó que la cantidad producida de materia seca por hectárea, depende directamente de la tecnología utilizada. “Los productores familiares, generalmente se aferran a las prácticas culturales ancestrales, con las que tradicionalmente se trabajaba en la zona y esto evita que incorporen técnicas más actuales que favorecen el incremento de los rindes. Desde INTA trabajamos para que se adopten tecnologías como el riego por goteo que, aplicado a las variedades desarrolladas por nuestro equipo, nos permitió obtener entre 5.000 y 7.000 kilos por hectárea, lo que representaría un cambio sustancial en la rentabilidad”, comentó y agregó que, lamentablemente, hay dos factores clave que impiden la adopción de estas tecnologías por parte de los agricultores de los Valles: un lado la falta de capital, por otro la falta de organización para trabajar en forma conjunta en la instalación de este tipo de sistemas.
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