n la cría bovina existe una gran diferencia entre chequear y corregir hoy, o mirar los resultados al final y lamentarse. Cómo prácticas sencillas y de bajo costo pueden mejorar notablemente los resultados de la crianza.
En promedio, durante el transcurso de los 90 días que lleva la crianza de una ternera –hasta deslecharla–, una parte importante de los productores tamberos en la Argentina solo conocen el porcentaje de mortandad de la guachera. Lamentablemente, cuando es evidente que el porcentaje de mortandad en crianza es alto, ya es demasiado tarde.
Afortunadamente, en la crianza de los terneros existen dos herramientas que pueden revertir esta situación, y que permiten evaluar y tomar acciones durante el curso de la misma, evitando la pérdida de terneras.
Se realiza con un refractómetro –digital u óptico– alrededor de los cuatro días de edad, indicando si hubo una buena transferencia de inmunidad en el calostrado.
Si la medición es mala, se podrá dedicar mayores cuidados, tratarla como una ternera de riesgo y, sobre todo, tomar acciones y averiguar la falla en el proceso.
Todas las muestras que superen los 7,8 grados Brix indicarán que las terneras fueron bien calostradas. Un veterinario puede capacitar al criancero para que realice esta tarea en el tambo.
Puede practicarse una vez al mes con una cinta. Esto permitirá tener entre dos y tres mediciones de peso por cada animal para poder calcular su ganancia de peso.
La fórmula sería la siguiente: restarle al peso el peso medido y dividirlo por el total de días transcurridos. El resultado, multiplicado por cien, arrojará los gramos diarios ganados hasta el momento o la ganancia diaria de peso.
Si la medición supera los 500 gramos, el sistema funciona de manera correcta; si el resultado arroja entre 300 y 500 gramos, el sistema funciona en forma regular. Por último, si la medición se encuentra debajo de los 300 gramos de ganancia diaria, el sistema no es seguro y presentará una alta mortandad en la crianza o terneras que terminarán siendo vacas de poca producción.
Ambas prácticas nos brindarán información reveladora sobre el sistema de crianza:
- Puede haber una gran disparidad entre las terneras de una misma crianza, lo que indica que el sistema no funciona parejo para todas.
- Hay mayor mortandad en las de menor ganancia diaria de peso o con menor nivel de inmunización.
- Una diarrea provoca fuertes pérdidas en la ganancia diaria de peso promedio.
- En las crianzas en que se detecta baja ganancia diaria de peso, se puede revertir la situación rápidamente identificando las fallas que generan el problema.
- Podremos detectar tempranamente las terneras que se retrasan con respecto a las otras y tomar medidas de protección especiales para que soporten este tramo crítico en su vida, sobrevivan y se conviertan en vacas productivas.
- Alteraciones en el alimento, en las rutinas, en los horarios y en el personal, tienen su correlato en caídas o alzas en la ganancia diaria de peso de los animales.
- Es difícil lograr bajos índices de mortalidad con malos calostrados.