ara una crianza exitosa es necesario hacer las cosas bien desde el nacimiento del ternero. Tanto en invierno como en verano, los terneros necesitan contar con ciertos cuidados, ya que todavía no tienen la madurez suficiente para autoregular su temperatura corporal.
Si la temperatura del entorno es inferior o superior a la temperatura de termoneutralidad, el ternero consumirá sus reservas corporales para mantener su temperatura interna estable.
En épocas de bajas temperaturas, los reparos deberían contar con lámpara infrarroja para brindarles calor y una cama de paja (o similar) que los aísle del frío del suelo. En tanto, en épocas de altas temperaturas el reparo debe brindar sombra y buena circulación de aire. No obstante, no es necesario realizar grandes inversiones para contar con reparos funcionales.
El calostro contiene inmunoglobulinas (anticuerpos), responsables de proteger al ternero contra distintas enfermedades durante sus primeras semanas de vida. Sin embargo, para que la transferencia de inmunidad que da el calostro sea exitosa, se deben cumplir algunos puntos importantes:
- Calidad: el calostro que se administre al ternero debe ser siempre de buena calidad. Se puede medir utilizando un refractómetro óptico o digital. Lo recomendable es usar calostros que superen los 25º BRIX; cuanto más alto sea este valor, mayor será la calidad del calostro.
- Cantidad: debe ser del 10% del peso vivo, es decir un ternero de 40 kg debe consumir cuatro litros de leche diarios.
- Tiempo: el ternero debe consumir el calostro lo antes posible después del nacimiento. A medida que transcurren las horas se produce el cierre del intestino y disminuye la cantidad de anticuerpos que se absorben hasta producirse el proceso de cierre completo, alrededor de las 24 hs de nacido. La clave es no demorar el suministro del primer calostro.
- Higiene: los elementos que se utilizan para la recolección y suministro del calostro deben estar higienizados. Los microorganismos interfieren en el proceso de absorción de los anticuerpos.
- Hacer calostrado forzado: es común escuchar que el ternero calostra bien estando con la madre. Sin embargo, la realidad es que es imposible controlar algunos de los cuatro ítems mencionados anteriormente, por lo que este primer calostrado debe realizarse en forma forzada.
- Usar mamadera para calostrar: la mejor manera para administrar el calostro es mediante mamadera, ya que permite la estimulación de la gotera esofágica. En caso de que el ternero no consuma la cantidad de calostro requerida, se deberá recurrir a la administración forzada con sonda buco-esofágica.
- Controlar si hubo buen calostrado: es necesario evaluar si la transferencia de inmunidad al ternero fue exitosa. Esto se realiza extrayendo sangre y analizándola con un refractómetro óptico o digital, alrededor del tercer o cuarto día de nacido.
Esta práctica debe realizarse lo antes posible luego del nacimiento. Se debe utilizar tintura de yodo al 7% (alcohol iodado). La finalidad es producir el secado y cierre del ombligo para impedir el ingreso de microorganismos, a fin de prevenir enfermedades como onfalitis, poliartritis y septicemias, que pueden ser mortales.
El principal error que se comete en esta práctica es no utilizar el producto adecuado. Es muy común ver operarios usando iodo povidona o sellador de pezones para las vacas, pero ninguno de los dos seca y cierra el ombligo de manera adecuada.
También es común la aplicación de un curabichera. Su uso es recomendable en época de moscas para prevenir miasis, pero la desinfección del ombligo debe hacerse durante todo el año con alcohol iodado.