lásico, adelantado, temporario, enlatado (tablilla o destetador), precoz, hiperprecoz o selectivo, acompañando a un tacto de anestro, el destete es un momento fundamental en la productividad del rodeo de cría. Dada su importancia como herramienta de manejo del negocio ganadero, es primordial considerarlo como una herramienta de manejo del campo y del rodeo.
El destete es, probablemente, el momento de mayor estrés del ternero y en el que también se puede perder más producción de ese animal. Esto sucede a causa de las pérdidas directas en esa instancia, y por las pérdidas futuras “creadas” o “condicionadas” en el momento del destete.
El estrés se produce en el momento del destete bajo ciertos factores, como la separación de la madre, el cambio de alimentación, el cambio de hábitat, los trabajos que se realizan sobre los animales –vacunaciones, castración, señalada, desparasitación, entre otros factores– y, en muchos casos, el transporte hacia otras zonas –campos de recría, de invernada o corrales de engorde–.
Esta condición provoca una alteración en el consumo de alimento durante 21 días en promedio. En este período, los terneros comen menos y tienden a consumir comida más ?brosa.
Además, el estrés tiende a provocar una baja en la inmunidad, predisponiendo a los animales a enfermedades que condicionan el crecimiento futuro del rodeo. Entre las afecciones más comunes se encuentran la queratoconjuntivitis infecciosa, la parasitosis interna y la coccidiosis. La primera se previene con vacunación, la segunda desparasitando al destete y la tercera con buen un manejo del estrés.
La enfermedad asociada al estrés del destete más clásica y común es el Síndrome Respiratorio Bovino. Para llevar adelante una prevención efectiva de éste, lo ideal es aplicar vacunas. La recomendación más importante es comenzar a construir la inmunidad de los terneros mientras están al pie de la madre, administrando las vacunas de manera tal que al momento del destete los animales se encuentren transitando el pico de la inmunidad –21 a 42 días después de la segunda dosis–.
Por último, diseñar un plan sanitario efectivo es imprescindible. Lo ideal es que los terneros a destetar hayan recibido la segunda dosis de las vacunas contra la mancha y gangrena, enfermedades respiratorias, y queratoconjuntivitis hace más de veinte días. Se recomienda desparasitarlos en ese momento, que vayan a pastoreo a campo seguro y que reciban minerales de acuerdo a las carencias de la zona donde se está trabajando.