n 2019 la producción y la industria se vieron muy afectadas por la parte económica, sobre todo por la inflación y el aumento del tipo de cambio, mientras que ahora desde que comenzó el año ingresó en una “meseta”.
A fines del año 2019, Diego Manavella, tambero de la localidad cordobesa de La Laguna, e integrante de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (Caprolec), para conocer su balance sobre lo que fue el año finalizado para el sector lechero argentino, y qué espera el sector para este 2020.
“En 2019 la producción y la industria se vieron muy afectadas por la parte económica, sobre todo por los golpes inflacionarios y el aumento del tipo de cambio, mientras que ahora, desde que comenzó el año, entramos en una meseta y estamos un poco más tranquilos”, indicó Manavella.
“Esto -apuntó- nos permite comenzar a planificar algo, aunque no significa que la situación mejoró totalmente, porque continuamos sin acceso al crédito”.
A nivel de conducción estatal, el entrevistado lamentó que “estamos sin subsecretario de lechería, por lo que no tenemos todavía adonde dirigirnos, más allá del ministro de Agricultura, ya que para poder generar alguna buena política para el sector, la debemos construir desde el diálogo”.
Asimismo, remarcó que “el año pasado se continuó con el problema de la disminución de la cantidad de tambos, donde cifras oficiales hablan del cierre de mil explotaciones y menos vacas, reforzándose el concepto de concentración productiva, ya que la producción no disminuyó”.
¿Cómo se explica que haya más producción con menos vacas y menos tambos?
Siempre hay apertura de nuevos establecimientos en el sector lechero argentino pero, lógicamente, no llegan a compensar los cierres. Sin embargo, por mejora en tecnología, aquellas vacas que producían 20 litros de leche por día, ahora producen 30 ó 35 litros, equilibrando esa disminución de vacas y tambos.
¿Cómo podrían frenarse estos cierres masivos?
Con el precio actual de la leche, que se encuentra estabilizado entre los 25 y 28 centavos de dólar, es un paliativo, pero sin políticas a largo plazo para la actividad lechera, el cierre de tambos y la concentración productiva continuarán.
¿Esta situación es la que más les preocupa como entidad?
Sí, porque cada tambo que cierra es más mano de obra y arraigo rural que se pierde en el interior, sobre todo en provincias muy productoras como Córdoba y Santa Fe.
En definitiva, el directivo de Caprolec destacó que “el sector lechero argentino tiene mucho para crecer, porque puede mejorar mucho en producción y eficiencia, pero siempre y cuando haya buenos créditos”.
El ABC Rural