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Del fútbol profesional al campo: la nueva vida de Santiago Malano en la ganadería argentina

Fue figura en los torneos de verano, jugó en Europa y hoy gestiona un emprendimiento ganadero en Mercedes, donde encontró estabilidad y proyecto familiar

Del fútbol profesional al campo: la nueva vida de Santiago Malano en la ganadería argentina
domingo 25 de enero de 2026

Santiago Malano, exdelantero de Racing Club y protagonista de los torneos de verano a mediados de los años 2000, cambió de manera definitiva la cancha por el campo. A los 35 años, tras cerrar una extensa carrera futbolística que incluyó pasos por Argentina, Sudamérica y Europa, decidió volver a su ciudad natal, Mercedes, para dedicarse de lleno a la ganadería, una actividad que hoy le permite sostener a su familia y construir un proyecto productivo propio. El giro de vida, que se consolidó en los últimos años, resulta relevante porque refleja una transición poco frecuente: la de un futbolista profesional que se convierte en productor agropecuario y emprendedor rural.

Malano debutó en Primera División con Racing en octubre de 2005, en un contexto institucional complejo para el club de Avellaneda. Si bien no logró continuidad en los torneos oficiales, dejó su marca en los campeonatos de verano, donde convirtió dos goles a Boca y uno a San Lorenzo, actuaciones que lo posicionaron momentáneamente en la escena mediática del fútbol argentino.

Según reconstruyó en diálogo con La Nación,firmado por Federico Marín, su irrupción coincidió con años de fuerte inestabilidad deportiva y dirigencial. “Enganché una época complicada: peleábamos el descenso, cambiábamos de técnico todo el tiempo y el contexto no era el mejor para un jugador joven”, explicó el ex delantero al describir sus primeros pasos en la élite.

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Una carrera marcada por la inestabilidad

Formado en las divisiones inferiores de Racing, Malano integró una camada que luego daría futbolistas de proyección internacional como Sergio “Chiquito” Romero, Maximiliano Moralez, Gabriel Mercado y Claudio Yacob. Sin embargo, su recorrido fue distinto. Tras cinco años en el club y un préstamo a Atlético Rafaela, inició un extenso periplo por el fútbol del exterior.

Durante esos años, el delantero convivió con un sistema que, según su experiencia, prioriza intereses ajenos al rendimiento deportivo. “Aprendí a los golpes. No tenía familiares en el fútbol y era muy ingenuo. Después entendés cómo funcionan los representantes y los negocios”, relató a La Nación, al recordar situaciones que marcaron su carrera.

En 2008, sin lugar en Racing, fue cedido a Atlético Rafaela, donde logró continuidad y goles. No obstante, su situación volvió a complicarse cuando quedó relegado tras la llegada de otro delantero vinculado al mismo representante del cuerpo técnico. Escenarios similares se repitieron en su regreso a Avellaneda y derivaron en una salida definitiva del club.

Luego llegaron experiencias en Colombia, Chile, Italia y Malta. En este último país, Malano vivió uno de los puntos más altos de su carrera: ganó seis títulos con el Valletta FC y disputó instancias preliminares de la UEFA Champions League, logrando, a los 31 años, su primer campeonato profesional.

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El final del recorrido futbolístico

Tras cerrar su etapa europea en el ascenso italiano, Malano decidió poner punto final a su carrera. El motivo principal no fue físico, sino familiar. Casado con Victoria y padre de Sebastián, Francesco y Antonella, explicó que el constante cambio de país empezó a pesar. “Mis hijos me preguntaban todos los años a dónde nos íbamos a mudar. Ahí entendí que tenía que frenar”, señaló.

Lejos de la nostalgia, el exfutbolista aseguró que no extraña la vida profesional. “No me replanteo qué hago en un campo y no en una cancha. Al fútbol le saqué todo lo que pude”, afirmó en la entrevista con La Nación.

El regreso a Mercedes y la apuesta productiva

Instalado nuevamente en Mercedes, Malano se integró al trabajo familiar en un campo ganadero que pertenecía a sus padres y hermanos. Allí retomó una actividad que conocía desde chico, vinculada a la historia de su abuelo, quien le transmitió los conocimientos básicos del oficio.

Hoy, su rutina comienza al amanecer y se extiende hasta el final del día. Lleva un registro detallado de cada animal: nacimientos, peso, sexo, genealogía, destete y alimentación. Esa base de datos, construida durante más de cuatro años, se convirtió en una herramienta central para la gestión del emprendimiento.

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“Con la ganadería llenar la heladera y puedo pagarles el colegio a mis hijos”, resumió Malano, al explicar que la actividad, bien organizada, permite sostener un ingreso estable. En su esquema productivo, el negocio se basa en la cría de terneros, que luego son vendidos a sistemas de recría e invernada antes de llegar al frigorífico.

El exdelantero describió con precisión el circuito: cada vaca produce un ternero por año, tras un período de gestación de nueve meses. A los seis meses, el animal alcanza unos 200 kilos, momento en el que puede ser comercializado. “Si trabajás bien en el campo, hay muchas variantes para hacerlo más eficiente”, señaló.

Del vestuario al manejo de datos

La transición del fútbol al agro también implicó un cambio cultural. Malano reconoce que trasladó al campo la disciplina que había incorporado como deportista profesional. “En el fútbol era el primero en llegar y el último en irme. En el campo soy igual”, explicó, al tiempo que admitió que su familia tuvo que adaptarse a ese ritmo.

En lugar de entrenamientos y concentraciones, hoy su día transcurre entre boyeros eléctricos, recorridas a caballo o a pie y análisis de información productiva. El control minucioso de los datos le permite tomar decisiones sobre alimentación, sanidad y manejo reproductivo, claves para mejorar los resultados.

Un nuevo sentido de pertenencia

A diferencia de su carrera deportiva, marcada por traslados constantes y decisiones tomadas por terceros, la vida rural le devolvió a Malano una sensación de control y pertenencia. “Acá las decisiones son nuestras. El resultado depende del trabajo diario”, afirmó.

Esa estabilidad también se refleja en lo personal. Rodeado de su familia y en contacto permanente con la naturaleza, el exfutbolista encontró un equilibrio que no había logrado durante sus años como profesional. “En el campo me desconecto de todo. Camino desde temprano y el día pasa de otra manera”, describió.

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Un ejemplo de reconversión

El caso de Santiago Malano ilustra un fenómeno poco visible: la reconversión laboral de ex deportistas profesionales fuera del circuito mediático. Sin inversiones ajenas ni proyectos ligados a la fama, su experiencia se apoya en el trabajo cotidiano y en la continuidad de una tradición familiar.

Desde Mercedes, lejos de los estadios y de los torneos de verano que lo tuvieron como verdugo ocasional de Boca, Malano construye hoy un presente distinto. “Renegué mucho con el negocio del fútbol”, admitió. “En el campo encontré paz y un proyecto a largo plazo”.

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