La empresa Inversora Juramento, vinculada a la familia Brito, confirmó una alianza estratégica con Frigorífico Gorina para operar en conjunto el Frigorífico Bermejo, ubicado en la localidad de Pichanal, en la provincia de Salta, con el objetivo de consolidar un nuevo polo exportador de carne vacuna en el norte argentino. El acuerdo, formalizado esta semana y difundido por iProfesional, busca integrar producción ganadera, capacidad industrial y redes comerciales para incrementar la oferta de carne destinada tanto al mercado interno como a la exportación.
La iniciativa se apoya en un proceso de modernización industrial que demandó más de 20 millones de dólares, una inversión destinada a ampliar la capacidad operativa del establecimiento y adaptar la planta a los estándares internacionales requeridos por los mercados de exportación. Con estas mejoras, el frigorífico podrá faenar hasta 144.000 cabezas de ganado por año, lo que permitirá aumentar significativamente el volumen de producción de carne procesada en la región.
El proyecto forma parte de una estrategia de expansión de la cadena cárnica que combina la producción ganadera integrada del grupo Juramento con la experiencia industrial y comercial del frigorífico exportador. Según indicaron las compañías, el objetivo es fortalecer la presencia argentina en los mercados internacionales y generar mayor valor agregado dentro del país.
Uno de los cambios más relevantes dentro del frigorífico fue la incorporación de una nueva sala de desposte, que permitirá transformar el modelo de procesamiento de la planta. Hasta ahora, solo cerca del 30% de la producción se fraccionaba y se envasaba al vacío, mientras que el resto se comercializaba en formatos menos elaborados.
Con la nueva infraestructura, el establecimiento podrá procesar el 100% de la carne en cajas listas para su comercialización o exportación, un formato cada vez más requerido por los compradores internacionales. Este cambio busca mejorar la competitividad del frigorífico y adaptarse a las exigencias de trazabilidad, calidad y presentación que demandan los mercados globales.
La modernización también incluyó nuevas instalaciones de enfriado y congelado, lo que permitirá aumentar la capacidad de almacenamiento y optimizar la logística de exportación. A su vez, el establecimiento incorporó equipamiento específico para la producción de carne kosher, un segmento que abre acceso a nichos de alto valor comercial, particularmente en mercados de Medio Oriente y otras regiones con fuerte demanda de este tipo de productos.
Las empresas involucradas destacaron que la transformación tecnológica del frigorífico busca mejorar la eficiencia productiva y ampliar el alcance comercial de la carne producida en el norte argentino.
Además de las mejoras industriales, el proyecto prevé un impacto directo en el empleo local. Las proyecciones indican que la planta podría incrementar su dotación de trabajadores en aproximadamente un 30%, lo que llevaría el número total de empleados a cerca de 600 puestos de trabajo directos.
Este crecimiento laboral se vincula con el aumento previsto en la actividad productiva del establecimiento, que requerirá más personal tanto en las áreas industriales como en logística, control de calidad y operaciones.
Para la región del norte salteño, donde la actividad agroindustrial cumple un rol central en la economía local, el fortalecimiento del frigorífico representa una oportunidad para dinamizar el empleo y consolidar la cadena de valor ganadera.
El acuerdo entre las compañías establece una división clara de responsabilidades dentro del proyecto productivo. Inversora Juramento aportará el abastecimiento de hacienda y su experiencia en el manejo ganadero, mientras que Frigorífico Gorina contribuirá con su trayectoria industrial y su red comercial en el mercado internacional de carnes.
Este esquema busca combinar producción primaria, procesamiento industrial y comercialización externa, un modelo que se ha vuelto cada vez más frecuente dentro de la industria cárnica argentina.
La lógica detrás de la asociación apunta a garantizar volúmenes constantes de carne con estándares homogéneos, un requisito clave para sostener relaciones comerciales estables con compradores internacionales.
La alianza también refleja el proceso de expansión productiva que viene desarrollando la familia Brito en el sector agroindustrial, especialmente en el norte del país.
A través de Inversora Juramento, el grupo construyó en los últimos años un sistema ganadero integrado que incluye producción agrícola destinada a la alimentación animal, cría, recría, engorde en corrales y faena de ganado.
La compañía administra decenas de miles de hectáreas en la provincia de Salta y cuenta con feedlots de gran escala, además de infraestructura industrial vinculada al procesamiento de carne.
Dentro de ese esquema productivo, el Frigorífico Bermejo fue concebido como la pieza que completa el circuito de integración vertical del grupo. El objetivo es capturar mayor valor agregado en cada etapa de la cadena ganadera, desde la producción primaria hasta la comercialización final.
La estrategia responde a una tendencia cada vez más visible en el sector agroindustrial argentino, donde distintos grupos empresariales buscan integrar todas las etapas del negocio para mejorar la eficiencia y la rentabilidad.
El socio elegido para esta etapa del proyecto es Frigorífico Gorina, una empresa con más de medio siglo de trayectoria en la industria cárnica argentina y reconocida por su fuerte presencia en el comercio exterior.
La compañía, controlada por la familia Riusech, logró posicionarse como uno de los principales exportadores de carne vacuna del país, con envíos a múltiples mercados internacionales.
En los últimos años, la firma consolidó una red comercial global que incluye destinos en Asia, Europa y Medio Oriente, mercados donde la demanda de carne argentina se mantiene firme.
Sin embargo, el último período representó un desafío importante para la empresa. En febrero de 2025, un incendio destruyó gran parte de su planta principal ubicada en las afueras de La Plata, lo que obligó a reorganizar su esquema productivo mientras avanzaba la reconstrucción de las instalaciones.
Para sostener sus compromisos comerciales durante ese proceso, la compañía comenzó a operar en distintas plantas del país mediante acuerdos industriales, entre ellas el frigorífico Bermejo. Esa experiencia operativa fue el antecedente que finalmente derivó en la alianza estratégica ahora formalizada.
El proyecto del frigorífico Bermejo también se inscribe en una visión más amplia sobre el potencial ganadero del norte argentino. En los últimos años, la región incrementó su capacidad productiva y comenzó a generar mayor disponibilidad de hacienda, impulsada por mejoras en genética, alimentación y manejo de rodeos.
Además, los sistemas productivos del norte permiten obtener animales de mayor peso, una característica valorada por los mercados internacionales que buscan cortes de mayor rendimiento.
En ese contexto, la planta de Pichanal podría transformarse en una plataforma industrial clave para canalizar exportaciones desde el norte del país, aprovechando la proximidad con las zonas de producción ganadera.
El acuerdo también refleja una tendencia creciente dentro de la industria frigorífica argentina: la formación de alianzas estratégicas entre productores, frigoríficos y exportadores para ganar escala y competitividad en un negocio cada vez más orientado al comercio internacional.
Con esta asociación, el grupo Brito profundiza su apuesta por el negocio ganadero, mientras que Gorina amplía su presencia industrial en una región con fuerte potencial productivo. El objetivo común es posicionar al norte argentino como un actor relevante en la exportación de carne vacuna, en un contexto donde la demanda global continúa creciendo.