El dólar mayorista en Argentina podría alcanzar cerca de $1.761 a fines de mayo sin que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) intervenga en el mercado, de acuerdo con la actualización automática de la banda cambiaria basada en la inflación de marzo, que fue del 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este mecanismo define el rango dentro del cual puede fluctuar el tipo de cambio sin acciones oficiales y resulta clave para la estrategia económica del Gobierno.
El esquema de bandas de flotación, implementado a comienzos de 2026 por el equipo económico, establece que tanto el piso como el techo del dólar se ajustan mensualmente en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Dado que el cálculo se realiza con un rezago de dos meses, el dato de inflación de marzo es el que impacta directamente en los valores correspondientes a mayo.
Según estimaciones del mercado, el nuevo techo de intervención se ubicará en torno a los $1.761, lo que implica que el tipo de cambio aún tiene margen para subir sin que el BCRA deba vender reservas. En este contexto, el analista financiero Christian Buteler señaló que “el dólar podría subir 29% hasta ese momento y el BCRA no estaría obligado a intervenir”, en referencia al recorrido potencial dentro del corredor cambiario.
Actualmente, la cotización del dólar mayorista ronda los $1.391, lo que deja una brecha de más de $300 respecto del límite superior. Este diferencial, equivalente a un 26,59%, otorga al mercado cierto grado de flexibilidad para absorber tensiones cambiarias sin una respuesta inmediata de la autoridad monetaria.
El diseño del sistema apunta a reducir la volatilidad del tipo de cambio y brindar previsibilidad a los agentes económicos. En caso de que el dólar supere el techo establecido, el BCRA tiene la obligación de intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) mediante la venta de divisas para estabilizar la cotización dentro de los parámetros definidos.

No obstante, tanto el Ministerio de Economía como el propio Banco Central conservan la facultad de actuar antes de alcanzar ese límite si consideran que una suba acelerada del dólar puede afectar el proceso de desinflación. La política económica vigente combina una estrategia fiscal y monetaria restrictiva con el objetivo de llevar el IPC por debajo del 2% mensual hacia el segundo semestre del año.
En paralelo, el contexto de relativa estabilidad cambiaria permitió al BCRA avanzar en la acumulación de reservas. Según datos oficiales, la entidad monetaria lleva 78 jornadas consecutivas con saldo comprador, tanto en el mercado cambiario como en operaciones complementarias.
El último dato disponible indica que, en la jornada previa al feriado por el Día del Trabajador, el Banco Central adquirió USD 207 millones. Con este resultado, el total acumulado en lo que va de 2026 supera los USD 7.000 millones, consolidando una tendencia positiva en la recomposición de activos externos.
Desde la puesta en marcha del nuevo esquema monetario en enero, las compras alcanzan los USD 7.155 millones, lo que representa más del 71% de la meta anual. Solo durante abril, el organismo sumó USD 2.769 millones, impulsado por un mayor ingreso de divisas del sector exportador.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, había anticipado que el objetivo de acumulación para este año se ubica en un rango de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, aunque su cumplimiento dependerá de factores como la evolución de la demanda de dinero y el ritmo de liquidación de exportaciones, especialmente en el agro.
El comportamiento del tipo de cambio en las próximas semanas será determinante para evaluar la efectividad del esquema. Mientras el dólar se mantenga dentro de la banda, el Banco Central podrá continuar con su estrategia de compra de divisas sin comprometer reservas. Sin embargo, un eventual acercamiento al techo podría generar expectativas en el mercado y presionar sobre otras variables macroeconómicas, en línea con análisis difundidos por Infobae.