El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sumó este martes USD 69 millones en el mercado cambiario y alcanzó 80 jornadas consecutivas con saldo comprador, en un contexto de acumulación de reservas y retroceso del dólar mayorista, según datos oficiales y del mercado financiero, en una dinámica clave para la estabilidad cambiaria y las metas de 2026.
En lo que va de 2026, el organismo acumula compras por aproximadamente USD 7.295 millones, lo que representa cerca del 73% de la meta anual establecida por el programa monetario vigente.
Durante abril, las adquisiciones alcanzaron USD 2.769 millones, el monto mensual más elevado del año hasta el momento, impulsado por intervenciones oficiales y liquidaciones del sector exportador.
El nivel de reservas internacionales se ubicó en USD 45.907 millones, con una suba diaria de USD 224 millones, influida por la apreciación de monedas extranjeras y el incremento en la cotización del oro.
La autoridad monetaria alcanzó en febrero un máximo de USD 46.905 millones, el valor más alto desde 2018, antes de una corrección asociada a pagos de deuda y volatilidad internacional.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista retrocedió 0,7% y cerró en 1.393 pesos, con operaciones por USD 526,7 millones, reflejando mayor oferta de divisas y una tendencia global de debilitamiento del dólar frente a otras monedas.
En la región, también se observaron bajas del dólar en Brasil, Chile, Uruguay y México, en línea con el comportamiento internacional de la divisa estadounidense.
El esquema cambiario vigente establece un techo de 1.712,43 pesos, lo que deja un margen de 22,9% respecto del nivel actual del tipo de cambio mayorista.
Las proyecciones oficiales estiman que el saldo neto de compras de divisas podría ubicarse entre USD 10.000 y USD 17.000 millones en 2026, dependiendo del ingreso de divisas por exportaciones y colocaciones externas.
Funcionarios del Banco Central destacan que la liquidación de la cosecha gruesa y la entrada de financiamiento corporativo en el exterior serán determinantes para sostener el ritmo de acumulación de reservas.
El esquema de política monetaria combina compras de divisas con una expansión controlada de la base monetaria, mientras el Tesoro emite instrumentos en pesos para absorber liquidez y evitar presiones inflacionarias y sobre el tipo de cambio.
En ese marco, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostiene que la evolución de las exportaciones y la demanda de pesos serán factores determinantes para sostener la estrategia de acumulación de reservas durante el año.
El comportamiento del dólar en los mercados internacionales también contribuye a la dinámica local, en un contexto de debilitamiento de la moneda estadounidense frente a otras divisas de economías emergentes.
Analistas del mercado señalan que la continuidad de las compras del Banco Central dependerá del flujo de exportaciones, el acceso a financiamiento externo y la estabilidad de la demanda interna de divisas.
En paralelo, el nivel del tipo de cambio mayorista se mantiene por debajo del techo establecido por el esquema cambiario oficial, lo que reduce la necesidad de intervención directa en determinados momentos de la rueda.
En la región, la caída del dólar en Brasil, Chile, Uruguay y México responde a factores globales vinculados a expectativas de tasas de interés en Estados Unidos y al mayor apetito por activos de riesgo en mercados emergentes.
La variación de las reservas internacionales también estuvo influida por la revalorización del oro y por movimientos en las principales monedas que integran el balance del Banco Central, según datos del propio organismo.
El Gobierno proyecta que el ingreso de divisas por exportaciones agrícolas, energía y financiamiento externo permitirá sostener el nivel de reservas y mejorar la posición del país frente a los compromisos de deuda.
De esta manera, el Banco Central consolida una tendencia sostenida de compras de divisas en el mercado oficial, en un escenario de estabilidad cambiaria relativa, mejoras en el flujo externo y expectativas de acumulación de reservas que resultan clave para la política económica de 2026.