La startup argentina Nideport logró captar más de US$ 7 millones de fondos internacionales para desarrollar proyectos de restauración ambiental en la Selva Misionera mediante créditos de carbono, inteligencia artificial y drones autónomos. Según informó Forbes, la compañía fundada por Juan Núñez y Tomás Gutiérrez ya opera más de 22.000 hectáreas en Misiones y comenzó a generar ingresos propios a partir de tecnología climática y créditos certificados internacionalmente.
La empresa nació a partir de una conversación informal entre amigos en 2019. Juan Núñez, abogado especializado en sistemas tecnológicos y seguridad de alta complejidad, buscaba una forma de financiar proyectos de restauración forestal sin depender exclusivamente de donaciones o filantropía. La respuesta apareció en el mercado de créditos de carbono, donde empresas compran compensaciones ambientales certificadas para reducir su huella de emisiones.
Con el ingreso del fondo Draper Cygnus como inversor inicial, se sumó Tomás Gutiérrez, con experiencia en banca de inversión y consultoría para startups. Desde entonces, ambos lideran la compañía: Núñez enfocado en tecnología y Gutiérrez en el desarrollo financiero y comercial.

Según informó Forbes, Nideport ya reúne cerca de 30 inversores internacionales, entre ellos Draper Cygnus, Embarca, Antom, Koi Ventures y Alma Ventures. La empresa cuenta con un equipo de 32 personas y actualmente se encuentra cerca del break even operativo.
El principal proyecto de la startup es Vida Nativa, ubicado en la Selva Paranaense de Misiones. Allí trabajan sobre 22.878 hectáreas degradadas por más de un siglo de explotación forestal. La restauración incluye plantación de especies nativas, protección de árboles semilleros y recuperación del ecosistema original.
Los resultados comenzaron a mostrar impacto concreto. Según datos de la compañía citados por Forbes, el proyecto ya permitió capturar y almacenar más de 1,2 millones de toneladas de CO₂, reducir un 97% los incendios forestales y mejorar la retención hídrica en más de 30 millones de metros cúbicos anuales. Además, especies como el yaguareté volvieron a aparecer en áreas restauradas.

A comienzos de este año, Vida Nativa obtuvo certificaciones internacionales bajo estándares Verra VCS y CCB Gold Level, además de una calificación A de Sylvera, uno de los principales evaluadores del mercado global de carbono. La empresa ya emitió 138.000 créditos de carbono y proyecta superar los 450.000 créditos adicionales durante 2026.
“Nuestros créditos valen arriba de US$ 30 porque no solo reemplazamos energía fósil, sino que restauramos la selva, impactando en el aire, el agua y las comunidades”, explicaron los fundadores según informó Forbes.
La startup también desarrolló un segundo negocio basado en tecnología propia. Mientras trabajaban en el monitoreo forestal, crearon una plataforma que combina inteligencia artificial, sensores IoT, imágenes satelitales y drones autónomos para detectar incendios, intrusos y caza furtiva en tiempo real.
El sistema incluso puede anticipar la propagación del fuego mediante análisis climáticos y enviar drones de manera autónoma para monitoreo. Además, permite realizar reconstrucciones 3D de la selva y documentar cada árbol plantado, un aspecto clave para validar las certificaciones internacionales de carbono.
“Nos dimos cuenta de que tenemos una tecnología de vanguardia a nivel global”, señalaron los fundadores, quienes ya mantienen conversaciones con gobiernos provinciales y parques nacionales para comercializar el sistema.

El objetivo de Nideport es ambicioso: administrar 45 millones de hectáreas para 2035. Para acelerar la expansión, planean lanzar un fondo de inversión propio y sumar 100.000 hectáreas antes de fin de año.
Según sus fundadores, el crecimiento de la tecnología será clave para sostener la expansión financiera del negocio. Mientras los créditos de carbono requieren varios años para madurar y certificarse, la venta de tecnología genera ingresos más rápidos y permite escalar operaciones en distintos territorios.