El exministro de Economía Hernán Lacunza reclamó este miércoles avanzar con mayor rapidez en las reformas económicas pendientes, advirtió sobre los efectos que podría tener la continuidad de las restricciones cambiarias sobre la inversión y el empleo, y consideró que el margen político para implementar cambios de fondo podría reducirse a medida que avance el calendario electoral. Las declaraciones fueron realizadas durante el Money & CFO Summit 2026, donde también analizó la situación económica del gobierno de Javier Milei y el panorama político de la oposición.
Durante su exposición, el economista y director de Empiria realizó un balance del rumbo económico actual y destacó que el principal logro de la gestión libertaria fue la desaceleración de la inflación. Sin embargo, sostuvo que el proceso enfrenta nuevos desafíos y que las herramientas que permitieron estabilizar la economía en una primera etapa podrían resultar insuficientes para alcanzar objetivos de largo plazo.
Lacunza utilizó una escala personal para explicar cómo evolucionaron sus expectativas sobre el actual ciclo económico. Según detalló, al inicio de la administración su percepción era muy baja debido a la compleja situación heredada, luego mejoró sustancialmente cuando se disipó el riesgo de una crisis hiperinflacionaria y actualmente mantiene una valoración positiva, aunque más moderada.
El exfuncionario señaló que el Gobierno logró resultados contundentes en materia inflacionaria, pero sostuvo que la estrategia oficial atraviesa una etapa que requiere nuevas definiciones estructurales. A su criterio, mantener sin cambios el esquema de restricciones cambiarias podría limitar la recuperación económica.
“Aferrarse a lo que dio resultado muy exitoso de bajar la inflación de 20 a 2 mensual, no necesariamente va a dar resultado en llevarla a cero. Veo un poco de falta de audacia en el gobierno para terminar la reforma monetaria y cambiaria”, expresó Lacunza.
Uno de los puntos centrales de su análisis estuvo vinculado a las consecuencias que podría tener la continuidad del cepo cambiario y las restricciones a los movimientos de capitales. El economista sostuvo que la demora en una normalización integral genera incertidumbre y condiciona decisiones empresariales de mediano y largo plazo.
Según explicó, los sectores vinculados a recursos naturales y actividades extractivas presentan una dinámica favorable, pero otras ramas productivas aún muestran señales de fragilidad. Particularmente, puso el foco en la situación del mercado laboral y en las dificultades que enfrentan sectores industriales y urbanos.
“Si no podés salir por ahí, no entrás por allá”, sintetizó para explicar las razones por las cuales algunas compañías mantienen cautela antes de avanzar con nuevas inversiones.
El exministro consideró que las restricciones cambiarias terminan afectando la confianza empresarial y limitan la llegada de capital privado, especialmente en actividades que requieren horizontes extensos y previsibilidad financiera.
Además, planteó que el deterioro del mercado laboral constituye una señal de advertencia. Definió ese escenario como una "luz amarilla" y remarcó que el empleo suele reaccionar más lentamente que otros indicadores económicos o financieros.
En ese contexto, sostuvo que el tiempo para impulsar reformas relevantes podría acortarse. Según su visión, la proximidad de procesos electorales suele dificultar la toma de decisiones con costos políticos de corto plazo.
“El momento de las reformas pendientes es ahora, antes de que la política condicione las decisiones técnicas”, afirmó durante el encuentro.
Otro aspecto que Lacunza destacó fue la necesidad de fortalecer la posición financiera del país y consolidar reservas para enfrentar escenarios de mayor volatilidad.
El economista sostuvo que una eventual dolarización de carteras o un incremento de la demanda privada de divisas podría generar tensiones si el Banco Central no logra construir herramientas de respaldo suficientes.
En ese sentido, recomendó acumular reservas y generar márgenes de protección para enfrentar potenciales episodios de inestabilidad. Según explicó, llegar a un contexto de mayor incertidumbre con un nivel limitado de recursos financieros podría incrementar la vulnerabilidad macroeconómica.
“Entrar a ese escenario con reservas bajas y con el tipo de cambio en niveles muy ajustados es riesgoso”, señaló.
La advertencia se inscribe en un debate económico más amplio acerca de la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio financiero alcanzado y trasladar esa estabilidad a la actividad productiva, el consumo y la generación de empleo.
Además de las cuestiones económicas, Lacunza abordó definiciones políticas y buscó marcar diferencias respecto del vínculo entre sectores del PRO y la administración libertaria.
Aclaró que el espacio político del que forma parte no integra formalmente al Gobierno nacional y diferenció la participación individual de algunos exfuncionarios macristas en cargos de gestión de una eventual coalición partidaria.
“Las personas no son los partidos”, remarcó.
En relación con el escenario electoral, planteó que el espacio de centro-derecha debería preservar identidades propias y construir alternativas diferenciadas dentro del universo liberal.
En esa línea, consideró que el PRO podría avanzar hacia la consolidación de un liderazgo competitivo con perfil propio para disputar electorado sin romper afinidades ideológicas con el oficialismo.
“Veo intención de que el PRO tenga un candidato propio fuerte”, sostuvo al analizar los movimientos internos del partido fundado por Mauricio Macri.
Para Lacunza, esa estrategia permitiría representar a sectores sociales que respaldaron el cambio político impulsado por Milei, pero que enfrentan dificultades derivadas del freno en algunas actividades económicas tradicionales.
Sobre el cierre, el exfuncionario también reflexionó acerca del ejercicio del poder y la relación entre los gobiernos y las voces críticas. Señaló que las administraciones suelen enfrentar dificultades para incorporar opiniones disonantes y advirtió sobre los riesgos de la excesiva concentración de decisiones. Además, estimó que si la economía real no logra mostrar mejoras concretas en empleo y consumo, sectores ligados al peronismo podrían recuperar competitividad política. La información surge de la cobertura realizada por Forbes durante el encuentro empresarial.