Ganadería en alza: los altos precios mejoran el negocio, pero exponen fallas productivas en los campos

La mejora histórica de los valores del ganado impulsa la rentabilidad, aunque especialistas advierten sobre brechas productivas y de manejo.

Ganadería en alza: los altos precios mejoran el negocio, pero exponen fallas productivas en los campos
jueves 28 de mayo de 2026

La ganadería argentina atraviesa uno de los contextos económicos más favorables de los últimos años, impulsada por precios históricamente altos del novillo, mejores relaciones insumo-producto y una demanda sostenida tanto del mercado interno como externo. Sin embargo, detrás de ese escenario positivo, especialistas del sector advierten que muchos establecimientos todavía presentan importantes diferencias entre el potencial productivo y los resultados que efectivamente alcanzan, una situación que hoy adquiere mayor relevancia por el impacto directo que tiene sobre la rentabilidad.

Según un análisis  difundido por La Nación a partir de una columna del ingeniero agrónomo y especialista en producción ganadera Fernando Canosa, el nuevo ciclo económico favorable para la actividad genera condiciones inéditas para mejorar márgenes, recuperar inversiones y acelerar procesos de intensificación. No obstante, también deja en evidencia problemas estructurales vinculados al manejo de los sistemas productivos, la planificación forrajera y la eficiencia integral de los establecimientos.

El escenario actual muestra una combinación poco frecuente para el negocio pecuario. Los valores del ganado medidos tanto en dólares como en pesos constantes se ubican en niveles elevados en términos históricos, mientras que los costos relativos de insumos clave, como el maíz y las pasturas, mantienen relaciones consideradas convenientes para la producción.

En este marco, la rentabilidad ganadera volvió a posicionarse como una de las más competitivas dentro del agro argentino. Tanto en planteos mixtos como en modelos intensivos, los resultados económicos comenzaron a superar a otras alternativas productivas, favoreciendo nuevas inversiones y una mayor expectativa de crecimiento para el sector.

Sin embargo, Canosa advirtió que el buen contexto no debe ocultar una problemática persistente: la diferencia entre el potencial productivo de muchos campos y los resultados que finalmente obtienen. Según explicó el especialista, al analizar variables como producción de pasto, carga animal y kilos de carne producidos por hectárea, aparecen desvíos que en muchos casos no responden a limitaciones naturales, sino a cuestiones de manejo y organización del sistema.

“El escenario ganadero se presenta como favorable”, sostuvo Canosa en la publicación difundida por La Nación, aunque remarcó que todavía existen numerosos establecimientos donde la eficiencia productiva se encuentra lejos de los niveles posibles.

Uno de los principales puntos señalados es la necesidad de mejorar la relación entre la base forrajera y los objetivos productivos de cada empresa. En muchos sistemas, el manejo del pastoreo y la asignación de recursos no permiten aprovechar plenamente el potencial disponible, lo que termina impactando directamente sobre la producción de carne y los resultados económicos.

El especialista remarcó que esta situación se vuelve aún más sensible en un contexto de precios elevados. Con valores favorables para la hacienda, incluso pequeñas diferencias de eficiencia generan impactos económicos significativos.

En ese sentido, destacó que los sistemas que logran integrar adecuadamente la agricultura con la ganadería muestran mejores resultados. El aprovechamiento diferencial de los ambientes, la correcta planificación forrajera y el ajuste estratégico de la carga animal aparecen como factores decisivos para capturar mayor productividad.

A su vez, decisiones vinculadas al peso de venta, el momento de comercialización y el uso estratégico de corrales continúan siendo variables relevantes dentro del negocio. Sin embargo, Canosa sostuvo que esos factores explican solo una parte del resultado final y que la verdadera diferencia surge cuando el sistema es abordado de manera integral.

La mirada integral incluye tanto aspectos productivos como económicos y de gestión. Bajo ese enfoque, el desafío actual de la actividad no pasa únicamente por aprovechar los buenos precios, sino por construir sistemas más sólidos y eficientes, menos dependientes de factores externos.

El trabajo realizado por el especialista y su equipo en distintas regiones productivas del país permitió detectar mejoras concretas posibles dentro de numerosos establecimientos ganaderos. Según precisó, luego de analizar más de 60.000 hectáreas y trabajar sobre más de 30.000 vientres en distintas provincias argentinas, identificaron variables clave que permiten incrementar significativamente los resultados.

Entre las mejoras potenciales detectadas, se destacan aumentos de entre un 100% y un 300% en la producción de carne, incrementos de dos a cuatro veces en la superficie de pasturas y márgenes económicos capaces de duplicarse o incluso triplicarse.

Además, Canosa aseguró que las inversiones en pasturas presentan tasas de retorno muy elevadas. “La tasa de retorno no baja del 30 al 40% en lo que hace a la inversión en pasturas”, afirmó en la publicación original citada por La Nación.

Los resultados observados se repiten en diferentes regiones productivas, incluso bajo condiciones climáticas y tipos de suelo diversos. Esto, según el especialista, confirma que gran parte de la brecha productiva responde más a cuestiones de manejo que a limitaciones ambientales.

En paralelo, el escenario internacional también aparece como un factor favorable para la actividad. La demanda global de proteínas animales continúa sostenida y la carne argentina mantiene un posicionamiento competitivo en distintos mercados, especialmente en Asia.

Ganadería en alza: los altos precios mejoran el negocio, pero exponen fallas productivas en los campos

Sin embargo, especialistas del sector coinciden en que el verdadero desafío será transformar el actual ciclo favorable en un proceso sostenible de crecimiento productivo y tecnológico. Para eso, sostienen, será necesario avanzar en una gestión más eficiente de los recursos, mejorar la planificación y adoptar modelos productivos más integrados.

En este contexto, la ganadería vuelve a ocupar un lugar central dentro del agro argentino. La combinación de buenos precios, demanda firme y mejores relaciones económicas ofrece una oportunidad concreta para expandir la actividad. Pero al mismo tiempo, obliga a revisar los sistemas productivos para evitar que parte de ese potencial quede sin aprovechar.

El escenario favorable, coinciden los especialistas, ya no alcanza por sí solo para garantizar buenos resultados. La diferencia entre los establecimientos más eficientes y aquellos con menores niveles productivos comienza a estar determinada por la capacidad de gestión, la incorporación de tecnología y el aprovechamiento integral de los recursos disponibles.

La oportunidad está abierta para toda la cadena ganadera. El desafío ahora será convertir el contexto positivo en una mejora estructural y sostenida que permita aumentar la producción, fortalecer la competitividad y consolidar a la ganadería argentina como uno de los motores del desarrollo agroindustrial del país.

 



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