El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, llegó este viernes a la Casa Rosada para reunirse con Javier Milei en el marco de una gira regional que incluyó Brasil y Chile. El objetivo central es avanzar en un acuerdo estratégico entre Corea del Sur y la Argentina, fortalecer el diálogo con el Mercosur y ampliar la cooperación en sectores clave como energía, minerales críticos, tecnología e inteligencia artificial. Según informó Forbes, Seúl considera a la Argentina un socio relevante para asegurar cadenas de suministro y expandir su presencia económica en Sudamérica.
La visita tiene un peso político y económico particular porque Lee lidera una de las economías más avanzadas de Asia y llega con una agenda orientada a resultados. La prensa internacional lo describe como un dirigente pragmático, más enfocado en el crecimiento y la competitividad que en la confrontación ideológica.
La historia personal del mandatario surcoreano también explica parte de su perfil político. Nacido en 1963 en Andong, en una familia de bajos recursos, dejó la escuela media para trabajar en fábricas y sufrió accidentes laborales que le dejaron secuelas permanentes en un brazo y una mano. Aun así, logró completar sus estudios, obtuvo una beca para estudiar Derecho y se convirtió en abogado en 1986.

Tras casi dos décadas como abogado de derechos humanos, ingresó en la política en 2005 y construyó su carrera como alcalde de Seongnam y luego gobernador de Gyeonggi. Desde esos cargos ganó reputación de gestor duro y eficiente.
Su ascenso definitivo ocurrió después de la crisis institucional de diciembre de 2024, cuando el entonces presidente Yoon Suk Yeol intentó imponer la ley marcial. Lee convocó a la ciudadanía, participó activamente en la resistencia institucional y meses después ganó la presidencia, convirtiéndose en un símbolo de defensa del orden constitucional.
Para la Argentina, la visita tiene una lectura económica concreta. Corea del Sur es una potencia en semiconductores, baterías, automotrices, electrónica, astilleros y manufactura avanzada. El Gobierno argentino busca atraer inversiones y aumentar exportaciones, mientras que Seúl necesita diversificar proveedores de litio, cobre, energía y alimentos.
La relación bilateral ya muestra complementariedades claras. Las exportaciones argentinas hacia Corea del Sur se concentran en productos agroindustriales y minerales estratégicos, mientras que las importaciones desde Seúl corresponden principalmente a bienes industriales y tecnología.
Un caso emblemático es el de Posco, que en 2024 anunció una inversión de USD 2.000 millones en el salar del Hombre Muerto, en Salta, para ampliar su producción de litio. Esa operación es vista como una señal concreta del interés coreano por los recursos argentinos.

Aunque Milei y Lee provienen de tradiciones políticas diferentes, comparten una visión orientada a la gestión y al crecimiento económico. Milei impulsa disciplina fiscal, apertura y desregulación; Lee promueve competitividad, fortalecimiento del sector privado y expansión del mercado de capitales. Esa coincidencia pragmática podría facilitar acuerdos en comercio, inversión y tecnología.
Según informó Forbes, la gira sudamericana de Lee busca precisamente consolidar vínculos estratégicos en un contexto global marcado por la competencia por minerales críticos, energía y tecnología. Para la Argentina, el desafío será transformar el interés coreano en inversiones de largo plazo y mayor integración a las cadenas globales de valor.