Paola Ahumada, una técnica en Seguridad e Higiene que trabajó durante más de una década en la industria petrolera, transformó su vida al apostar por el cultivo de azafrán en una chacra de la cordillera de Chubut. Desde Trevelin desarrolló un proyecto que combina producción agrícola, agroturismo y gastronomía, y que hoy atrae visitantes de distintos países. Según informó LM Neuquén, su emprendimiento también dio origen a un gin artesanal que recibió reconocimiento nacional.
El cambio comenzó mientras aún trabajaba en el sector de los hidrocarburos. Impulsada por su pasión por la cocina y por una tradición familiar ligada a la agricultura, decidió profundizar en un cultivo poco habitual en Argentina: el azafrán, conocido mundialmente como el "oro rojo" por su elevado valor comercial.

Junto a su esposo adquirió una chacra ubicada sobre la ruta provincial 17, en cercanías de Trevelin. El objetivo inicial era desarrollar alguna actividad productiva, aunque los primeros intentos no tuvieron éxito. Las bajas temperaturas, las nevadas y las condiciones climáticas extremas complicaron distintos cultivos.

Sin embargo, el destino le tenía preparada una sorpresa. Tras sembrar azafrán y dejar pasar varios años, descubrió que el terreno se había cubierto de flores violetas. Ese hallazgo marcó el inicio de una nueva etapa. A partir de entonces comenzó a capacitarse en España y obtuvo certificaciones especializadas para perfeccionar el manejo del cultivo.
Actualmente dedica alrededor de un cuarto de hectárea a la producción de azafrán. Aunque la superficie es reducida, el rendimiento económico resulta significativo. Según explicó, un kilogramo de azafrán producido en la Patagonia puede alcanzar valores de entre 8.000 y 10.000 euros en el mercado internacional.

Además del valor económico, Ahumada destaca otra ventaja: el cultivo requiere muy poca agua. Esta característica resulta especialmente relevante en un contexto donde la eficiencia en el uso de los recursos naturales adquiere cada vez más importancia para la producción agrícola.
La emprendedora también convirtió su chacra en un atractivo turístico. Visitantes, chefs y amantes de la gastronomía llegan al lugar para conocer el proceso de cultivo, recorrer el predio y participar de experiencias vinculadas al azafrán.

Su proyecto se diferencia por integrar producción y turismo en una misma propuesta. Los recorridos incluyen explicaciones sobre la historia del cultivo, degustaciones y actividades relacionadas con la cocina y la coctelería.
Uno de los desarrollos más innovadores del emprendimiento es el Saffron Golden Gin, una bebida elaborada con azafrán patagónico que obtuvo una medalla de bronce en los Argentina Spirits Awards 2025 dentro de la categoría Gin Contemporáneo.
La mayor parte de la producción de azafrán se destina precisamente a este destilado, que se transformó en uno de los productos distintivos de la marca. Su color dorado y sus notas aromáticas vinculadas a la especia buscan ofrecer una experiencia gastronómica diferente para quienes visitan la chacra.

Ahumada también impulsa la expansión del cultivo en la región mediante la producción de bulbos y la transferencia de conocimientos a otros emprendedores. Su objetivo es promover nuevos productores y avanzar en la conformación de una red que fortalezca esta actividad en la Patagonia.
La historia refleja cómo una combinación de tradición familiar, capacitación y perseverancia puede dar origen a un modelo productivo innovador. Lo que comenzó como una búsqueda personal de cambio terminó convirtiéndose en un emprendimiento que agrega valor, genera turismo y posiciona al azafrán patagónico en mercados de alto nivel.