En un momento decisivo para la política financiera argentina, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, viajará en las próximas semanas a China para negociar la renovación del swap de monedas vigente entre ambos países, un instrumento considerado clave para la estabilidad de las reservas internacionales y la estrategia económica del Gobierno. La misión se realizará antes del vencimiento previsto para agosto y buscará garantizar la continuidad de una herramienta que representa una de las principales fuentes de respaldo financiero externo para la Argentina.
La visita se desarrollará en el marco de una agenda oficial que incluirá reuniones con autoridades financieras del gigante asiático y la participación de Bausili en actividades organizadas por el Banco de Pagos Internacionales (BIS). El objetivo central será avanzar en las conversaciones con funcionarios del Banco Popular de China para extender un acuerdo que se mantiene vigente desde 2009 y que ha sido renovado en distintas oportunidades.
La continuidad del swap es observada con atención por el mercado debido a su importancia dentro del esquema financiero nacional. Aunque el Gobierno de Javier Milei impulsó desde el inicio de su gestión una política orientada a reducir la dependencia de mecanismos extraordinarios de financiamiento, el acuerdo con China continúa siendo una pieza relevante para fortalecer la posición externa del país y aportar previsibilidad en materia cambiaria.
Actualmente, el convenio entre ambos bancos centrales contempla una disponibilidad de hasta 130.000 millones de yuanes, equivalentes a cerca de u$s19.000 millones. Sin embargo, solo una parte de ese monto fue utilizada durante los últimos años. El swap permitió afrontar pagos de importaciones y compromisos financieros sin recurrir directamente a las reservas del Banco Central, especialmente durante períodos de fuerte presión sobre las cuentas externas.
La negociación adquiere relevancia porque el entendimiento vigente fue renovado por última vez en agosto de 2023 y tiene fecha de vencimiento el próximo 6 de agosto de 2026. Su eventual renovación permitiría mantener una fuente de liquidez disponible para afrontar escenarios de volatilidad financiera o necesidades excepcionales de financiamiento.
Durante los últimos meses, el Banco Central avanzó en una reducción significativa del monto efectivamente utilizado del swap. Según los estados contables de la entidad, el saldo activado pasó de 21.000 millones de yuanes a fines de 2024 a 7.000 millones de yuanes al cierre de 2025.
La reducción continuó durante las primeras semanas de 2026. De acuerdo con información oficial, el monto utilizado descendió hasta aproximadamente 4.600 millones de yuanes, equivalentes a unos u$s679 millones. Esto representa una caída superior al 87% respecto de los niveles registrados al inicio de la actual administración.
Para las autoridades monetarias, esta disminución refleja una estrategia destinada a recomponer la posición financiera del Banco Central y disminuir gradualmente la dependencia de herramientas extraordinarias de liquidez. No obstante, mantener vigente el acuerdo sigue siendo considerado importante dentro del esquema de administración de reservas.
El mecanismo funciona a través de un intercambio de monedas entre bancos centrales. En la práctica, cada entidad deposita en una cuenta a nombre de la otra parte un monto equivalente en su moneda local. Los fondos pueden ser utilizados bajo determinadas condiciones establecidas en el convenio bilateral.
El primer acuerdo marco entre la Argentina y China fue firmado en 2009, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Posteriormente fue ampliado y complementado en 2014 y 2015, consolidándose como uno de los principales instrumentos de cooperación financiera entre ambos países.
La relación financiera se fortaleció especialmente durante los últimos años, cuando la Argentina enfrentó restricciones para acceder a los mercados internacionales de crédito. En ese contexto, el swap adquirió un rol central como respaldo para las reservas internacionales y como mecanismo para sostener operaciones comerciales y compromisos financieros.
Durante la gestión de Alberto Fernández, parte de los fondos disponibles fue utilizada para afrontar pagos vinculados a importaciones y obligaciones con organismos internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según estimaciones oficiales, en ese período se activaron alrededor de u$s5.000 millones.
En declaraciones recientes citadas por ámbito, Bausili destacó que mantiene un diálogo fluido con las autoridades chinas y expresó confianza respecto de la continuidad del acuerdo. El funcionario señaló que, hasta el momento, no hubo conversaciones orientadas a modificar las condiciones vigentes y sostuvo que la relación entre ambas instituciones financieras continúa desarrollándose con normalidad.
Las expectativas oficiales apuntan a que una eventual renovación pueda concretarse bajo parámetros similares a los actuales. Esa posibilidad es observada como una señal positiva para el mercado, especialmente en un contexto en el que el Gobierno busca fortalecer las reservas internacionales y consolidar la estabilidad macroeconómica.
La misión de Bausili se producirá además en medio de los esfuerzos del equipo económico por mejorar la posición externa del país, incrementar el ingreso de divisas y reducir los factores de incertidumbre vinculados al frente cambiario. En ese escenario, la continuidad del swap con China aparece como uno de los elementos que podrían contribuir a reforzar la capacidad de respuesta financiera de la Argentina frente a eventuales tensiones internacionales.
Con el vencimiento previsto para agosto cada vez más próximo, las negociaciones que se desarrollarán en Beijing serán seguidas de cerca tanto por el mercado como por los actores económicos locales, que consideran al acuerdo una herramienta estratégica de financiamiento externo para la Argentina.