La industria frigorífica argentina respaldó el avance de un nuevo controlador electrónico de faena que el Gobierno nacional comenzó a probar en establecimientos de distintas regiones del país con el objetivo de reforzar los controles sobre la cadena cárnica, reducir la evasión fiscal y combatir la competencia desleal. La iniciativa cobra especial relevancia en un contexto de caída de la faena vacuna, que acumula una baja cercana al 10% durante los primeros cinco meses del año, situación que impactó de lleno en la actividad de los frigoríficos y dejó más expuestas las distorsiones derivadas de la informalidad.
De acuerdo con información publicada por Bichos de Campo, representantes del sector destacaron que el nuevo esquema permitirá contar con información casi en tiempo real sobre la actividad de las plantas frigoríficas, facilitando la fiscalización y mejorando el seguimiento de las operaciones comerciales.
El vicepresidente de FIFRA, Daniel Urcía, sostuvo que la menor actividad amplificó el efecto negativo de quienes operan fuera de las normas. "En estos tiempos de menor actividad, todo lo que sea marginal o evasión duele mucho más y por eso la necesidad de que haya un control tanto en la parte fiscal, laboral o higiénico-sanitaria para evitar esa competencia desleal", afirmó el dirigente en declaraciones citadas por Bichos de Campo.

La reducción en el nivel de faena obligó a muchas empresas formales a trabajar con estructuras preparadas para un volumen de actividad superior al actual. Esa situación incrementó los costos fijos y obligó a revisar procesos para ganar eficiencia, aunque, según el sector, también profundizó la brecha frente a operadores informales que no cumplen con las obligaciones fiscales, laborales y sanitarias.
En ese escenario, la Dirección de Control Comercial Agropecuario, dependiente de la Secretaría de Agricultura y encabezada por Matías Canosa, avanza en el desarrollo de un nuevo sistema electrónico destinado a monitorear las operaciones de faena.
Según explicó Urcía, representantes de la entidad mantuvieron recientemente una reunión de trabajo con funcionarios del organismo, donde se presentaron los avances del proyecto.
"Tuvimos una reunión de trabajo la semana pasada y están avanzando mucho en ese sentido, en tableros de control y en la prueba piloto del nuevo controlador electrónico de faena. Es un sistema mucho más simple que el que se intentó años atrás y creo que va a ser muy positivo para todo esto que hablamos del control de la competencia desleal", señaló el dirigente, según reprodujo Bichos de Campo.
El nuevo esquema retoma uno de los objetivos perseguidos durante la gestión nacional entre 2017 y 2019, cuando se implementó el sistema conocido como "cajas negras" en frigoríficos con habilitación nacional.
En aquella oportunidad se instalaron cámaras y balanzas que enviaban información directamente al entonces organismo de control comercial agropecuario para supervisar la actividad de las plantas. Sin embargo, el cambio de administración nacional provocó la discontinuidad del programa y gran parte de la infraestructura dejó de utilizarse.
Ahora, el Gobierno apuesta por un sistema más sencillo desde el punto de vista operativo y tecnológico, con menores costos de implementación y mayor facilidad para su mantenimiento.
Actualmente, el programa piloto funciona en 12 frigoríficos de diferentes escalas productivas distribuidos en distintas provincias. Según detalló Urcía, aproximadamente la mitad de las instalaciones ya fueron completadas y el resto quedaría finalizado entre fines de junio y los primeros días de julio.
El dirigente estimó que el período de prueba demandará unos 60 días, tras lo cual el sistema estará suficientemente evaluado para avanzar hacia una implementación más amplia.
"En unos 60 días de pruebas va a estar muy bien testeado. Lo positivo es que se ha podido hacer la instalación con personal propio, sin necesidad de técnicos externos", destacó el vicepresidente de FIFRA, de acuerdo con la publicación especializada.
Uno de los principales objetivos del nuevo controlador electrónico será mejorar la capacidad del Estado para detectar maniobras irregulares en la cadena comercial de la carne.
Entre los beneficios esperados figura la posibilidad de reducir la faena clandestina, evitar el uso indebido del Documento de Tránsito Electrónico (DTE) y fortalecer la trazabilidad de los animales destinados al consumo.
"Va a ayudar a evitar la faena en negro y el doble uso de los DTE. Creo que va a ser muy importante para el mejoramiento de todo el sistema", afirmó Urcía, según consignó Bichos de Campo.
No obstante, el empresario advirtió que el éxito del programa dependerá también del intercambio de información entre distintos organismos públicos.
"Hay información que depende de otros organismos y eso hay que terminar de pulirlo para que el análisis sea más en tiempo real y no posdatado, porque el daño se produce en el día a día", expresó.
Uno de los antecedentes que explica esa preocupación fue la implementación incompleta del sistema anterior, cuando algunos mecanismos previstos para controlar la comercialización minorista nunca llegaron a ponerse plenamente en funcionamiento.
Además del aspecto comercial y tributario, desde FIFRA remarcaron la importancia de profundizar los controles sanitarios en coordinación con el Senasa y las autoridades provinciales, con el propósito de garantizar el cumplimiento de las condiciones exigidas para la producción de carne.
Más allá del debate sobre la fiscalización, el sector considera que la actual reducción de la faena responde en parte a un proceso de retención de hacienda, una estrategia que podría traducirse en una mayor disponibilidad de animales en el futuro.
Según explicó Urcía, el aumento del peso promedio de faena, que ya supera los 235 kilos por res, también permite obtener un mayor volumen de carne sin necesidad de incrementar el stock ganadero.
Respecto del comportamiento de los precios, el dirigente indicó que los valores de la carne al consumidor mostraron estabilidad durante abril y mayo, tendencia que, estimó, continuaría durante junio.
También señaló que los precios de la hacienda alcanzaron su punto máximo a comienzos de marzo, luego retrocedieron cerca del 10% y posteriormente encontraron un nivel de equilibrio que continúa siendo favorable para los productores en términos históricos.
De cara al segundo semestre, desde la industria proyectan un escenario de relativa estabilidad. La elevada oferta proveniente de los feedlots, sumada al mayor peso de los animales enviados a faena, permitiría mantener el abastecimiento y evitar fuertes movimientos en los precios al menos hasta la llegada de la primavera.
En ese contexto, el fortalecimiento de los controles comerciales aparece como una de las principales apuestas oficiales para mejorar la transparencia de la cadena cárnica y reducir el impacto económico que la informalidad genera sobre las empresas que operan dentro del marco legal.