La artesana mapuche Ana Nahuelñir, integrante del Mercado Cultural de Río Negro, participó por primera vez en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho en Catamarca, donde representó a los artesanos de su provincia y protagonizó un intercambio de conocimientos con tejedoras de distintas regiones del país. Su presencia en el encuentro permitió visibilizar técnicas textiles ancestrales y reforzar la transmisión de saberes vinculados a la identidad cultural de los pueblos originarios.
Nahuelñir llevó al evento piezas realizadas en telar mapuche vertical, una herramienta tradicional con la que confecciona trabajos como matras, cuya elaboración puede extenderse durante aproximadamente un mes y medio. Sus tejidos incorporan técnicas de enlistado, peinecillo y labor, además de símbolos propios de la cosmovisión mapuche.
Entre las figuras presentes en sus obras se destaca el rombo, un elemento que ocupa un lugar central dentro del tejido mapuche y que transmite distintos significados vinculados con la naturaleza y la espiritualidad. “El rombo siempre está en nuestros tejidos. Tiene distintos significados, como el norte y el sur o la luna. Es parte de lo que nos enseñaron nuestras abuelas y representa nuestra cosmovisión”, expresó Nahuelñir.
La creadora también explicó que utiliza tintes naturales obtenidos de especies autóctonas como la jarilla y el coirón. Según señaló, la recolección de estos recursos se realiza de manera responsable, tomando pequeñas cantidades sin dañar las plantas, como parte del vínculo de respeto que sostiene la cultura mapuche con el ambiente.
Durante su participación en Catamarca, la artesana destacó el intercambio con otras trabajadoras del sector, especialmente con quienes desarrollan tejidos con fibra de vicuña. Ese contacto le permitió conocer nuevos procesos y compartir experiencias sobre colores, técnicas y formas de elaboración.
“Conversamos con las tejedoras y nos llevamos mucho conocimiento. Fue un intercambio cultural sobre tejidos y técnicas. Hubo un momento en que éramos cinco o seis artesanas conversando, investigando los colores y compartiendo experiencias. Eso es hermoso, te llena”, relató.
La participación de Nahuelñir también despertó el interés del público, que se acercó para conocer el significado de los diseños y la historia detrás de cada pieza. Para la artesana, estos espacios resultan fundamentales para preservar los oficios tradicionales y promover que nuevas generaciones continúen con estos conocimientos.
Desde la Patagonia hasta Catamarca, el poncho se consolidó como un punto de encuentro entre comunidades artesanales, donde las técnicas, memorias y saberes continúan circulando a través del trabajo colectivo.