El comercio mundial cambió su mapa en los últimos 16 meses y la transformación abrió nuevas oportunidades para países proveedores como Argentina. Un informe de la Fundación INAI, difundido por Infobae, analizó el impacto de la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China y concluyó que, pese al aumento de las barreras comerciales, el intercambio global no se contrajo. Por el contrario, el comercio de bienes creció con fuerza durante 2025 y Argentina logró aumentar sus exportaciones por encima del promedio mundial.
El proceso comenzó el 2 de abril de 2025, cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump anunció un nuevo esquema arancelario para las importaciones. Las sobretasas, que fueron de entre 10% y 50% según el país y el producto, modificaron las condiciones del intercambio internacional y profundizaron la competencia comercial entre Estados Unidos y China.
La primera consecuencia fue una transformación de los flujos comerciales. Sin embargo, el escenario resultó diferente a algunas de las previsiones iniciales: el comercio internacional continuó creciendo.

Según los datos de la Organización Mundial del Comercio citados por la Fundación INAI, el intercambio mundial de bienes alcanzó US$26,3 billones en 2025, con un crecimiento de 6,7% interanual, frente al aumento de 2,2% registrado en 2024, según informó Infobae.
La disputa entre las dos principales potencias económicas sí modificó sus relaciones comerciales. Las exportaciones de Estados Unidos hacia China disminuyeron 26%, mientras que las ventas chinas hacia Estados Unidos cayeron 29%.
Al mismo tiempo, Estados Unidos incrementó sus importaciones totales 4,4%, mientras que las exportaciones de China hacia el resto del mundo aumentaron 5,5%. China también logró ampliar su superávit comercial en 20%.
Ese proceso generó un efecto relevante para terceros países: la aparición de nuevos espacios para proveedores alternativos.
En ese contexto, Argentina mostró una evolución favorable. Durante 2025, las exportaciones argentinas crecieron 9,3%, por encima del promedio mundial de 6,7%. Las importaciones, por su parte, aumentaron 24,7%, en una señal de mayor movimiento del comercio exterior argentino.
Uno de los datos más destacados fue el crecimiento de las ventas argentinas hacia China. Según el informe de la Fundación INAI citado por Infobae, las exportaciones argentinas a China aumentaron casi 54%.

El salto adquiere especial relevancia porque se produjo mientras el intercambio comercial entre China y Estados Unidos se reducía. El análisis plantea que parte de la expansión argentina podría explicarse por desvíos de comercio, es decir, por la búsqueda de nuevos proveedores ante las dificultades o mayores costos para acceder a determinados mercados.
La relación aparece con mayor claridad al comparar la evolución de los principales productos argentinos vendidos a China con el comportamiento de las exportaciones estadounidenses de esos mismos bienes.
De esta manera, la reconfiguración del comercio internacional no significó solamente mayores barreras. También generó una redistribución de oportunidades entre países y proveedores, especialmente en sectores donde Argentina cuenta con capacidad productiva y exportadora.
El nuevo escenario también muestra un cambio en la forma en que se organizan las relaciones comerciales. La escalada entre Washington y Beijing impulsó acuerdos bilaterales y redujo el peso relativo de las reglas multilaterales como mecanismo central de negociación.
Para Argentina, esta transformación plantea una oportunidad para diversificar destinos y ampliar su inserción internacional, especialmente en sectores vinculados con alimentos, agroindustria y recursos naturales.
El crecimiento de las exportaciones hacia China constituye uno de los principales ejemplos de esa tendencia. El mercado asiático mantiene una demanda significativa de productos que Argentina tiene capacidad de producir a gran escala, mientras que las tensiones entre las principales potencias pueden favorecer la búsqueda de proveedores alternativos.
El escenario, de todos modos, no implica que Argentina tenga asegurado un aumento permanente de sus ventas externas. La competencia internacional continúa siendo elevada y los acuerdos comerciales, las condiciones sanitarias, los costos logísticos y la capacidad productiva serán determinantes para convertir estas oportunidades en negocios sostenibles.
El dato central que surge del informe es que el comercio mundial no se frenó después del shock arancelario. En cambio, se reorganizó.
Para Argentina, esa reorganización coincidió con un período de expansión de sus exportaciones y con un fuerte aumento de las ventas hacia China. El desafío hacia adelante será consolidar esa posición y aprovechar la aparición de nuevos espacios comerciales para ampliar y diversificar la oferta exportadora.
Así, 16 meses después del denominado “Día de la Liberación”, el escenario internacional presenta un mapa diferente. Y dentro de esa transformación, Argentina aparece entre los países que pueden aprovechar la redistribución de los flujos comerciales para ganar participación en mercados internacionales.