Cuatro investigaciones fueron distinguidas por su aporte científico durante el XIII Congreso Nacional de Maíz, que se desarrolla en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA). Los reconocimientos se entregaron el jueves 27 de agosto al mediodía, luego de evaluar más de 80 trabajos científicos presentados en formato póster. La selección estuvo a cargo de una comisión que analizó la rigurosidad científica y la pertinencia de las investigaciones dentro de los cuatro ejes del encuentro, con el objetivo de destacar trabajos vinculados con los principales desafíos del cultivo de maíz.
La entrega de premios buscó reflejar la diversidad de temas abordados durante el Congreso. Por ese motivo, se otorgó una distinción en cada uno de los cuatro ejes definidos para la presentación de investigaciones: Ecofisiología; Genética y Mejoramiento; Protección del cultivo; y Nutrición, biológicos, comercialización e innovación.
El presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de la Provincia de Buenos Aires (AIANBA), Carlos Sosa, destacó la cantidad y el nivel de los trabajos presentados durante esta edición. Según señaló en declaraciones difundidas por TodoAgro, uno de los objetivos principales del encuentro fue “privilegiar el intercambio de conocimientos a través de la exposición y discusión de los trabajos científicos”.
La evaluación permitió seleccionar investigaciones que abordaron problemas vinculados con la productividad, la estabilidad del cultivo, el mejoramiento genético, las enfermedades y la nutrición del maíz,informo TodoAgro
En el eje de Ecofisiología, el reconocimiento fue para Camilo Montes, integrante del equipo de Claudia Vega. El trabajo premiado se titula “Variabilidad genotípica en la removilización de reservas del tallo como determinante de la estabilidad de la caña en maíz tardío”.
La investigación se enfoca en la relación entre la variabilidad genética y la capacidad de las plantas para movilizar las reservas acumuladas en el tallo. El trabajo fue seleccionado entre las investigaciones presentadas en esta área por su abordaje sobre aspectos fisiológicos relacionados con el comportamiento del maíz tardío.
La ecofisiología analiza la interacción entre las características de los cultivos y las condiciones ambientales. En el caso del maíz, conocer cómo las plantas responden a diferentes condiciones puede aportar información para comprender la estabilidad productiva y las diferencias de comportamiento entre materiales genéticos.
El segundo reconocimiento correspondió al eje de Genética y Mejoramiento. Allí fue premiado Nicolás Loste, estudiante del doctorado en Mejoramiento Genético de la UNNOBA, por el trabajo “Identificación de las bases genéticas de la tolerancia al achaparramiento de maíz causado por Spiroplasma Kunkelli, avances en la caracterización fenotípica de líneas élite”.
La investigación fue codirigida por Inés Catalano, directora del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA.
El tema abordado está relacionado con el achaparramiento del maíz, una problemática que forma parte de los desafíos sanitarios y productivos que enfrenta el cultivo. En este caso, el estudio pone el foco en la identificación de bases genéticas asociadas con la tolerancia y en la caracterización de líneas de alto valor para los programas de mejoramiento.
El desarrollo de herramientas genéticas para comprender la respuesta de distintos materiales puede aportar información para avanzar en la selección de plantas con características deseables frente a determinadas problemáticas productivas.
El tercer premio correspondió al eje de Protección del cultivo y quedó en manos de Loana Lluberas. La investigadora presentó el trabajo titulado “El achaparramiento del maíz en Uruguay, ¿Qué revelan dos zafras de monitoreo?”.
La investigación aborda el comportamiento del problema sanitario a partir de información recopilada durante dos campañas agrícolas en Uruguay.
La inclusión de este trabajo entre los reconocidos muestra la relevancia que tuvo el achaparramiento del maíz dentro de los temas científicos tratados durante el Congreso. La enfermedad y sus mecanismos de aparición y propagación constituyen una preocupación para la producción y requieren herramientas de monitoreo que permitan conocer su evolución.
El trabajo de Lluberas se concentró precisamente en los resultados obtenidos a partir del seguimiento realizado durante dos zafras, aportando información sobre la presencia del problema en el territorio uruguayo.
La posibilidad de reunir datos de diferentes campañas permite generar antecedentes que luego pueden utilizarse para mejorar las estrategias de seguimiento y protección del cultivo.
El cuarto reconocimiento correspondió al eje de Nutrición, biológicos, comercialización e innovación. El ganador fue Diego Rotili, autor del trabajo “Fertilización fosfatada invernal: cuantificación y diagnóstico de la respuesta productiva en maíz”.
La investigación analiza la relación entre la fertilización fosfatada aplicada durante el invierno y la respuesta productiva del maíz. El estudio se incorporó a uno de los ejes más amplios del Congreso, que reunió trabajos relacionados con nutrición, productos biológicos, comercialización e innovación.
La fertilización constituye uno de los componentes centrales del manejo agronómico del cultivo. Evaluar la respuesta productiva frente a diferentes estrategias de aporte de nutrientes permite generar información para mejorar la toma de decisiones y hacer un uso más eficiente de los recursos destinados a la producción.
Más allá de los cuatro reconocimientos, uno de los objetivos centrales del Congreso fue generar un espacio para que los investigadores pudieran presentar, discutir y compartir sus resultados con otros profesionales vinculados al maíz.
La cantidad de trabajos presentados —más de 80— permitió cubrir una amplia variedad de temas y enfoques dentro de las áreas definidas por la organización.
Carlos Sosa remarcó la importancia de que un encuentro de estas características no se limite a las exposiciones generales, sino que también permita conocer en detalle las investigaciones realizadas por profesionales y estudiantes. En ese sentido, el presidente de AIANBA afirmó, según TodoAgro: “Cuando uno piensa en un Congreso de esta naturaleza, busca que haya un diferencial: que se presenten trabajos con rigurosidad científica”.
Sosa también destacó que la edición de este año combinó un volumen importante de investigaciones con espacios destinados a analizar sus resultados. “En este sentido, estamos muy satisfechos por cuanto en esta edición no sólo hubo un buen volumen de presentaciones, sino espacios para conocer su importancia y discutir sus aportes”, señaló el presidente de AIANBA, de acuerdo con la información publicada por el medio.
La decisión de entregar un premio por cada eje respondió precisamente a esa diversidad. La organización buscó evitar que la selección quedara concentrada en una sola disciplina y optó por reconocer trabajos de diferentes áreas vinculadas con el cultivo.
“Para hacer los reconocimientos decidimos entregar un premio por cada eje temático y de este modo abarcar la variedad de producciones presentadas”, explicó Sosa en declaraciones reproducidas por TodoAgro.
Los cuatro trabajos premiados muestran parte de la amplitud de las investigaciones que actualmente rodean al maíz.
Desde la ecofisiología, se estudia la capacidad de las plantas y sus diferencias genotípicas para responder ante determinadas condiciones. En genética y mejoramiento, el objetivo pasa por identificar características que puedan ser aprovechadas para obtener materiales con mejores respuestas frente a problemas productivos.
La protección del cultivo, por su parte, concentra investigaciones relacionadas con el monitoreo y manejo de enfermedades y otros factores que pueden afectar el rendimiento. Finalmente, el eje que reúne nutrición, biológicos, comercialización e innovación incorpora estudios vinculados con el manejo de recursos y las nuevas herramientas disponibles para la producción.
La variedad temática también permite observar cómo los desafíos del maíz requieren respuestas desde diferentes disciplinas. La productividad no depende de una única variable, sino de la interacción entre genética, ambiente, nutrición, sanidad y manejo.
En ese contexto, la presentación de investigaciones científicas adquiere importancia para trasladar resultados experimentales y conocimientos académicos hacia las decisiones que se toman en los sistemas productivos.
El XIII Congreso Nacional de Maíz cerró así una de sus instancias destinadas específicamente a reconocer el trabajo científico desarrollado alrededor del cultivo. Los cuatro premios entregados en la UNNOBA destacaron investigaciones que abordan problemas diferentes, pero que tienen un punto en común: generar información para comprender mejor el comportamiento del maíz y contribuir a mejorar su producción.
Con más de 80 trabajos presentados, la competencia no solo puso en evidencia la diversidad de líneas de investigación, sino también la presencia de estudiantes, investigadores y profesionales que trabajan sobre algunos de los principales desafíos de la cadena maicera.
Los reconocimientos a Camilo Montes, Nicolás Loste, Loana Lluberas y Diego Rotili funcionaron como una síntesis de esa diversidad. Cada uno fue distinguido dentro de un área diferente y, en conjunto, representan los cuatro ejes científicos definidos para esta edición del Congreso.
El encuentro dejó así como resultado no solo los premios, sino también un espacio para poner en circulación conocimientos y resultados de investigación que pueden servir como base para futuras investigaciones y para la evolución de las prácticas productivas vinculadas al maíz.