El virus sincitial respiratorio bovino (VSRB) fue identificado en el 48% de los pulmones con neumonía analizados durante los últimos dos años por el Laboratorio de Salud Animal (LASA) de Río Cuarto, Córdoba, según un informe elaborado por su director, José A. Giraudo. El dato surge de muestras provenientes principalmente de animales jóvenes de establecimientos de engorde y advierte sobre el peso que este agente puede tener dentro de los cuadros respiratorios que afectan a los bovinos durante las primeras semanas de adaptación a los corrales. El hallazgo cobra relevancia por las pérdidas productivas que pueden provocar las neumonías y por la aparición de casos en animales que habían recibido vacunación.
El informe fue elaborado a partir de la experiencia acumulada por el LASA, dependiente de la Universidad Nacional de Río Cuarto, ante el aumento de consultas por enfermedades respiratorias en establecimientos de engorde del centro-sur de Córdoba. De acuerdo con los datos recopilados, durante los últimos dos años creció la cantidad de muestras remitidas al laboratorio para determinar las causas de los cuadros neumónicos.
La mayor parte de los estudios correspondió a animales jóvenes, muchos de ellos con entre 30 y 45 días de permanencia en los corrales. Ese período resulta particularmente relevante desde el punto de vista sanitario, ya que los animales atraviesan una etapa de adaptación en la que pueden confluir factores de estrés, cambios de alimentación, transporte y exposición a distintos agentes infecciosos.
En las muestras de pulmones que presentaban neumonía y para las cuales se solicitó un estudio etiológico acompañado de antibiograma, el laboratorio observó lesiones histológicas compatibles con la acción del VSRB en el 48% de los casos.
El resultado llevó a Giraudo a remarcar la importancia que adquirió este virus en los problemas respiratorios registrados en los engordes de la región. El VSRB forma parte del denominado complejo respiratorio bovino, una enfermedad multifactorial en la que intervienen distintos virus y bacterias, pero también puede provocar por sí solo cuadros respiratorios de gravedad.
Según el reporte difundido por TodoAgro, los episodios asociados con el VSRB suelen presentarse con mayor frecuencia entre dos y tres semanas después del ingreso de los animales al engorde, con una incidencia destacada durante el otoño y los primeros meses del invierno.
Entre los animales con mayor riesgo se encuentran los terneros recién destetados y las recrías con una protección inmunitaria insuficiente. El traslado desde el establecimiento de origen hasta el corral, el cambio de alimentación y la concentración de animales pueden contribuir a generar condiciones favorables para la aparición de enfermedades respiratorias.
Los signos clínicos dependen de la intensidad del cuadro. En situaciones leves puede aparecer tos, mientras que los casos más severos incluyen fiebre de entre 41 y 42 °C, secreción nasal, lagrimeo y un aumento marcado de la frecuencia respiratoria.
También pueden observarse dificultades respiratorias más graves, con animales que respiran con la boca abierta y realizan una espiración forzada. En esos casos pueden aparecer ruidos respiratorios asociados con el compromiso pulmonar.
La evolución de la enfermedad puede complicarse cuando el VSRB actúa junto con otros microorganismos. Entre los agentes que pueden participar en esas coinfecciones se encuentran Mannheimia haemolytica, Pasteurella multocida y el virus de la diarrea viral bovina.
Esta interacción es uno de los motivos por los cuales el complejo respiratorio bovino representa un desafío sanitario para los sistemas de engorde. Un animal afectado puede disminuir su consumo y su ritmo de crecimiento, prolongar su permanencia en el establecimiento y, en los casos más graves, morir.
La identificación del VSRB no depende de una única prueba. El diagnóstico puede realizarse mediante distintas técnicas, seleccionadas de acuerdo con el tipo de muestra disponible y el momento en que se encuentre la enfermedad.
Entre las herramientas utilizadas figuran los estudios serológicos, como ELISA y seroneutralización, además de análisis sobre muestras pulmonares mediante inmunofluorescencia, inmunohistoquímica, PCR e histopatología.
La observación microscópica de los tejidos permite identificar lesiones compatibles con determinados procesos infecciosos, mientras que las técnicas de detección molecular pueden aportar evidencia sobre la presencia del virus.
El trabajo conjunto de estas herramientas resulta especialmente importante en cuadros respiratorios, debido a que un mismo animal puede estar afectado por más de un agente. En consecuencia, determinar la participación de cada microorganismo puede ser necesario para definir las medidas sanitarias posteriores.
La mayor cantidad de consultas recibidas por el LASA durante los últimos dos años también refleja un cambio en la atención que los productores y asesores prestan a estas enfermedades. El informe menciona entre los factores asociados con ese incremento una mayor preocupación por la rentabilidad de la producción de carne, el avance de la resistencia de ciertos patógenos bacterianos frente a algunos antibióticos y una mayor frecuencia de neumonías intersticiales agudas capaces de ocasionar mortandad.
Otro punto señalado en el informe es la aparición reciente de casos de enfermedad respiratoria en animales que habían sido vacunados de acuerdo con las indicaciones de los fabricantes.
La existencia de estos episodios no implica por sí misma que las vacunas carezcan de eficacia, ya que las enfermedades respiratorias bovinas responden a múltiples factores y pueden involucrar diferentes agentes. Sin embargo, el fenómeno llevó a Giraudo a plantear la necesidad de revisar determinados componentes de las vacunas destinadas a prevenir el complejo respiratorio.
En particular, el especialista considera que los laboratorios deberían evaluar las concentraciones virales y las cepas utilizadas en las formulaciones polivalentes. También planteó la posibilidad de desarrollar una vacuna monovalente específicamente orientada al VSRB.
En Argentina existen vacunas polivalentes inactivadas destinadas a la prevención del complejo respiratorio bovino y algunas de ellas incluyen al virus sincitial respiratorio bovino entre sus componentes.
El debate sobre las estrategias de inmunización adquiere importancia en los sistemas de engorde porque la prevención debe comenzar antes de que los animales sean sometidos a las condiciones propias del corral. La protección previa al ingreso busca que el sistema inmunitario pueda responder frente a los agentes infecciosos durante una etapa de mayor exposición.
El informe destaca la importancia de que los terneros lleguen al establecimiento de engorde con un esquema sanitario previo. La vacunación antes del ingreso a los corrales aparece así como uno de los principales instrumentos para disminuir el impacto de las enfermedades respiratorias.
Los trabajos de investigación citados por Giraudo señalan diferencias importantes en la mortalidad entre animales que recibieron inmunización previa y aquellos que ingresaron sin una protección adecuada.
En ese contexto, el preacondicionamiento de los terneros antes de su comercialización constituye una estrategia que puede beneficiar tanto al productor que vende como al establecimiento que recibe los animales.
El esquema mencionado contempla dos aplicaciones de vacunas contra el complejo respiratorio y dos contra el complejo clostridial, con un intervalo de 20 días entre las dosis. La intención es que el animal tenga tiempo para desarrollar una respuesta inmunitaria antes de atravesar el traslado y el período de adaptación al engorde.
Además de reducir los riesgos sanitarios, los animales preacondicionados pueden resultar más atractivos para los compradores debido a que llegan con antecedentes de manejo y vacunación. Esto puede convertirse en un factor diferencial al momento de comercializar los terneros.
El informe del laboratorio de Río Cuarto vuelve a poner el foco sobre una etapa crítica de la producción de carne. El dato de que casi uno de cada dos pulmones con neumonía estudiados presentara lesiones asociadas al VSRB no permite atribuir todos los cuadros respiratorios al virus, pero sí señala una presencia que merece atención en los establecimientos de la región.

Atelectasia y consolidación de las porciones cráneo ventral del pulmón. Hacia caudal se observa enfisema compensatorio.
Para los sistemas de engorde, la prevención comienza antes del ingreso al corral y requiere combinar vacunación, manejo, diagnóstico y seguimiento sanitario. La detección temprana de los agentes involucrados también puede contribuir a evitar tratamientos inadecuados y a mejorar las decisiones frente a los cuadros respiratorios.
En un escenario donde los costos de alimentación y producción hacen que cada día adicional de permanencia en el corral tenga impacto económico, reducir la incidencia y gravedad de las neumonías se vuelve un objetivo tanto sanitario como productivo. Los resultados registrados por el LASA plantean, en ese sentido, la necesidad de seguir estudiando el papel del VSRB y de fortalecer las estrategias de prevención en los engordes bovinos de Córdoba.