El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, defendió la continuidad del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y destacó el crecimiento de la actividad minera durante el Forbes Mining Summit, donde compartió panel con su par de Catamarca, Raúl Jalil. Ambos mandatarios coincidieron en la importancia de sostener condiciones previsibles para que los proyectos avancen y remarcaron la posibilidad de construir acuerdos entre provincias de distintos espacios políticos.
Según informó Forbes, Cornejo consideró que el RIGI cuenta con un respaldo político suficiente para sostenerse en el tiempo, aunque manifestó preocupación ante la posibilidad de que un futuro gobierno impulse modificaciones al régimen. En ese marco, mencionó al gobernador bonaerense Axel Kicillof y afirmó que habría planteado en conversaciones privadas la posibilidad de cambiarlo.
Pese a esa advertencia, el mandatario mendocino sostuvo que el régimen se encuentra protegido por un cambio más amplio en la mirada de la dirigencia política sobre las inversiones. “Yo creo que está blindado porque buena parte del sistema político se ha dado cuenta de que volver a esquemas de cambio de reglas de juego tan dañinos genera mayor pobreza”, afirmó.
La mirada de Jalil fue todavía más optimista. El gobernador de Catamarca destacó que el RIGI modificó la manera en que las empresas analizan sus proyectos y sostuvo que las condiciones nacionales se sumaron a los factores que históricamente evaluaban los inversores antes de desembarcar en una provincia.
Según explicó, la minería requiere seguridad jurídica y previsibilidad, pero el régimen nacional incorporó un elemento adicional para las compañías que estudian inversiones de gran escala. Para Jalil, ese cambio contribuyó a acelerar decisiones y debería convertirse en una herramienta permanente para el desarrollo del sector.
El gobernador catamarqueño también puso el foco en la posibilidad de alcanzar acuerdos entre mandatarios de diferentes partidos políticos. Como ejemplo, mencionó la Mesa del Cobre, espacio que busca coordinar políticas para impulsar la producción de este mineral y en el que participan distintas jurisdicciones.
La cooperación entre Mendoza y Catamarca aparece así como parte de una agenda más amplia para consolidar a la minería como una fuente de inversiones, exportaciones y empleo. Jalil planteó que, más allá de las diferencias partidarias, los gobernadores pueden construir una estrategia común para aprovechar el potencial de los recursos naturales.
En Mendoza, Cornejo destacó además el proceso de apertura hacia la minería metalífera, después de años en los que la actividad enfrentó fuertes restricciones y resistencia política y social. Su administración impulsó cambios en los procedimientos mineros y avanzó con la aprobación de proyectos de exploración y explotación.
Entre los principales proyectos aparece San Jorge, una iniciativa de cobre que cuenta con un RIGI aprobado por US$850 millones. Cornejo lo presentó como parte de una estrategia para ampliar la matriz productiva mendocina y complementar sectores tradicionales como la vitivinicultura, la agroindustria y el turismo.
El mandatario también resaltó que el desarrollo minero comenzó a generar una mayor participación del sector empresario local. Empresas mendocinas que históricamente estuvieron vinculadas a otras actividades ya tienen presencia en proyectos mineros dentro y fuera de la provincia, incluso en países como Chile y Perú.
Para que ese proceso pueda escalar, uno de los principales desafíos es la infraestructura necesaria para acompañar las inversiones. En particular, Cornejo puso el foco en las obras energéticas y de transporte que requieren los grandes proyectos.
El gobernador planteó que, como regla general, las compañías deben participar del financiamiento de la infraestructura específica que necesitan para operar. Sin embargo, también marcó una diferencia cuando esas obras tienen un impacto que excede al proyecto privado y pueden beneficiar a otras actividades productivas o regiones.
Como ejemplo, explicó que Mendoza participa en el financiamiento del tramo de una línea eléctrica vinculada con San Jorge ubicado en una zona semiurbana, mientras que la empresa se hace cargo del resto de la obra. Esa infraestructura, además, podría ampliar la disponibilidad energética para proyectos ubicados en San Juan.
Cornejo también pidió que el Estado nacional concentre esfuerzos en rutas y ferrocarriles estratégicos para el transporte de minerales. En su visión, combinar inversión privada con participación pública en determinadas obras puede acelerar el desarrollo de proyectos que requieren grandes desembolsos iniciales.
El debate planteado durante el Forbes Mining Summit muestra que la minería atraviesa una etapa en la que las provincias buscan coordinar políticas para atraer capital y transformar recursos naturales en actividad económica. El respaldo de gobernadores de diferentes espacios al diálogo y a la previsibilidad aparece como uno de los factores centrales para sostener ese proceso.
En ese escenario, el RIGI se consolidó como una herramienta relevante para las decisiones de inversión minera, mientras que proyectos como San Jorge y la agenda del cobre reflejan el interés por ampliar la producción. La combinación entre reglas claras, acuerdos políticos e infraestructura puede convertirse en un factor decisivo para que nuevas inversiones lleguen a las provincias y generen empleo, proveedores y mayores exportaciones.