La expansión de Vaca Muerta y el GNL puede abrir una nueva etapa para la energía argentina, según Gabriela Aguilar, presidenta de la Cámara de Comercio Argentina-Texas. La ejecutiva destacó las similitudes entre la formación neuquina y el desarrollo del shale en Texas y consideró que la experiencia estadounidense puede aportar herramientas para atraer inversiones, fortalecer proveedores y ampliar las exportaciones.
Aguilar señaló que Vaca Muerta atraviesa una etapa similar a la que vivió el Permian Basin en Texas hace 15 o 20 años. En aquel momento, la región estadounidense también enfrentaba problemas de infraestructura, rutas, logística y abastecimiento de arena.
La comparación no implica trasladar de manera directa el modelo estadounidense a la Argentina. La propuesta es identificar aquellas soluciones que permitieron que Texas desarrollara una industria energética de gran escala.
"No se puede hacer un copy-paste de lo que pasó en Estados Unidos porque Argentina tiene sus propias complejidades, pero sí podemos tomar las mejores prácticas y ver cómo las fueron resolviendo", sostuvo Aguilar.

Para la ejecutiva, uno de los puntos centrales está en construir un ecosistema alrededor de los grandes proyectos. Allí aparecen las empresas de servicios, proveedores tecnológicos y compañías que pueden integrarse a las cadenas de valor de Vaca Muerta.
"El core más importante son los servicios y las pequeñas y medianas empresas que conforman y completan ese ecosistema", afirmó.
El gas natural licuado (GNL) ocupa un lugar central en la visión de Aguilar. La especialista considera que la expansión de este mercado puede darle a la Argentina mayor flexibilidad para colocar su producción en distintos destinos.
La importancia del GNL aumentó en los últimos años por los cambios en el escenario energético internacional y la necesidad de contar con proveedores y rutas de abastecimiento más diversificados.
"La importancia del GNL se empezó a poner sobre la mesa en la agenda geopolítica global desde hace no menos de seis o diez años", señaló.
En ese contexto, la Argentina cuenta con un recurso clave: Vaca Muerta concentra enormes reservas de petróleo y gas no convencional, pero el desafío consiste en transformar ese potencial en producción, infraestructura y exportaciones.
"El GNL es justamente la clave de la transición, la clave de la geopolítica, de la independencia energética y de la flexibilidad", afirmó Aguilar.
La ejecutiva también destacó la importancia de generar condiciones que permitan avanzar con proyectos de gran escala. En ese sentido, consideró que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) puede aportar previsibilidad a iniciativas que requieren importantes desembolsos y varios años para recuperar el capital.

"No solamente importa el recurso, sino cuáles son las condiciones que tiene Argentina para ponerlo en valor", planteó.
Y agregó: "El RIGI, que es un paraguas regulatorio aprobado por el Congreso, ayuda a dar certeza a los proyectos de inversiones de largo plazo".
La expectativa es que el avance de los grandes proyectos genere una demanda creciente de servicios, tecnología, equipamiento y soluciones especializadas.
Para Aguilar, el desafío no termina en la producción de hidrocarburos. La oportunidad consiste en desarrollar una cadena de valor energética más amplia, con mayor participación de empresas argentinas.
Ese proceso requerirá que los proveedores locales eleven su capacidad tecnológica y productiva para responder a las exigencias de una industria energética de escala internacional.
"Las empresas industriales y las que brindan servicios van a tener que reconvertirse, no solamente en términos de tecnología y capacidad productiva, sino también para atender las necesidades específicas y los índices de calidad que requiere la industria hidrocarburífera", explicó.
La visión de la Cámara de Comercio Argentina-Texas apunta a profundizar los vínculos entre compañías de ambos países. La entidad busca facilitar negocios, internacionalización y asociaciones entre empresas argentinas y estadounidenses.
Aguilar proyectó una oportunidad de largo plazo para Argentina a partir de la combinación entre Vaca Muerta, GNL, inversiones internacionales y desarrollo de proveedores.
Su expectativa es que el país avance desde la explotación de recursos naturales hacia una mayor industrialización y generación de valor agregado.
"Estoy muy confiada de ver una Argentina que pueda industrializar las reservas naturales que la geología nos dio, tanto en minería como hoy en gas", afirmó.
El modelo de Texas aparece así como una referencia para pensar el próximo paso de Vaca Muerta: no sólo aumentar la producción de petróleo y gas, sino construir la infraestructura y el entramado empresarial necesarios para convertir esos recursos en una plataforma exportadora de alcance global.