Estados Unidos reúne en Houston, Texas, a delegaciones de las principales economías del G20 para discutir seguridad y abastecimiento energético en un escenario de fuertes tensiones sobre los mercados de petróleo y gas por la guerra con Irán. Las conversaciones se extenderán hasta el miércoles y tendrán como uno de sus ejes ampliar el acceso a una energía asequible, fiable y segura, según informó Infobae.
El encuentro se desarrolla en uno de los principales centros petroleros estadounidenses y contará con representantes de China, India, Japón y Alemania, además de grandes productores de hidrocarburos como Canadá y Arabia Saudita. Rusia también prevé enviar funcionarios.
La seguridad energética adquirió mayor peso en la agenda internacional debido al impacto que el conflicto en Medio Oriente está generando sobre el abastecimiento y los precios. Europa, además, enfrenta dificultades para completar sus reservas de gas antes del próximo invierno.
Washington convirtió la abundancia energética en una de las prioridades de su presidencia del G20. El objetivo declarado es avanzar hacia un sistema que pueda garantizar energía a precios accesibles, con suministros confiables y menor vulnerabilidad frente a conflictos internacionales.
La discusión se produce mientras el petróleo, el gas y los combustibles registran fuertes presiones. En Estados Unidos, el diésel alcanzó niveles récord y ronda un promedio de US$6,20 por galón, equivalente a 3,78 litros. La gasolina regular, en tanto, cuesta un 44% más que antes del inicio del conflicto, de acuerdo con los datos citados en la información.
La situación energética también comenzó a tener consecuencias sobre el escenario político estadounidense. El incremento del precio de los combustibles genera preocupación dentro del Partido Republicano ante las elecciones legislativas de mitad de mandato.
El presidente Donald Trump vinculó parte de esa presión con el conflicto con Irán y aseguró que espera una normalización una vez que finalicen las hostilidades. “El precio de la nafta va a caer en picada, tal como pasó justo antes de que yo llegara. Yo sabía lo que estaba haciendo, tenía que hacerlo. Irán no puede tener un arma nuclear, y no la va a tener”, afirmó.
Las reuniones también estarán atravesadas por las tensiones entre Rusia y Ucrania. La participación de representantes de Moscú volvió a generar cuestionamientos entre aliados europeos de Kiev, que habían buscado limitar la presencia rusa en los encuentros internacionales tras el inicio de la guerra.
El abastecimiento de combustibles aparece nuevamente en ese frente. Trump cuestionó los ataques ucranianos contra refinerías rusas y sostuvo que esas acciones tienen consecuencias sobre el mercado internacional de diésel.
“Tiene que dejar de sacar de combate el combustible diésel en Rusia. Hablamos con el señor Zelensky al respecto... No ataquen el combustible diésel porque eso está perjudicando al mundo”, declaró el mandatario estadounidense.
La agenda de Houston reúne así seguridad energética, geopolítica y precios de los combustibles, tres factores que se volvieron cada vez más interdependientes. La preocupación de los grandes consumidores pasa por evitar una dependencia excesiva de determinadas regiones y reducir la exposición ante interrupciones repentinas de la oferta.
En ese escenario, la diversificación de proveedores de petróleo y gas gana importancia para las principales economías. Las guerras en Medio Oriente y Ucrania volvieron a mostrar cómo los conflictos geopolíticos pueden trasladarse rápidamente a los precios internacionales, el transporte, la industria y los consumidores.
Entre los funcionarios estadounidenses que participarán de las conversaciones se encuentran el secretario de Energía, Chris Wright, quien también cumple un papel relevante en las negociaciones energéticas de Washington con Venezuela, y el secretario del Interior, Doug Burgum.
El encuentro del G20 buscará avanzar sobre una cuestión que trasciende la coyuntura: cómo garantizar suficiente oferta energética frente a una demanda mundial elevada y, al mismo tiempo, reducir la vulnerabilidad de las economías ante guerras, interrupciones del suministro y movimientos bruscos de precios.