Una investigación sobre el control del sorgo de Alepo mostró que determinadas mezclas de herbicidas pueden reducir de manera significativa la eficacia de los tratamientos. Los ensayos, realizados durante dos años por la consultora privada JV y difundidos por Aapresid, compararon el desempeño de haloxifop-P-metil y cletodim solos y combinados con diferentes herbicidas hormonales. Los mayores efectos negativos aparecieron al asociarlos con formulaciones de 2,4-D en sales aminas, donde el control cayó hasta 35 puntos porcentuales respecto de las aplicaciones individuales.
El resultado pone el foco sobre una práctica habitual en el manejo de malezas: resolver en una misma pasada el control de gramíneas y especies de hoja ancha. Aunque esa estrategia puede facilitar las tareas y aprovechar mejor las ventanas de aplicación, los ensayos mostraron que la combinación de determinados productos puede generar antagonismos y comprometer el resultado sobre especies difíciles de manejar.
La información fue publicada por AgriTotal a partir de una investigación difundida por Aapresid. Los resultados indican que no alcanza con considerar solamente los principios activos utilizados. También resulta determinante evaluar la formulación comercial, la compatibilidad entre productos y el momento en que se realizan las aplicaciones.
El manejo de malezas en los sistemas agrícolas suele requerir herramientas con diferentes mecanismos de acción. Para las especies de hoja ancha, los herbicidas hormonales o auxínicos constituyen una de las alternativas utilizadas, mientras que para las gramíneas anuales y perennes en postemergencia se emplean, entre otros, los inhibidores de la enzima ACCasa.
Dentro de los herbicidas hormonales se encuentra el 2,4-D, una de las moléculas de mayor difusión en la agricultura argentina. El principio activo se comercializa mediante distintas formulaciones, entre ellas sales aminas, ésteres, sal colina y microemulsiones. También pertenecen a este grupo productos basados en picloram, clopyralid, dicamba y halauxifen-metil.
Para las gramíneas, en tanto, son frecuentes los denominados FOPs, como haloxifop-P-metil, y los DIMs, como cletodim. Ambos presentan acción sistémica y se utilizan para el control de especies que pueden resultar particularmente complejas dentro de los lotes.
El inconveniente aparece cuando un graminicida de este grupo se incorpora al mismo tanque que un herbicida hormonal. De acuerdo con la investigación difundida por Aapresid, esa interacción puede afectar diferentes etapas del proceso que permite que el graminicida ejerza su acción.
Entre los mecanismos señalados se encuentran una posible dificultad para la absorción del producto, una reducción de su desplazamiento dentro de la planta o modificaciones en la penetración a través de la superficie cerosa de las hojas.
En consecuencia, una aplicación que desde el punto de vista operativo parece eficiente porque permite resolver más de un objetivo en una sola pasada puede terminar ofreciendo un control inferior al esperado sobre la maleza prioritaria.
Para evaluar el comportamiento de las mezclas, la consultora JV realizó ensayos a campo durante dos años sobre sorgo de Alepo, una especie perenne de difícil manejo. El trabajo comparó tratamientos con haloxifop-P-metil y cletodim utilizados de manera individual frente a combinaciones con diferentes herbicidas auxínicos.
Las condiciones ambientales fueron consideradas favorables para la acción de los productos y todos los tratamientos incluyeron coadyuvante. Esto permitió observar con mayor claridad las diferencias asociadas a las mezclas evaluadas.
Cuando fueron aplicados sin acompañantes, los resultados de control fueron elevados: haloxifop-P-metil alcanzó el 93% de eficacia, mientras que cletodim llegó al 95%.
Sin embargo, las diferencias fueron importantes cuando se incorporaron determinadas formulaciones de 2,4-D.
La asociación de haloxifop-P-metil con 2,4-D formulado como sal amina llevó el control desde el 93% hasta el 65%. En el caso del cletodim, la eficacia descendió del 95% al 60% cuando se utilizó con esa misma formulación.
En términos porcentuales, el antagonismo representó una pérdida de 28 puntos de control en la combinación con haloxifop y de 35 puntos en la asociación con cletodim.
Los resultados permiten dimensionar el impacto que puede tener una decisión de mezcla sobre el desempeño final del tratamiento. El problema no estuvo relacionado exclusivamente con la presencia de 2,4-D, sino también con la formulación específica utilizada.
Los ensayos mostraron diferencias entre las distintas presentaciones comerciales de los herbicidas hormonales. La sal colina alcanzó un control del 70% cuando fue combinada tanto con haloxifop como con cletodim.
Las microemulsiones, por su parte, llegaron a valores de hasta el 80% en las asociaciones evaluadas.
El comportamiento observado llevó a una conclusión relevante para la planificación de las aplicaciones: la compatibilidad no debería analizarse únicamente a partir del nombre del principio activo. La formulación comercial puede modificar el resultado de una mezcla y, por lo tanto, debe formar parte de la evaluación técnica.
No todas las combinaciones presentaron el mismo nivel de antagonismo. Entre las asociaciones estudiadas, halauxifen-metil mostró los valores más altos, con un 90% de control cuando fue combinado con haloxifop y un 95% junto con cletodim.
Picloram también presentó resultados elevados en comparación con las formulaciones que generaron mayores pérdidas, con controles del 90% junto a haloxifop y del 85% en combinación con cletodim.
Estos datos refuerzan la necesidad de analizar cada receta de pulverización en función de los productos concretos que se utilizarán y no solamente de sus familias químicas.
Ante los resultados obtenidos, otra estrategia evaluada fue separar temporalmente las aplicaciones. Los ensayos indicaron que realizar primero el tratamiento con el graminicida y luego aplicar el 2,4-D permitió mejorar considerablemente la respuesta, incluso cuando el intervalo entre las intervenciones fue de pocos minutos.
El principio detrás de esta estrategia es darle al graminicida la posibilidad de ser absorbido y trasladado dentro de la planta antes de incorporar el herbicida que puede interferir con su acción.
La recomendación adquiere especial importancia cuando el objetivo principal es controlar una especie perenne como el sorgo de Alepo. En esos casos, la prioridad puede ser asegurar el desempeño del producto específico destinado a la gramínea antes de avanzar con el tratamiento para las malezas de hoja ancha.
Las aplicaciones secuenciales permiten, de este modo, asignar a cada intervención un objetivo determinado. Sin embargo, su eficacia depende de diferentes variables, entre ellas el estado de desarrollo de las malezas, las condiciones ambientales, las moléculas seleccionadas y el intervalo entre tratamientos.
Otra alternativa mencionada en la investigación es el denominado doble golpe. Esta estrategia consiste en realizar inicialmente una aplicación con un graminicida y posteriormente complementar su acción mediante un herbicida quemante.
Los resultados dejan planteada una cuestión central para el manejo de malezas: la eficiencia operativa no siempre coincide con la eficiencia agronómica.
Realizar una única aplicación para controlar simultáneamente diferentes grupos de malezas puede reducir tiempos y facilitar la logística del trabajo. Sin embargo, cuando existe antagonismo entre los productos, esa simplificación puede traducirse en un menor nivel de control y obligar posteriormente a realizar nuevas intervenciones.
Frente a una respuesta deficiente, la investigación plantea revisar distintos componentes de la aplicación antes de considerar un incremento de las dosis. Entre ellos se encuentran el estado de crecimiento del sorgo de Alepo, la composición del caldo, la formulación de los herbicidas y el momento elegido para cada tratamiento.
El análisis cobra importancia en un contexto donde el manejo de malezas requiere preservar la eficacia de las herramientas disponibles. La elección de una mezcla debe contemplar no solo qué especies se busca controlar, sino también cómo interactúan los productos dentro del tanque y posteriormente en la planta.
Los resultados difundidos por Aapresid muestran que, en el caso analizado, separar las intervenciones puede ser una alternativa para evitar pérdidas de eficacia. La decisión de realizar una aplicación conjunta o secuencial dependerá de las condiciones de cada lote y de la estrategia definida para el control.
Así, el estudio sobre sorgo de Alepo aporta un elemento concreto para la planificación de las pulverizaciones: una receta más sencilla desde el punto de vista operativo no necesariamente garantiza un mejor control de las malezas.