El estrés calórico en el tambo puede reducir el consumo de materia seca y afectar el bienestar y la producción de las vacas, mientras que el barro y la humedad aumentan los problemas sanitarios. Según publicó Todo Lechería el 5 de octubre de 2026, el ingeniero agrónomo Marcos Minetti, de Progressive Dairy Solutions (PDS), recomendó anticipar las condiciones adversas con obras y medidas de manejo.
El especialista realizó una charla preventiva invitado por Vetanco, donde repasó estrategias para reducir el impacto de los excesos hídricos y del calor sobre el rodeo lechero. TTodo Lechería
El verano puede combinar altas temperaturas, humedad, barro, presencia de moscas, menor consumo de alimento y una reducción de la producción.
Por ese motivo, Minetti planteó que la preparación debe comenzar antes de que las condiciones adversas se instalen.
Entre los puntos que recomendó revisar se encuentran:
Los establecimientos que ya tienen barro instalado pueden retirar la capa superior hasta llegar a suelo firme y reconstruir la cama. Para ese trabajo pueden utilizarse cincel, rastra de discos o dientes y pala recta de corte.
Para los grupos de mayor susceptibilidad, como preparto, vacas frescas y animales de punta, Minetti recomendó contar, cuando sea posible, con dos corrales por plantel.
También planteó reducir la carga animal cuando las condiciones de humedad lo requieran y disponer de sectores altos.
El especialista señaló como referencia superficies del orden de 20 metros cuadrados por vaca y propuso reforzar las camas con materiales secos, entre ellos:
La premisa de manejo es que las vacas dispongan de una superficie adecuada para echarse.
El calor modifica la frecuencia respiratoria, reduce el consumo de materia seca y altera el comportamiento de los animales.
Para disminuir la radiación solar, Minetti recomendó utilizar estructuras o materiales que generen sombra, como chapas, telas, fibras o trenzados de cintas de goteo, que pueden instalarse de manera fija o móvil.
La refrigeración también requiere combinar ventilación y aspersión en galpones, corrales de espera y sectores específicos.
Los sistemas también pueden extenderse a las calles de comida.
Una de las recomendaciones centrales fue automatizar estos mecanismos para evitar que su funcionamiento dependa exclusivamente de las decisiones del personal.
El manejo del calor también tiene una relación directa con la producción.
Minetti señaló que una mejora en el refrescado puede traducirse en mayor producción: seis kilos adicionales de leche representan unos 1.200 litros durante una lactancia.
El manejo tampoco debería terminar cuando baja la radiación solar. Según el especialista, es necesario observar las temperaturas nocturnas y garantizar que los animales tengan condiciones suficientes para recuperarse.
La preparación del tambo, por lo tanto, combina infraestructura, manejo de corrales y camas, disponibilidad de sombra y sistemas de refrigeración.