El ajo enfrenta una campaña crítica por lluvias y precios bajos

La producción de ajo en Mendoza enfrenta pérdidas de hasta 17% por las lluvias, precios de $250 a $300 por kilo y falta de compradores en el Valle de Uco

El ajo enfrenta una campaña crítica por lluvias y precios bajos
miércoles 04 de noviembre de 2026 - 11:00

La producción de ajo en Mendoza atraviesa un comienzo de cosecha complicado por las lluvias, los bajos precios y la falta de compradores. En el Valle de Uco, principal región productora del país, se acumularon 170 milímetros de precipitaciones en tres semanas y los productores estiman pérdidas de rendimiento de entre el 14% y el 17%, según publicó LA NACIÓN el 2 de noviembre de 2026.

Las precipitaciones coincidieron con una etapa decisiva del cultivo: la formación de los bulbos. La persistente nubosidad y el exceso de humedad afectaron el tamaño de las cabezas, lo que podría reducir la producción entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea.

Pablo Della Lucía, productor de ajo del Valle de Uco y representante de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Mendoza y San Juan, explicó que un lote que habitualmente alcanza los 35.000 kilos por hectárea podría producir alrededor de 30.000 kilos. La magnitud de la pérdida varía según las condiciones de cada establecimiento.

Precios por debajo de los costos de producción

El deterioro del rendimiento se suma a una ecuación económica desfavorable. Los productores reciben entre $250 y $300 por kilo de ajo en verde, valores similares a los de la campaña anterior y que, según el sector, no alcanzan para cubrir los costos.

Producir una hectárea demanda entre US$8.000 y US$11.000, de acuerdo con las características del establecimiento y las tareas contratadas. Della Lucía planteó un ejemplo para dimensionar el desfasaje: con un costo de US$10.000 por hectárea, equivalente a unos $16 millones según su cálculo, y una producción de 30.000 kilos comercializada a $300 por kilo, los ingresos alcanzarían los $9 millones. La diferencia sería de aproximadamente $7 millones por debajo de lo invertido.

A la presión sobre los márgenes se agrega la retracción de la demanda. Los intermediarios que compran el ajo en el campo para acondicionarlo, almacenarlo y exportarlo redujeron sus operaciones ante el temor de que nuevas lluvias deterioren la calidad de la mercadería.

La humedad también condiciona la comercialización

Después de la cosecha, el ajo debe acomodarse en cordones y protegerse de la humedad durante el secado. Si se moja y aparecen manchas, su valor comercial puede caer considerablemente. Según advirtió el productor, un ajo manchado puede llegar a valer apenas un tercio de su precio habitual.

Frente a la falta de compradores, algunos agricultores optaron por dejar el producto en el campo, secarlo y esperar mejores condiciones para venderlo. Sin embargo, esa alternativa requiere mano de obra y recursos financieros, dos factores limitantes para productores que arrastran deudas con proveedores de insumos y otros compromisos de la campaña anterior.

El calendario de cosecha también quedó condicionado por el clima. Si el ajo se retira demasiado temprano, los dientes pueden no haber completado su desarrollo; si se demora la extracción, las capas externas que protegen las cabezas pueden deteriorarse. Ante el riesgo de nuevas precipitaciones, algunos productores adelantaron las tareas.

Brasil, un mercado determinante para el ajo argentino

La situación productiva se combina con dificultades comerciales. Alrededor del 70% del ajo argentino se exporta a Brasil, por lo que la evolución de ese mercado tiene una incidencia directa sobre los precios que reciben los productores locales.

Della Lucía señaló que el retiro de medidas antidumping de Brasil a determinados exportadores chinos durante el año anterior favoreció el ingreso de mercadería a precios con los que la producción argentina encuentra dificultades para competir.

Aunque la Argentina también exporta ajo a Estados Unidos, México y España, esos destinos demandan determinadas variedades y en períodos específicos. Brasil concentra la mayor parte de las ventas externas, una dependencia que condiciona las perspectivas comerciales del sector.

Los productores esperan que Brasil vuelva a aplicar medidas antidumping al ajo chino para favorecer una recuperación de los precios. No obstante, el resultado de la temporada comercial todavía no está definido.

El Valle de Uco concentra más de la mitad del ajo mendocino

Según el Relevamiento Hortícola Invernal 2025 del gobierno de Mendoza, la provincia cuenta con aproximadamente 17.057 hectáreas cultivadas con ajo. De ese total, 9.019 hectáreas corresponden al Valle de Uco, integrado por San Carlos, Tunuyán y Tupungato. San Carlos es el departamento con mayor superficie implantada.

El cultivo tiene un ciclo aproximado de nueve meses. La siembra se realiza principalmente entre febrero y abril, mientras que la cosecha de las variedades blancas y moradas comienza a principios de noviembre. Las tareas avanzan desde las zonas más cálidas del este provincial hacia el sur.

La combinación de pérdidas productivas, precios que no compensan los costos y dificultades para colocar la mercadería configura un escenario complejo para los productores de ajo mendocinos al inicio de la cosecha.

 

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