La exportación de sebo bovino argentino a la Unión Europea podrá reanudarse después de tres años sin envíos, tras la incorporación de un establecimiento nacional al listado de plantas habilitadas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). La autorización corresponde al establecimiento N.º Oficial 263, perteneciente a Coto Centro Integral de Comercialización S.A., y permite comercializar sebo incomestible de origen animal en el mercado europeo, según informó el organismo el 3 de noviembre de 2026.
La habilitación representa un avance para la recuperación de este destino comercial, al que Argentina no exportaba sebo desde noviembre de 2023. La medida también abre una oportunidad para ampliar el aprovechamiento económico de los subproductos derivados de la faena bovina.
Según información publicada por LA NACIÓN, otras plantas argentinas se encuentran en proceso de auditoría para recuperar gradualmente la posibilidad de exportar a ese mercado. Sin embargo, la autorización otorgada al establecimiento 263 no implica que ya se haya concretado un embarque ni establece volúmenes de venta previstos.
El sebo incomestible es un producto obtenido durante el procesamiento de animales en la industria cárnica y no es apto para el consumo humano. Su aprovechamiento industrial permite agregar valor a materiales derivados de la faena y diversificar los destinos comerciales de los establecimientos frigoríficos.
Uno de sus usos está vinculado con la elaboración de Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés), una alternativa al queroseno de origen fósil.
Para producir este biocombustible, el sebo se somete a un proceso industrial que utiliza hidrógeno a altas temperaturas. El tratamiento permite eliminar oxígeno, azufre y otras impurezas para obtener un combustible apto para su utilización en aplicaciones energéticas.
El interés por esta materia prima está relacionado con la búsqueda internacional de insumos para producir combustibles de menor huella de carbono. En ese contexto, los subproductos de la industria frigorífica adquieren nuevas posibilidades de valorización.
La incorporación del establecimiento N.º 263 al listado de plantas autorizadas constituye un primer paso para recuperar las operaciones comerciales con la Unión Europea.
La habilitación sanitaria es específica para cada establecimiento. Por eso, la posibilidad de exportar no se extiende automáticamente a todas las plantas frigoríficas del país: cada una debe cumplir los requisitos exigidos por las autoridades del mercado de destino y obtener la correspondiente autorización.
De acuerdo con la información publicada por LA NACIÓN, otras plantas están atravesando procesos de auditoría para recuperar el acceso. La continuidad de esas evaluaciones podría ampliar gradualmente la cantidad de establecimientos habilitados.
Para la industria frigorífica, la recuperación del mercado europeo representa una alternativa adicional de comercialización de subproductos. También permite diversificar destinos y aprovechar materias primas que pueden incorporarse a cadenas industriales distintas de la alimentaria.
La nueva habilitación se produce en un contexto de crecimiento del comercio internacional de sebo bovino argentino.
Un informe de septiembre de 2026 de la Bolsa de Comercio de Rosario, citado por LA NACIÓN, indicó que los embarques argentinos pasaron de 6.819 toneladas en 2015 a 154.808 toneladas en 2025, por un valor de US$125,2 millones.
Ese crecimiento ubicó a Argentina como el cuarto exportador mundial de sebo bovino, detrás de Australia, Brasil y Canadá. La expansión estuvo impulsada principalmente por la demanda de Estados Unidos para la elaboración de diésel renovable.
La recuperación del acceso europeo suma otro destino potencial para un producto que amplió sus aplicaciones industriales y su relevancia dentro del comercio exterior de origen animal.
El desafío será avanzar en la habilitación de nuevos establecimientos y transformar las autorizaciones sanitarias en operaciones comerciales efectivas.