La genética bovina patagónica aparece como una oportunidad de desarrollo productivo y comercial para Neuquén y Río Negro. Ambas provincias exploran una iniciativa conjunta para producir y vender material genético adaptado a las condiciones del norte de la Patagonia, con posibilidades de abastecer programas ganaderos y, a futuro, al mercado privado.
El proyecto busca aprovechar la infraestructura disponible en Neuquén y la experiencia que desarrollaron las cabañas rionegrinas en la producción de reproductores de alto potencial genético. La iniciativa todavía se encuentra en una etapa de vinculación y análisis, sin que se haya anunciado el inicio de una producción comercial conjunta.
El tema fue abordado durante una reunión entre funcionarios y referentes técnicos de ambas provincias en el Centro de Producción de Campana Mahuida, ubicado a unos 15 kilómetros al sur de Loncopué.
El establecimiento, cuya denominación formal es Estación Agrozootécnica, ocupa unas 90 hectáreas y dispone de instalaciones y equipamiento para trabajar con material genético ovino, caprino y bovino. Según la información publicada por Más Producción, el predio cuenta con una declaración de libre de enfermedades.
Actualmente, allí se almacenan pajuelas de semen congelado que se utilizan para inseminar vacas, especialmente en establecimientos de menor escala. Neuquén compra ese material genético, pero ahora analiza avanzar hacia su propia producción y comercialización.
Marcos Lauge, director de Ganadería y Salud Animal de la Secretaría de Producción de Neuquén, recibió a una delegación de Río Negro para intercambiar experiencias sobre reproducción, manejo de reproductores y producción de pajuelas.
La comitiva rionegrina estuvo integrada por Tabaré Bassi, secretario de Ganadería; Jorge Llobet, referente técnico de Ganadería; Ángel Guttmann, técnico del programa ganadero de Región Sur; el cabañero Emilio Donari; María Belén Buglione, directora de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro en Choele Choel; y Daiana Bastías, docente.
La articulación apunta a combinar los recursos disponibles en Neuquén con el desarrollo de la genética bovina rionegrina. En esa provincia, las cabañas incrementaron su producción y lograron reconocimiento por la calidad de sus reproductores, incluidos premios en exposiciones nacionales.
Uno de los objetivos es potenciar un biotipo bovino adaptado a los campos del norte patagónico. Para eso, el intercambio contempla la posibilidad de trabajar con toros de Río Negro y utilizar la infraestructura neuquina para producir semen o embriones.
De concretarse, el material genético podría destinarse a programas provinciales de mejoramiento ganadero y también ofrecerse a productores privados. Entre las alternativas mencionadas figura la producción de embriones con características adaptadas a las condiciones de la región.
La iniciativa también abrió la posibilidad de analizar un eventual intercambio comercial con Chile. Según lo expuesto en la reunión, existe interés del país vecino por la genética argentina y patagónica, aunque esa alternativa todavía constituye una perspectiva y no una operación comercial confirmada.
El desarrollo de genética adaptada podría contribuir a mejorar los rodeos regionales y ampliar las herramientas disponibles para los productores. Sin embargo, el avance dependerá de la articulación técnica entre las provincias y de la definición de un esquema de producción y comercialización.
Por el momento, Neuquén y Río Negro exploran cómo complementar sus capacidades para transformar infraestructura y experiencia ganadera en una oferta regional de material genético.