l nivel de producción de leche de una vaca depende de cuatro factores principales: la capacidad genética, el programa de alimentación, el manejo y la salud del rebaño. Como la genética de las vacas tiende siempre a mejorar, los productores también deben mejorar los programas de alimentación y gestión para permitir que la vaca brinde toda su potencialidad heredada. Una buen programa de alimentación para el rebaño lechero debe considerar la cantidad de alimento, la calidad de la alimentación y cómo deben ser suministrados los diferentes tipos de alimentos.
Inducir a que la vaca coma grandes cantidades de alimentos es la clave para obtener una producción de leche eficiente y productiva. Haga una buena selección de los ingredientes para asegurar una ingestión máxima. Todos los alimentos que la vaca requiere para la producción de leche (excepto el agua) se encuentran en la materia seca de los alimentos. Una alta ingestión de materia seca da como resultado una ingestión alta de nutrientes y, en consecuencia, un óptimo rendimiento de la producción de leche.
Las vacas reducirán la ingestión de materia seca (IMS) cuando la temperatura ambiental exceda los 24°C. Comúnmente, esto se debe a una reducción en la ingestión de los forrajes. Las vacas experimentan un estrés severo de calor cuando la temperatura excede los 27°C, cuando la humedad relativa del aire excede el 80% y cuando la suma de estos dos factores sobrepasa los cien. La IMS puede sufrir una reducción de un 15% a un 20% en los días más calurosos durante el verano. Se puede mejorar la IMS durante estos días de calor suministrando al menos el 60% de la ración diaria de agua durante la noche, y situando los comederos y los bebederos en áreas sombreadas.