Bienestar animal en el tambo: clave para una buena producción

El bienestar animal es una decisión empresarial de gran importancia con fundamentos científicos, y debe ser un compromiso de todos los actores del tambo

Bienestar animal en el tambo: clave para una buena producción
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i hay algo claro es que el bienestar animal (BA) incide en los rendimientos económico-productivos. “En un sistema con bienestar animal, las vacas lecheras producen más y mejor”, aseguró el médico veterinario, Claudio Glauber, especialista en Producción Lechera.

Con determinadas mediciones, se define el nivel de BA según sanidad, comodidad, instalaciones adecuadas, estado de alimentación, seguridad y posibilidad de que los animales expresen su comportamiento innato y el no padecimiento de sensaciones desagradables, como dolor, miedo o angustia.

De acuerdo con Glauber, los criterios de evaluación de BA han sido propuestos por una entidad de renombre internacional que promueve un protocolo denominado Welfare Quality (WQ) de la Unión Europea. Éste contempla factores que hacen a la producción y permiten medir o categorizar el nivel de BA que existe en un determinado rodeo lechero.

 

Las cinco libertades

Según Glauber, existen cinco libertades que “son la base de trabajo en BA y cualquier medición requiere su consideración para animales de producción”. Las mismas son:

- Libres de hambre, sed y mala nutrición; libre acceso al agua fresca; y dieta equilibrada según categoría y ciclo productivo.

- Libres de incomodidades, ambiente adecuado y confort.

- Libres de dolor, lesiones y enfermedades, con prevención adecuada y diagnósticos de certeza.

- Libres para expresar comportamiento normal, espacio suficiente, caminos e instalaciones suficientes.

- Libres de miedo y de distress (sufrimiento emocional), asegurando condiciones que eviten el sufrimiento.

Según explicó Glauber, los cuatro principios básicos establecidos según el criterio de WQ han sido utilizados en países de la Unión Europea (UE) y en países vecinos como Brasil, Chile, México, sobre sistemas semipastoriles y pastoriles semejantes a la Argentina, donde ha sido adaptado con promisorios y buenos resultados. Los principios son:

1) Alimentación adecuada. “La malnutrición predispone a la aparición de enfermedades, en especial las relacionas con desordenes metabólicos, y problemas de parto que afecta la subsecuente fertilidad”, expresó Glauber, a la vez que agregó: “Debería también medirse el estado de comederos y bebederos, consumo de agua segura, y realizar monitoreo de bosteo. La presencia de barro es un grave problema de bienestar animal en los tambos, con los consecuentes problemas de higiene y estrés animal, factores predisponentes al aumento de tratamientos”.

2) Buen alojamiento. “Es importante evaluar el confort y las comodidades, el tiempo requerido para echarse, el porcentaje de vacas con ubres sucias, el porcentaje de vacas con flancos sucios y el porcentaje de vacas con patas sucias. También se debe apreciar la facilidad de movimiento, la existencia de corrales de parición, el adecuado mantenimiento de los caminos, y el tiempo de permanencia echada (descanso) y caminando”, explicó el veterinario.

3) Óptimo estado sanitario. “Es fundamental evaluar la ausencia de lesiones y la existencia de un plan sanitario preventivo y estratégico para cada categoría de animales del rodeo. Los rodeos deben ser oficialmente libres de brucelosis y tuberculosis. Tener un plan de prevención de mastitis y calidad de leche. La adaptación del plan sanitario adecuado a la región y sistema de producción es esencial para lograr buen estado de salud del rodeo en todas las categorías y tipos de enfermedades”, a lo que añadió: “Es necesario considerar un plan sanitario para cada categoría y su estrategia vacunal, y plantearse objetivos de bajos porcentajes de mortandad y morbilidad”.

4) Expresar comportamiento. “La expresión del comportamiento social adecuado refleja el bienestar animal del rodeo. Relación humano-animal, zona de fuga o distancia/espacio que el animal considera propio, le provee seguridad e indica el grado de maltrato que pudo sufrir. Se debe evaluar la predisposición y el tiempo de espera de ingreso a la sala de ordeño, y el comportamiento en corral de espera”, puntualizó.

Tal como señaló Glauber, los trastornos del comportamiento pueden reflejar problemas de bienestar animal, expresados como disminución de ingesta, alteraciones de locomoción y postura, menor tiempo de descanso, aumento de frecuencia respiratoria y jadeo. “La buena predisposición de las vacas preordeñe para entrar a la sala refleja el BA. Es muy importante valorar la ausencia de miedo, ya que es un pilar durante cualquier criterio de medición de BA”, concluyó.



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