Pastoreos sustentables: la clave para la producción ovina patagónica

Pablo Borrelli, de Ovis 21, cuenta en qué consiste el pastoreo regenerativo de pastizales en producción ovina, una técnica que permite reducir el daño que generan los pastoreos descontrolados

Pastoreos sustentables: la clave para la producción ovina patagónica

L

a innovación tecnológica llenó de buenas noticias a la producción agropecuaria, con tecnologías para la acción que permiten hacer más eficientes los distintos eslabones de la cadena. No obstante, otros logros provienen de la creación de sistemas, es decir, acomodar las mismas fichas pero de manera diferente.

En la producción ovina, el manejo holístico es un prisma diferente a través del cual se toman decisiones. La idea es mirar la totalidad del negocio en vez de focalizarse, de manera reduccionista, en un solo tema.

“Nos invita a mirar todo: lo económico, o sea, que el campo sea negocio, porque sin él no hay nada; lo social, es decir, que sea un lugar donde las personas puedan vivir y desarrollarse; y lo ambiental, porque cada productor es el custodio de un pedazo de tierra que tiene que legar a las generaciones del futuro”, explicó el gerente general de Ovis 21, Pablo Borrelli, uno de los iniciadores, junto a Ricardo Fenton, del manejo holístico y los pastoreos regenerativos que están cambiando la lógica de producción ovina patagónica.

Hace casi dos décadas, recogieron el guante de un tema que ya se venía perfilando como una temática importante para los agronegocios: la ecología y la sustentabilidad. El sector empezó a darse cuenta de que hay herramientas para ser sustentables ecológicamente sin dejar de serlo a nivel económico. Incluso, en muchos casos, reduciendo las erogaciones.

Vale recordar que actualmente el stock nacional es de 15 millones de ovejas. Sin embargo, supo haber más de 70 millones hace un siglo, como pico máximo, y en 2002 se tocó fondo con 12 millones. La Patagonia representa el 60% del stock nacional, produce el 70% de la lana y significa el 76% del valor FOB (por la producción de lanas más finas, de calidad).

Borrelli explicó cómo surgió el manejo holístico, a partir de los trabajos de Allan Savory (ganadero y ecologista de Zimbabue), como una solución para zonas difíciles como la Patagonia, con suelos plausibles de desertificación por sobrepastoreo.

En este sentido, Borrelli asegura que “un manejo regenerativo permite lograr cambios increíbles para el ambiente, pero también para la producción en sí y el bolsillo del ganadero”.

 

En qué consiste

Al momento de explicar cómo ven desde Ovis 21 el manejo de las majadas, Borrelli detalló: “Para nosotros, dejar a los animales en un mismo cuadro durante varios meses forma parte del pasado. La propuesta es salir del pastoreo continuo”.

En este sentido, Borrelli definió la “regeneración” como la “recuperación de procesos vitales de los ecosistemas”, ya que se favorece el aumento de la cobertura del suelo, la reducción de la erosión, el aumento de la productividad y la producción forrajera, y el incremento de la biodiversidad y del carbono en suelo.

Suena lógico, porque se sabe que si están mucho tiempo en un cuadro grande, van a ir seleccionando qué comer, pero además se van a comer los pastizales en exceso, impidiendo los rebrotes; entonces, algunos pastizales mueren y el suelo va quedando desnudo.

“Parece mágico, es increíble cómo se recupera la naturaleza cuando le sacás el pie de encima”, afirmó Borrelli. “Durante décadas les dijimos a los productores que estaba mal tener muchas ovejas y estábamos errados porque, en su justa medida, donde empezamos a juntar las ovejas y las ordenamos, todo cambió”, señaló.

Se estima que la disponibilidad forrajera ha mermado un 30% desde la década del ochenta. En una tierra sin pastizales, además del problema de quedarse sin combustible para sus ovejas, el productor sufre con cada lluvia porque el agua corre rápido y arrastra todo, nutrientes y capas fértiles de suelo, reduciendo la posibilidad de infiltración, algo que, junto con el viento, va produciendo un proceso de desertificación.

Para saber dónde están parados, en Ovis 21 trabajan con el Índice de Salud de Pastizales (ISP), una forma rápida para evaluar el estado de los procesos ecosistémicos de un pastizal. Así, en promedio, para los 25 campos en los que tienen datos de las 500.000 hectáreas que forman parte del sistema, registran un aumento de la receptividad del 25% por año en promedio, lo que lleva a que en cuatro años se duplique la receptividad de un campo.

 

Certificación y rentabilidad

Borrelli advirtió que es un sistema que no necesita de grandes inversiones y que, además, permite diferenciar los productos en el mercado. “Basados en una producción responsable y eficiente, sobreviene una mejora comercial, porque hay una tendencia en el mercado textil de querer saber de dónde provienen las fibras que se están comprando, ya que los consumidores buscan certificaciones para saber cómo ha sido el proceso productivo de ese producto, en este caso la lana”, agregó.

“El costo de producción de una oveja de peor calidad va a ser similar a una de buena calidad, pero a esta última te la van a pagar mejor”, refirió. Y añadió: “También es un modelo más resiliente frente a contextos impredecibles, como el cambio climático, porque pasamos de sequías prolongadas a eventos muy húmedos. Cualquier sistema que produzca mucho gastando poco y sin perjudicar al ambiente nos dará más espaldas para estos momentos”.

El formato de producción de Ovis 21 cuenta con el esquema de certificación Standard Grass desarrollado con The Nature Conservancy que, junto con Responsible Wool Standard (RWS), permite diferenciar sus lanas finas producidas bajo un proceso regenerativo, lo que les da un sobreprecio que “es modesto”, según el propio Borrelli, pero los va posicionando “en un mercado cada vez más exigente”.

Vale recordar que Ovis 21 nuclea a más de 160 predios, de los cuales 54 (1,3 millones de hectáreas) certifican pastoreo sustentable. Hoy en día, involucra a 15 cabañas en la Argentina y cuenta con otras 8 ubicadas en el sur de Chile y Uruguay.

“El principal desafío es frenar la degradación, porque si seguimos así, cualquier otro cambio es cosmética, si no se deja de degradar nada tendrá sentido”, resumió Borrelli. Además, apuntó que “en medio de un cambio climático en ciernes, los ganaderos podemos ser parte de la solución con la ganadería regenerativa”. Se refiere a que los pastizales patagónicos bien manejados secuestran carbono y lo convierten en materia orgánica. “Es lo que los gringos llaman carbon farming. Los pastizales ayudan a sacar carbono del aire y acumularlo en el suelo en forma de humus; por eso para el mundo es tan importante que los ganaderos patagónicos secuestren carbono promoviendo pastizales, como que les vendan corderos y lana”, concluyó.



Invertí en periodismo de calidad

En Agroempresario trabajamos para acercarte contenidos que agregan valor.
Quiero suscribirme

Todas las Categorías

¡Envianos tus Contenidos!

Difundí tus Ideas, Conocimientos, Experiencias, Opiniones y Proyectos.


¡Juntos el Campo es más fuerte!












¡Juntos por la eliminación
de las Retenciones!

Te invitamos a contarle a todos los argentinos por qué es bueno eliminar las Retenciones.

¡Sumá tu Stand!

Publicá tu marca en la plataforma líder del agro y aumentá tus ventas hoy.

Recibí los mejores contenidos

Suscribite a nuestro Newsletter y sigamos agregando valor.

Agroempresrio

¡Contenidos que agregan valor!