i al inicio del período de aislamiento el mayor tiempo en los hogares permitió que hubiera mayor consumo de carne bovina, luego de 120 días se siente el efecto del párate en muchos sectores de la economía y eso se traslada a las carnicerías con menores ventas”, explicó Daniel Urcía, presidente de FIFRA.
Al inicio de la cuarentena, la preocupación de la población por el faltante de productos aumentó la demanda y llevó a la suba de precios que luego bajaron en parte por la oferta y en parte el menor poder de compra de los ciudadanos lo que se refleja en la caída de valores en la góndola. La baja promedio entre junio y mayo fue de 0,6% aunque es mayor si se tiene en cuenta la inflación.
Pese a ser un sector que no ha parado por haber sido considerado esencial, según Urcía, los efectos de la crisis podrían comenzar a observarse muy pronto, con problemas de atraso en los pagos derivados de caída de actividad o por ruptura de la cadena de pagos.
Mientras tanto, el volumen de faena disimula la escasa rentabilidad de las plantas. La oferta de animales fue buena el mes pasado aunque el promedio de faena diario de junio fue levemente inferior al de mayo. Además hay que señalar que es gran parte de esa faena tiene como destino la exportación especialmente a China que es gran destino de la carne argentina.
Los últimos datos disponibles respecto de las exportaciones de carne vacuna argentina dan cuenta de que las ventas al gigante asiático significan el 90% del total embarcado. “Entendemos que eso tiene que ver en gran medida con el cierre de la cuota Hilton del período 2019/20 que se vio afectado por la menor demanda derivada de la crisis que produjo el coronavirus. De todos modos, está claro el peso importante de China para las ventas desde nuestro país”, señalaron desde Fifra.
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