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as obras de dragado del río Salado y los beneficios que impulsan a una Cuenca que precisa una puesta en práctica integral vinculada a la ingeniería agronómica no es historia nueva.
Superada la etapa del refulado de 18 meses en los márgenes del río, y los nuevos estatus de arroyos, afluentes, perfiles despejados, defensas costeras sólidas, y el alejamiento de la ocurrencia de inundaciones extraordinarias por desbordes, la secuencia progresiva de modificaciones de los suelos afectados por la fluctuación de los perfiles de napa podrían indicar la habilitación de nuevos sectores del campo, así como un manejo profesional que se adecúe a la convivencia físico-química y biológica.
Aún los diagnósticos de los suelos para la Cuenca del Salado se dirimen entre los parámetros primarios, tales como potencial hidrógeno (pH), conductividad eléctrica, tasa de fósforo y nivel de materia orgánica, y los más avanzados arriesgan una extensión en profundidad hacia los cuarenta centímetros subsuperficiales.
La esencialidad de la micro-fauna del suelo al metabolizar mayor tasa de calcio permitió realizar lecturas cuatro veces mayor para el fósoro, dos más para el potasio, siete veces más para el azufre, y cinco veces para el manganeso en comparación con las que no lo contenían.
Atender al complejo suelo a través de la lectura de todos los constituyentes, interpretarlos y aportar estrictamente cationes de perfil nutricional contribuye a modificaciones sustantivas del suelo que se complementan y sinergizan con otras prácticas, permitiendo balancear la relación de macro y micro poros, fortalecer enlaces entre partículas de suelo promoviendo agregados más estables, excitar la actividad enzimática, elevar la biodisponibilidad de cada nutriente aportado –capitalizando una importante fracción del fertilizante aplicado– y la performance del mineral nativo.
Apilados en conjunto “derramarán” mayores índices de productividad en períodos de respuestas, y amortización de tres a cuatro años con resultados que fomentarán a la cadena a promover una amigable práctica agrícola.
En síntesis, amplificar una interpretación integral de los índices y parámetros del suelo consolida y da robustez a los conocimientos para una proyección sostenible de un recurso natural finito, frágil y no renovable.