ecientemente, fue aprobado un protocolo de seguridad para las plantas frigoríficas que dicta las medidas de prevención y control a implementar ante la aparición de casos sospechosos o confirmados de COVID-19.
El plan oficial, llevado adelante por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), busca orientar a las empresas sobre la actuación sanitaria sin dejar de garantizar la continuidad de las actividades y el suministro de alimentos cárnicos a la población.
Según un documento que fue aprobado previamente por el Ministerio de Salud, en caso de que aparezca algún sospechoso con síntomas respiratorios o fiebre, “es obligatorio recordarle que no debe presentarse a trabajar hasta tanto no se haya descartado la infección por coronavirus. El empleado, por su parte, se reportará a la empresa, con la presentación del certificado médico correspondiente que acredite tal situación. Solamente en el caso de que la autoridad sanitaria valide el uso de sistemas de testeo rápido, y bajo las condiciones que ésta establezca, se podrá recurrir a este sistema de diagnóstico por parte del universo de empresas”.
Asimismo, la empresa deberá evaluar la posibilidad de realizar un seguimiento diario a todo el personal mediante el control de temperatura corporal al momento de su ingreso a planta y una breve declaración jurada diaria donde conste la aparición de alguno de los síntomas en las últimas 24 horas. Además, recomiendan que haya una organización de los procesos productivos, tiempos y espacios de descanso durante toda la jornada de trabajo, y hacen hincapié en que la distancia mínima debe ser de entre uno y dos metros entre los trabajadores, incluyendo áreas operativas y no operativas.
Además, se debe evitar que los camioneros desciendan de los vehículos y, en la medida de lo posible, delimitar los servicios sanitarios que puedan ser para uso exclusivo de personas externas a la planta. Es fundamental delimitar zonas de acceso a los vehículos de transporte de productos y materia prima.
Por otra parte, a la empresa se le exige reforzar las medidas de higiene personal y facilitar los elementos necesarios para asegurar la disponibilidad de insumos para la higiene de manos, tales como agua, jabón y la suficiente disponibilidad de desinfectantes, como el alcohol 70% o una alternativa permitida. También señalan que es vital el correcto proceso de desecho de aquellos elementos que hayan sido descartados.
La empresa tendrá que comunicar y explicar a sus empleados los motivos de la aplicación de cada medida de prevención mediante afiches distribuidos digitalmente por las aseguradoras de riesgo de trabajo, con información clara y precisa sobre la salud, el distanciamiento y la higiene personal para prevenir contagios dentro de los frigoríficos.