e ha generado un proceso de sustitución parcial o total de la monta natural en una importante porción de las granjas del país. La inseminación artificial proporciona mejoras en los resultados productivos a través de ventajas zootécnicas, sanitarias y de manejo.
En nuestro país, los datos recabados a través de comunicaciones personales con distintos colegas (y con seguridad omitiendo alguna información) los antecedentes nos muestran trabajos a principios de la década del 70 en la Provincia de Buenos Aires, de los doctores Eduardo Marotta (1971), difusor de la técnica desde el ámbito académico, quien publicó en la Revista de la Sociedad de Medicina Veterinaria dos artículos detallando los siguientes aspectos:
Extracción, forma y tiempo de conservación y dilución del material seminal;
Técnicas para la inseminación y conservación del semen.
Dentro de las ventajas que ofrece esta biotecnología, cabe destacar algunas como un menor número de machos en las granjas, la rápida difusión del progreso genético tanto en líneas terminales como maternas, el control de la calidad seminal, la reducción de la transmisión de enfermedades infectocontagiosas por vía sexual, la reducción del ingreso de animales del exterior, la optimización del tiempo del personal a la hora de los servicios y la independencia del peso del padrillo al utilizar hembras primíparas. Esta técnica ha sido muy aceptada por pequeños y medianos productores que tienen acceso a reproductores de un elevado costo por su alto mérito genético (tanto en producción de carne como producción de hembras de reposición). En los últimos 5 años se comenzaron a desarrollar emprendimientos que apostaron al aprovisionamiento de semen porcino al estilo de Centros de Inseminación ubicados en otras partes del mundo: los CEPS.
Un desafío con el que se encontraron los CEPS fue la ausente o escasa legislación vigente desde los distintos organismos oficiales. En la actualidad se está confeccionando una Resolución de SENASA que determinaría las necesidades mínimas para la habilitación de un CEPS. A tal fin dentro del ámbito de la Comisión Nacional de Lucha contra Enfermedades de los Porcinos (CONALEP) se creó una subcomisión con técnicos de distintas instituciones públicas y de la actividad privada, que colabora en la redacción de una resolución específica.
La vasta información a nivel mundial y las visitas de profesionales a establecimientos de este tipo en España o Brasil garantizaron el adecuado diseño de los CEPS en Argentina, permitiéndose cumplir con las necesidades mínimas requeridas para asegurar dosis inseminatorias de alta calidad. Méd. Vet. Fernando Cané.
ABC Rural