Por Agroempresario.com
Federico Mayer, presidente del Club Agtech, dialogó con Agroempresario.com sobre los inicios de la companía, los desafíos a lo que se enfrenta y la transformación digital en el sector agrícola argentino entre otras cuestiones.
En el año 2013, durante un congreso CREA, en Córdoba, Federico Mayer, experimentó un momento que marcó el inicio de Club Agtech: “Una persona, estaba hablando de todo lo que se podía hacer con una célula de la piel, que se la podía transformar en célula madre, y además era posible diferenciarla en lo que viniera o en lo que se necesitase, y eso me dejó muy incómodo. Entonces, compartí con un compañero mi inquietud sobre las limitadas discusiones locales centradas en temas políticos, mientras el mundo experimentaba transformaciones significativas”.
Después de esta primera experiencia, el presidente de la empresa recibió un libro, “Crear o morir” de Andres Oppenheimer, a partir del cual comenzó a analizar la evolución global, especialmente en Silicon Valley. La conclusión fue clara y compartió al respecto: “Había que comprender lo que estaba ocurriendo en el epicentro de la innovación. Pocos días después, recibí el libro "Crear o morir" de Andrés Oppenheimer, lo que me llevó a analizar la evolución global, especialmente en Silicon Valley. La conclusión fue clara: era crucial comprender lo que estaba ocurriendo en ese epicentro de innovación. En 2015, materializamos ese deseo al viajar con 32 empresarios del agro a Silicon Valley, una experiencia que trastocó nuestra percepción."
Y agregó: "Descubrimos que el agro argentino estaba notablemente ausente en la conversación global, y este primer viaje no solo abrió nuestras mentes a la tecnología, sino también a una nueva forma de organizar el mundo. Lo que comenzó como una semana transformadora evolucionó a 20 viajes, llevando a empresarios a entender un proceso global de organización basado en la digitalización. Hoy, casi sin percatarnos, nos encontramos inmersos en un nuevo ecosistema, el ecosistema digital, resultado de un viaje que expandió nuestras visiones y nos permitió comprender las complejidades y oportunidades de un mundo que se reorganiza a través de la tecnología.”

Frente al lento avance hacia la digitalización dentro del sector agrario, Mayer destaca que “la digitalización para mejorar nuestros procesos representa un desafío. La idea de adoptar un nuevo sistema nos resulta algo difícil de asimilar, pero es el camino hacia el cual se dirige todo esto. Por ello, hemos iniciado la creación de nuevos formatos de información, buscando imprimirle una mayor agilidad y dinamismo a los datos. El objetivo es contar con información más precisa y oportuna que nos permita tomar decisiones más acertadas y económicas en el momento adecuado.”
Y en cuanto a los beneficios de la aplicación de este proceso, resaltó: “estas tecnologías benefician al productor, en primer lugar, al hacerlo más productivo, y ese es el desafío principal. Cuando se comienza a gestionar en ambientes, se optimiza la gestión de los insumos, marcando así el primer avance significativo en términos de gestión de insumos. ¿En qué lo beneficiará? Cada vez será más beneficioso para y será necesario que adopte este enfoque si o si, ya que se está convirtiendo en un requisito fundamental. Inicialmente, se traduce en un aumento de la productividad y en mejoras tecnológicas continuas."

Por último Federico Mayer destacó el lugar fundamental que tienen los humanos en el camino hacia la digitalización de la actividad: “Por nuestra formación, siempre solemos ir a buscar herramientas. ¿Y cuál es la mejor herramienta? Cuando queremos cambiar, buscamos una herramienta porque pensamos que todo se arregla desde allí. Y todo esto, en realidad, se arregla desde la persona. Se abraza desde la persona. La pieza más importante que tenemos frente a este desafío no es ninguna de las herramientas que existen ni que van a existir. Son las personas que van a tener que gestionar con esas herramientas. Entonces, si no comprendemos cómo esto interpela a las personas, cómo reacciona a las personas, cómo despierta emocionalidades, cómo desafía el trabajo en equipo porque no todos están igual de preparados. Bueno, si no ponemos a la persona en el centro para contenerla, para empoderarla, para que ella sea posibilidad porque es la destinataria de todo este proceso, la vamos a cerrar.”